La promesa de Adrián seguía resonando en la mente de Alessandra.
"Pase lo que pase... no voy a dejar que nadie te haga daño."
Por primera vez desde que firmaron el contrato, esas palabras no parecían parte de una actuación.
A la mañana siguiente
La mansión Montenegro estaba llena de movimiento.
Los empleados decoraban el jardín para una sesión fotográfica de la pareja, organizada por la revista más importante del país.
Sofía apareció con una gran sonrisa.
—¡Hoy tendrán su primera sesión de fotos como los esposos Montenegro!
Alessandra abrió los ojos.
—¿Otra sesión?
—La renovación de votos está cerca. Todos quieren conocer a la pareja del momento.
Adrián suspiró.
—Supongo que no podemos negarnos.
La sesión de fotos
El fotógrafo acomodó las luces mientras observaba a la pareja.
—Necesito que parezcan enamorados.
Adrián y Alessandra intercambiaron una mirada incómoda.
—Acérquense un poco más.
Dieron un pequeño paso.
—Más.
Ahora apenas unos centímetros los separaban.
—Perfecto. Adrián, rodea su cintura.
Él obedeció con cuidado.
Alessandra sintió un ligero escalofrío.
—Muy bien... ahora mírense a los ojos.
Durante unos segundos, ninguno habló.
El mundo pareció desaparecer.
—¡Excelente! —exclamó el fotógrafo mientras disparaba la cámara una y otra vez—. Esa mirada no se puede fingir.
Las palabras dejaron a ambos completamente inmóviles.
Un observador inesperado
Desde la entrada del jardín, Victoria observaba toda la escena escondida detrás de unas gafas oscuras.
Apretó los puños.
—No...
Ellos ya no están fingiendo.
Sacó su teléfono y marcó un número.
—Es momento de poner en marcha la siguiente parte del plan.
Un accidente
Cuando la sesión terminó, Alessandra decidió caminar por el jardín para despejarse.
De repente, escuchó un fuerte crujido.
Una enorme rama de un árbol comenzó a caer directamente sobre ella.
—¡Alessandra! —gritó Adrián.
Sin pensarlo, corrió hacia ella y la apartó de un fuerte empujón.
La rama cayó pesadamente donde ella había estado un segundo antes.
El impacto hizo que Adrián perdiera el equilibrio y cayera al suelo.
—¡Adrián! —exclamó Alessandra, arrodillándose a su lado.
Él tenía un pequeño corte en la frente y el brazo lastimado.
—¿Estás bien? —preguntó él de inmediato.
Alessandra, con lágrimas en los ojos, asintió.
—Sí... gracias a ti.
Por un instante, olvidó el contrato y lo abrazó con fuerza.
Adrián correspondió al abrazo sin decir una sola palabra.
Desde la distancia, Victoria observó la escena con rabia.
—Esto está saliendo mal...
Si siguen acercándose, mi plan dejará de funcionar.
Mientras se alejaba, una sonrisa fría apareció en su rostro.
—Entonces tendré que hacer algo mucho más peligroso.
Continuará...
Editado: 08.07.2026