El automóvil avanzaba bajo la lluvia.
Adrián conducía en completo silencio.
Las palabras de Diego no dejaban de resonar en su mente.
"Estoy enamorado de ella."
Apretó con fuerza el volante.
—¿Por qué me afecta tanto...? —murmuró.
No quería admitirlo, pero la respuesta era evidente.
Se había enamorado de Alessandra.
Una conversación pendiente
Alessandra llegó a la mansión una hora después.
Encontró a Adrián en el jardín, observando el lago.
Se acercó lentamente.
—Tenemos que hablar.
Él no respondió.
—Lo que dijo Diego...
—No tienes que explicarme nada.
—Sí tengo que hacerlo.
Adrián finalmente la miró.
—¿Por qué?
Alessandra respiró hondo.
—Porque no quiero que pienses algo que no es.
Él permaneció en silencio.
—Diego es una persona importante para mí... pero solo como un amigo. Nunca le di esperanzas.
Las palabras hicieron que Adrián sintiera un gran alivio.
Aunque intentó ocultarlo.
—Eso es asunto tuyo.
Alessandra sonrió con tristeza.
—Sigues fingiendo que no te importa.
Una llamada inesperada
El teléfono de Adrián sonó.
Era Gabriel Ríos.
—Necesito que vengan a mi oficina inmediatamente.
La voz del abogado sonaba preocupada.
Una noticia alarmante
Minutos después, ambos llegaron al despacho.
Gabriel caminaba de un lado a otro.
—Tenemos un problema muy serio.
Alessandra sintió un escalofrío.
—¿Qué ocurrió?
El abogado dejó varias fotografías sobre el escritorio.
Eran imágenes de ellos entrando y saliendo de la mansión.
También había fotografías del contrato.
—Alguien está enviando estas pruebas a distintos medios de comunicación.
Adrián apretó los puños.
—¿Ya publicaron algo?
—Todavía no... pero están pidiendo una gran suma de dinero para guardar silencio.
—Nos están chantajeando... —susurró Alessandra.
Gabriel asintió.
—Y el plazo para responder termina mañana.
La verdadera amenaza
Mientras tanto, Victoria observaba las noticias desde su departamento.
El hombre misterioso apareció detrás de ella.
—¿Estás segura de esto?
Victoria sonrió.
—Cuando el escándalo explote, Adrián perderá su herencia.
—¿Y Alessandra?
—Ella perderá su empresa.
El hombre la observó con frialdad.
—Eso también te afectará a ti.
Victoria soltó una pequeña risa.
—No me importa perder... siempre que ellos también lo hagan.
Una decisión importante
Esa noche, Adrián y Alessandra permanecieron en la biblioteca de la mansión.
Ninguno hablaba.
Finalmente, Adrián rompió el silencio.
—Si las cosas empeoran...
Alessandra levantó la vista.
—¿Sí?
—Quiero que prometas que salvarás tu empresa, aunque eso signifique romper el contrato.
Ella negó con la cabeza.
—No.
—Alessandra...
—No voy a dejar que enfrentes esto solo.
Él la miró sorprendido.
—Este matrimonio empezó siendo un acuerdo...
Alessandra dio un paso hacia él.
—...pero ahora somos un equipo.
Los dos quedaron frente a frente.
Sin pensarlo, Adrián levantó una mano y acarició suavemente el rostro de Alessandra.
Ella no se apartó.
Sus miradas se encontraron.
Poco a poco comenzaron a acercarse.
Cuando sus labios estaban a solo unos centímetros...
¡Riiing!
El teléfono de Adrián sonó de nuevo.
La pantalla mostraba un mensaje anónimo.
"Si quieres saber quién robó el contrato, ven solo al antiguo almacén Montenegro. No confíes en nadie."
Adrián palideció.
Sin decir una palabra, salió apresuradamente de la biblioteca.
Alessandra lo observó alejarse, sin imaginar que aquella decisión cambiaría el rumbo de sus vidas.
Continuará...
Editado: 08.07.2026