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Capítulo 14: La trampa del almacén

La lluvia caía con fuerza sobre la ciudad.

Adrián condujo hasta el antiguo almacén Montenegro siguiendo las indicaciones del mensaje anónimo.

El edificio estaba abandonado desde hacía años.

Las luces apenas funcionaban.

—¿Hay alguien aquí? —preguntó con cautela.

Solo obtuvo silencio como respuesta.

De repente...

—Llegaste.

Una voz masculina resonó desde el segundo piso.

Adrián levantó la vista, pero el hombre permanecía oculto entre las sombras.

—¿Quién eres?

—Alguien que conoce toda la verdad sobre tu matrimonio.

Adrián apretó los puños.

—¿Tú robaste el contrato?

El desconocido soltó una risa.

—Solo fui contratado para hacerlo.

—¿Por quién?

El hombre dejó caer una carpeta desde lo alto.

—Ahí encontrarás una pista.

Antes de que Adrián pudiera alcanzarlo, el desconocido escapó por una puerta trasera.

—¡Espera!

Adrián corrió tras él, pero cuando salió al exterior solo encontró una motocicleta alejándose a toda velocidad.

Había escapado.

Mientras tanto, en la mansión Montenegro, Alessandra caminaba nerviosa de un lado a otro.

—¿Dónde estará?

Sofía entró preocupada.

—¿Mi hermano no está contigo?

—Recibió un mensaje y salió sin decirme adónde iba.

En ese momento, el teléfono de Alessandra vibró.

Era un mensaje de un número desconocido.

"Si quieres volver a ver con vida a Adrián, ven sola al antiguo almacén Montenegro. No avises a nadie."

El rostro de Alessandra perdió el color.

—No...

Sin pensarlo dos veces, tomó las llaves del automóvil y salió de la mansión.

Sofía intentó detenerla.

—¡Alessandra!

Pero ya era demasiado tarde.

Al llegar al almacén, Alessandra entró corriendo.

—¡Adrián!

Su voz hizo eco entre las paredes vacías.

No recibió respuesta.

Siguió avanzando hasta encontrar una carpeta tirada en el suelo.

La abrió.

Dentro había varias fotografías.

Algunas mostraban a Victoria reuniéndose con el hombre misterioso.

Otras mostraban documentos del contrato.

Y la última fotografía hizo que Alessandra se quedara completamente inmóvil.

Era una imagen de Adrián abrazando a Victoria años atrás.

En la parte trasera había una nota escrita a mano:

"Él nunca dejó de amarla."

Alessandra sintió un dolor inesperado.

Quiso convencerse de que era una mentira.

Pero la duda comenzó a crecer en su corazón.

En ese instante, Adrián regresó al almacén por otra entrada.

—¡Alessandra!

Ella levantó la vista con los ojos llenos de lágrimas.

—¿Todo esto es verdad?

Adrián observó la fotografía.

—¿Dónde encontraste eso?

—¡Respóndeme!

Antes de que pudiera explicar, un fuerte estruendo sacudió el edificio.

Las viejas vigas comenzaron a crujir.

—¡El almacén se está derrumbando! —gritó Adrián.

Los dos corrieron hacia la salida.

Pero una enorme viga cayó frente a ellos, bloqueando el único camino.

Quedaron atrapados.

Mientras tanto, desde un automóvil estacionado a varios metros, Victoria observaba el edificio.

Sonrió con frialdad.

—Ahora veremos si su amor puede sobrevivir... cuando crean que este será su último día.

Continuará...




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