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Capítulo 18: La verdad al descubierto

A la mañana siguiente, la tranquilidad de la mansión Montenegro terminó de golpe.

Sofía entró corriendo al comedor con una tableta en la mano.

—¡Adrián! ¡Alessandra! ¡Tienen que ver esto!

Adrián tomó la tableta.

En la portada de un famoso sitio de noticias aparecía un gran titular:

"¿Matrimonio por amor o por dinero? Filtran supuesto contrato secreto de los Montenegro."

Alessandra sintió que el mundo se detenía.

—No...

Gabriel Ríos llegó apresuradamente.

—La noticia ya comenzó a difundirse por todos los medios.

—¿Publicaron el contrato completo? —preguntó Adrián.

—No. Solo algunas páginas, pero es suficiente para que todos empiecen a sospechar.

Las llamadas no tardaron en llegar.

Accionistas.

Periodistas.

Familiares.

Todos exigían explicaciones.

Esteban Montenegro observó a su nieto con preocupación.

—Debes enfrentar esto con la verdad... o encontrar al verdadero responsable antes de que sea demasiado tarde.

Mientras tanto, Victoria veía las noticias desde su departamento.

Sonrió satisfecha.

—Ahora empieza el verdadero espectáculo.

El hombre misterioso entró en la habitación.

—La prensa quiere más pruebas.

Victoria sacó un sobre.

—Las tendrán esta misma noche.

—¿Y si descubren que fuimos nosotros?

Ella sonrió con tranquilidad.

—No lo harán.

Esa tarde, Adrián convocó una conferencia de prensa.

Decenas de cámaras apuntaban hacia él y Alessandra.

Los periodistas comenzaron a hacer preguntas al mismo tiempo.

—¡Señor Montenegro! ¿Es cierto que su matrimonio fue un contrato?

—¿Todo fue una mentira?

—¿Piensan divorciarse?

Adrián tomó la mano de Alessandra.

Ella lo miró con sorpresa.

Respiró hondo y habló con firmeza.

—Nuestro matrimonio comenzó por un acuerdo.

Los periodistas empezaron a murmurar.

—Pero todo cambió con el tiempo.

Adrián continuó:

—Hoy puedo decir frente a todos que amo a Alessandra.

Ella abrió los ojos, completamente sorprendida.

Él giró hacia ella.

—Ya no me importa la herencia, ni la empresa, ni el contrato.

Solo me importas tú.

Con lágrimas en los ojos, Alessandra sonrió.

—Yo también te amo, Adrián.

Los periodistas quedaron en silencio por un instante.

Entonces comenzaron los flashes de las cámaras.

Desde un televisor, Victoria observaba la escena con el rostro lleno de rabia.

—¡No! Su plan debía separarlos, no unirlos.

Apretó los puños.

—Si el escándalo no funcionó...

Entonces usaré mi última carta.

Sacó un sobre oculto en una caja fuerte.

Dentro había una prueba capaz de cambiar el destino de todos.

Continuará...




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