—¡Policía! ¡Abran la puerta!
Mauricio miró a Victoria con desesperación.
—¡Tenemos que escapar!
Victoria respiró hondo y cerró la maleta.
Por primera vez, el miedo era evidente en su rostro.
—Ya no hay salida...
Los golpes en la puerta eran cada vez más fuertes.
—¡Última advertencia!
Mauricio corrió hacia la ventana.
—¡Yo no voy a ir a prisión!
Intentó escapar por la escalera de emergencia, pero varios policías ya habían rodeado el edificio.
No tenía escapatoria.
La puerta principal fue derribada.
—¡Policía! ¡No se muevan!
En pocos segundos, Mauricio fue esposado.
Victoria permaneció inmóvil.
No opuso resistencia.
Solo bajó la mirada.
Mientras tanto, en la mansión Montenegro, Adrián, Alessandra, Sofía, Esteban y Gabriel esperaban noticias.
El teléfono de Gabriel sonó.
—¿Sí?
Escuchó durante unos segundos.
Después sonrió.
—Entiendo. Gracias.
Colgó lentamente.
Todos lo miraron.
—Los atraparon.
Sofía dejó escapar un grito de alegría.
—¡Por fin!
Alessandra respiró aliviada.
—Se acabó...
Gabriel negó con suavidad.
—Aún no. Victoria aceptó declarar, pero puso una condición.
Adrián frunció el ceño.
—¿Cuál?
—Solo hablará si tú y Alessandra están presentes.
Esa misma tarde, ambos acudieron a la fiscalía.
Victoria estaba sentada frente a una mesa.
Sin maquillaje, sin joyas y con el rostro cansado, parecía una persona completamente distinta.
Cuando vio entrar a Adrián, sonrió con tristeza.
—Sabía que vendrías.
Adrián tomó asiento junto a Alessandra.
—¿Qué quieres decirnos?
Victoria guardó silencio unos instantes.
Después comenzó a hablar.
—Nunca quise hacerte daño cuando éramos novios.
Adrián no respondió.
—Pero cuando terminaste conmigo... sentí que había perdido todo.
Alessandra escuchaba atentamente.
—Después conocí a Mauricio.
Victoria continuó.
—Él me convenció de que tú habías arruinado mi vida... y poco a poco empecé a creerlo.
Las lágrimas comenzaron a correr por sus mejillas.
—Acepté ayudarlo. Robé el contrato. Envié las fotografías. Organicé todo para separarlos...
Miró a Alessandra directamente.
—Pero nunca imaginé que ustedes terminarían enamorándose de verdad.
El silencio volvió a llenar la sala.
Victoria sacó un pequeño sobre de su bolso.
Lo deslizó sobre la mesa.
—Aquí están todas las pruebas contra Mauricio.
Adrián abrió el sobre.
Había documentos, transferencias bancarias y conversaciones que demostraban que Mauricio había planeado el chantaje desde el principio.
Gabriel sonrió.
—Con esto, el caso queda completamente resuelto.
Victoria bajó la cabeza.
—Solo les pido una cosa...
Alessandra la observó.
—¿Qué?
—No vivan con odio como lo hice yo.
Adrián tomó la mano de Alessandra.
—No lo haremos.
Victoria sonrió débilmente por primera vez.
Mientras era escoltada fuera de la sala, comprendió que había perdido a Adrián mucho antes de que él conociera a Alessandra.
Y, por fin, decidió dejarlo ir.
Continuará...
Editado: 08.07.2026