Nosotros

cap.2

Alex corrió al salón, llego con el corazón latiendo en sus oídos. Se encontró a sí mismo sintiendo un peso menos en su espalda, de alguna manera sentía que algo en él había cambiado

- Llegas tarde- resonó una voz en sus oídos.

Vio frente a él, la figura robusta y dominante de su padre, la energía de poder y control de su madre, junto a su despreocupada maestra.

- Cité a tus padres, no llegabas y pensé que habías escapado o algo así, por los supuestos niños que te molestan- Dijo mientras se levantaba de la mesa con una lima en la mano.

Alex sintió una línea helada bajando por su espalda que normalmente lo haría bajar su rostro, pero como un eco, casi un susurro hacia él, sonaron las palabras de Maddy, suspiro y solo centro esa presión apretando sus pequeños dedos tanto de los pies como de las manos.

- Tonterías, quien podría molestar a mi hijo- Menciono su madre con una risa orgullosa.

De repente el silencio pareció volverse cada vez más pesado, no agrego nada al comentario de su madre, solo se mantuvo lo más quieto posible como si tratara de que el tiempo se detuviera para él.

Nadie dijo nada durante unos segundos más.

-Vámonos -ordenó su padre finalmente.

Alex obedeció sin levantar la vista; caminó manteniéndose dos o tres pasos detrás de él.

Por el rabillo del ojo vio a Maddy y a Laia. Estaban tan enojadas que, incluso sin decir una sola palabra, le transmitieron esa emoción con fuerza. Inconscientemente, sus pies quisieron ir hacia donde ellas se encontraban.

Pero entonces, a un costado, vio a Theo.

Su primo -el mismo que todos parecían ponerle como ejemplo en casa- reía mientras sostenía entre los dedos un collar antiguo y sencillo, como si no tuviera ningún valor… o como si lo tuviera todo.

Antes de que Alex pudiera reaccionar, escuchó la voz de su padre.

—No te distraigas. Sube rápido -añadió, dedicándole una mirada fría.

En casa, el orden y el vacío se habían convertido en reglas no escritas. Alex no dijo nada al llegar; simplemente avanzó por las espléndidas escaleras hasta su habitación.

Aunque era grande y estaba llena de libros de todo tipo, se sentía fría.

Recostado en la cama, repasó el día una y otra vez. No podía dormir.
Aún pensaba en Theo, en qué hacía allí, en ese collar, en por qué Maddy y Laia estaban tan enojadas.

Demasiadas preguntas.
Muy pocas respuestas.

La noche solo siguió su curso normal.

En la escuela, el bullicio continuó como siempre, como si nada hubiera pasado. Pronto llegó el receso y, esta vez, Alex salió rápido. Caminó hasta la malla, vaciló un poco antes de entrar y entonces escuchó las voces de las niñas.

-Oh, los detesto tanto. Si vuelvo a ver a ese niño malcriado, le pegaré una patada en el trasero. ¡No me importa su tonta familia!

-Si tuvieras esa manada de lobos enfrente, no dirías lo mismo, Maddy -replicó Laia.

-Laia, por favor. Ese niño dañó el regalo de nuestra madre sin ningún remordimiento. No le importa nadie -señaló Maddy con una furia que dejaba claro que no era solo eso lo que ocurría-. Su familia ha dañado y molestado a la nuestra por años, y en mi casa ni siquiera se dignan a decirme por qué.

- ¿Interrumpo algo? - dijo Alex al acercarse-. ¿A quién odian tanto? ¿Quiénes son los lobos feroces?

- Ah, estás aquí - respondió Maddy, acercándose con una sonrisa forzada-. Perdón si escuchaste todo eso. Son personas muy molestas… mejor olvídalo.

- Ay, vamos -intervino Laia con desprecio y un toque de burla-. Díselo, hermanita.

Son los Viremont.

- Personas que nos han molestado durante años. Todos los conocen como lobos que cazan: falsos, peligrosos. Tú deberías conocerlos… y también deberían caerte mal. Y si no los conoces, créeme, no te recomiendo hacerlo.

- Ah, no no los conozco…- Alex al escuchar que sus sospechas eran ciertas, que nada bueno hacia Theo ahí, sintió el peso de decir, de negar lo que era, la maldición que le habían otorgado sin siquiera el hacer algo para merecerlo…

-Está mejor así- Dijo riendo, volviendo el ambiente pesado a uno más suave.

-Ayer no nos mencionaste tu nombre, solo te fuiste-Añadió Laia cambiando de tema

- Alex- Respondió con un tono que disimulaba el acelerado corazón que sentía que iba a estallar.

- Bueno tú ya nos conoces, y serás nuestro hermanito menor - Menciono Maddy abalanzándose hacia ellos con un abrazo

Alex sintió tranquilidad, esperaba que ese momento cálido para él se quedara para siempre…




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.