Notas de un amor olvidado

Capítulo 11 - El Grabado

Aiden Blackwood

El aire estaba pesado, cargado de una quietud que solo el bosque podía ofrecer. Al estar frente al Roble, una sensación de reverencia me invadió, como si ese árbol no solo fuera una entidad natural, sino también un guardián de recuerdos, de secretos olvidados. Mientras mi mente vagaba entre mis pensamientos y recuerdos, me percaté de que Theo ya no estaba a mi lado.

—Theo… —llamé, mirando a mi alrededor.

No me contestó de inmediato, pero escuché el crujir de las hojas y ramas bajo sus pasos. Luego, lo vi aparecer de entre los árboles, caminando hacia mí, su expresión algo seria.

—Aiden… —dijo en un tono bajo, casi reverente. —Ven aquí. Tienes que ver esto.

Mi corazón dio un salto, una sensación inquietante me recorrió. ¿Qué había encontrado? Me acerqué rápidamente, mis pasos algo torpes por la mezcla de ansiedad y emoción. Cuando llegué a su lado, Theo señalaba un lugar en el tronco del árbol, exactamente en un lado donde la corteza estaba algo desgastada, como si el tiempo hubiera pasado con más prisa allí que en el resto del árbol.

—Mira esto. —dijo, con la voz temblorosa.

Me agaché para observar mejor. Ahí, tallado en la madera, estaba un mensaje grabado con precisión, como si alguien lo hubiera hecho con la intención de que perdurara a través del tiempo.

"Por siempre y para siempre, Aiden y su Mariposa."

Mi respiración se detuvo por un momento. Las palabras flotaban frente a mis ojos, tan claras y evidentes, pero tan extrañas y personales al mismo tiempo. Me incliné aún más, tocando las palabras con la punta de mis dedos. La sensación que me dio fue indescriptible. Como si de alguna manera, esta inscripción fuera un vínculo directo entre mi vida actual y mi vida pasada.

—¿Qué significa esto? —preguntó Theo, observando mi rostro con una mezcla de asombro y confusión.

No sabía qué decir. Mi mente estaba en shock, pero al mismo tiempo, algo dentro de mí se sentía profundamente conmovido. La conexión con el pasado se volvía cada vez más real, y la imagen de ella, mi Mariposa, comenzaba a adquirir más forma.

—Es ella. —dije, mi voz casi un susurro. —Es ella, Theo. Este mensaje… es de nosotros. Lo hicimos. O, al menos, lo hicimos en otra vida.

Theo frunció el ceño, sin entender completamente.

—¿Estás diciendo que este árbol nos pertenece de alguna manera? —preguntó, incrédulo, mientras su mirada recorría la inscripción. —Aiden, esto podría ser cualquier cosa. Un mensaje grabado hace años por alguna persona desconocida…

—No, Theo. —lo interrumpí, mirando fijamente el grabado. —Esto no es cualquier cosa. Todo esto está relacionado conmigo, con mi pasado. Con nosotros.

Me sentí abrumado, como si las piezas de un rompecabezas que no entendía comenzaran a encajar. Sin embargo, la confusión no desaparecía; al contrario, aumentaba. ¿Cómo es posible que estuviera tan seguro de esto? ¿Cómo podía saber con certeza que este árbol había sido un testigo de un amor perdido en el tiempo?

—Aiden, tal vez estás sobrepensando esto. —Theo habló nuevamente, con un tono más suave, como si quisiera calmarme. —Es solo un grabado. Un grabado antiguo. Tal vez no tiene nada que ver con tu sueño.

—No, no es solo un grabado. —insistí, con la voz firme, aunque sentía la inseguridad colándose entre mis palabras. —Theo, esto es demasiado personal. No es solo un árbol. No es solo un grabado. Hay algo aquí que no puedo explicar, pero es como si… como si esta Mariposa… —mi voz se rompió por un segundo al mencionar el apodo—. …como si ella estuviera aquí, conmigo. Y tal vez ese grabado es lo único que tengo, lo único que me conecta con ella, con el pasado que compartimos.

Theo me miró en silencio durante unos segundos. Luego, suspiró, y se acercó, poniendo una mano en mi hombro.

—Aiden, lo que sea que esté pasando, estoy aquí para ti. —dijo, sus palabras llenas de una preocupación genuina. —Pero tienes que ser cauteloso. No todo en la vida se puede explicar con sueños y recuerdos. A veces… las cosas son más simples de lo que parecen.

—No lo sé, Theo. —respondí, mirando nuevamente el grabado. —No lo sé. Pero algo me dice que esto es el principio de algo mucho más grande que no entiendo.

Me quedé allí, mirando el Roble, la inscripción grabada en su tronco, tratando de procesar todo lo que estaba sucediendo. El tiempo parecía haberse detenido, y por un momento, fue como si el árbol me estuviera mirando a través de sus hojas, esperando que yo comprendiera algo que aún no podía.

—Lo sé, hermano. Yo también siento que esto es más que un simple mensaje. —dijo Theo, rompiendo el silencio. —Pero debemos estar listos para lo que venga. No sabemos a qué nos estamos enfrentando.

Miré a Theo, agradecido por su apoyo, pero mi mente ya no podía parar. La imagen de la bailarina, de mi Mariposa, se hacía más nítida con cada segundo. Algo estaba sucediendo. No podía retroceder ahora.

—Voy a encontrarla, Theo. No importa lo que cueste.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.