Novia Fugitiva

Capítulo 33 Ultima Noche en Casa

Estaba recostada en el pecho de Aron, todavía sentados en el sofá. Podía sentir su respiración, el movimiento pausado de su pecho subiendo y bajando, mientras me acariciaba la espalda con lentitud, como si quisiera asegurarse de que realmente estaba allí.

—Estás cansado —afirmé en un susurro, casi sin querer romper la calma.

—Lo siento, preciosa. No he dormido nada.

—Si quieres ir a tu apartamento para estar más cómodo, lo entenderé —le sugerí, aunque una parte de mí se aferraba a su cercanía.

Aron detuvo la caricia en mi espalda y se tensó ligeramente.

—¿Acaso me estás corriendo, Phoebe? —preguntó. Solté una pequeña risa ante su tono ofendido.

—Sabes que no. Solo quiero que descanses bien.

—Y estoy cómodo aquí.

—Pero no trajiste nada contigo —le recordé.

—Lo sé. Dejé todo en el hotel. Después de salir de esa habitación y dejar a Anastasia con su padre, Kai y yo nos fuimos directo al aeropuerto. No pensé en nada más que en llegar a ti.

Sus palabras hicieron que mi corazón diera un vuelco de emoción. Era la confirmación de que, en medio de su crisis, yo seguía siendo su norte.

—Todos deben estar preocupados si no los has contactado —dije, pensando en la banda y en la furia contenida de Víctor.

—Seguro Kai les avisó con el teléfono de Julián. —Aron... —Me incorporé, separándome de su pecho para mirarlo con reproche.

—Bien, bien. Préstame tu teléfono, llamaré a los chicos —dijo rodando los ojos, aunque con una sonrisa cansada.

Me levanté del sofá mientras él me hacía pucheros para que volviera a sus brazos. Lo ignoré de forma divertida y fui a buscar mi móvil. En cuanto lo desbloqueé, la pantalla se iluminó con una avalancha de notificaciones. Eran demasiadas; un recordatorio visual del incendio que seguía ardiendo fuera de estas cuatro paredes.

Le tendí el teléfono. Aron arqueó una ceja al ver la cantidad de llamadas perdidas y mensajes.

—Mierda, esto es una locura —masculló, y su expresión se ensombreció—. Necesito hacer algo al respecto.

—No pasa nada —le dije, sentándose de nuevo a su lado para restarle importancia.

—Sí pasa, Phoebe. No he leído los mensajes, pero imagino que no deben ser nada buenos.

—Solo te puedo decir que el hashtag #NoviaFugitiva es tendencia —comenté. Él esbozó una pequeña sonrisa de lado.

—Así que... ¿apoyo femenino? —preguntó, buscándome la mirada.

—Algo así... pero...

—¿Qué pasa? —preguntó, detectando el cambio en mi tono.

—No todos los comentarios son empáticos —admití, recordando las burlas que habían logrado filtrarse en mi seguridad bajo la ducha.

—Lo siento, preciosa. No quería que esto pasara. Realmente no medí las consecuencias cuando me dejé manipular por Anastasia otra vez —confesó con amargura.

—Hiciste lo que creías correcto en ese momento —le recordé, tratando de aliviar su culpa.

—Y mira cómo resultó —resopló, negando con la cabeza—. Pero no pienso dejar esto así. Llamaré a Víctor y veré cómo resolverlo.

—Primero llama a Leo. Estaba realmente preocupado por ti cuando nos separamos en el estacionamiento.

Aron buscó el número y puso la llamada en altavoz. El teléfono apenas repicó dos veces antes de que la voz de Leo, acelerada y tensa, irrumpiera en la sala.

—Pelirroja, si necesitas que vaya, dame cinco minutos y estoy ahí —soltó Leo de inmediato.

—Hola, amor —dijo Aron con una voz fingidamente melosa. Me mordí el labio para no soltar una carcajada.

—¿Aron? —preguntó Leo, completamente descolocado.

—Así es, amor. Y, por cierto, no hace falta que vengas a ver a mi novia; ella está más que bien conmigo.

Hubo un silencio de procesado del otro lado de la línea.

—Eres un maldito hijo de puta. ¿Dónde coño estabas? —gruñó finalmente Leo—. ¿Se puede saber qué carajo hacías con esa bruja de Satán? ¿Acaso te volviste loco?

—Vocabulario, amor —bromeó Aron.

—¡Vocabulario un carajo, idiota! Estaba preocupado, Phoebe estaba destrozada... La lastimaste, cabrón de mierda.

—Lo sé, y lo siento—respondió Aron, mirándome con seriedad mientras apretaba mi mano—. Pero ya lo aclaramos todo.

—Y gracias a Dios que lo hiciste, pero ahora te falta lo más difícil —sentenció Leo.

—¿Arreglar el desastre con la prensa?

—No. Arreglarlo conmigo. Ni creas que con esa sonrisa voy a caer ante ti de nuevo.

Una risa femenina se escuchó de fondo; supe de inmediato que Mara estaba con él.

—Mara, ayúdame un poco con este hombre —pidió Aron.

—Me alegra que estés bien, Aron —respondió ella, sonando aliviada—. Supongo que ya aclararon las cosas.

—Así es.

—¿Y entonces? —interrumpió Leo—. Aclárame a mí. Ilumíname. Cuéntame qué hacías con Satán encarnado.

Aron soltó un suspiro largo e hizo un resumen rápido. Como era de esperar, Leo no tuvo piedad.

—Espero que al papá de Satán se le olvide dónde encerró a su psicópata hija y la dejen ahí para siempre, consumiéndose en las llamas del infierno.

—¡Leo! —lo regañó Mara.

—No pienso disculparme. Es una psicópata —insistió Leo.

—Esta vez estoy de acuerdo con él —secundó Aron.

Rodé los ojos y él me sacó la lengua como un niño. Tras despedirse de Leo y Mara, Aron marcó otro número.

—Kai, cariño, sé un buen chico y trae una muda de ropa de mi apartamento —dijo con suficiencia—. Sí, me quedaré aquí esta noche.

Me levanté para ir a la cocina. El hambre empezaba a pasarme factura tras un día de ayuno emocional. Mientras escuchaba a Aron marcar otro número, abrí la nevera para preparar algo ligero.

—Hola, Vic... Sí, arreglamos las cosas —lo escuché decir. Volteé a mirarlo y él me sostuvo la mirada con una ternura que me desarmó—. Sí, lo sé... no la merezco.

Mi pecho se contrajo al entender que hablaba de mí y de los reproches de Víctor.

—Justo por eso te llamo. ¿Tienes alguna idea? —Su tono se volvió profesional y firme—. Quiero algo rápido, no quiero que la sigan atacando. No me importa lo que digan de mí, ya lo sabes, pero no quiero que hablen de ella... —Hizo una pausa, clavando sus ojos en los míos—. Ya no la protegeré más. Ya lo hice por demasiado tiempo. Ahora tengo a alguien que realmente me importa y no pienso dejar que la lastimen.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.