—¿Quién eres
—¿Quién eres?
El chico no levantó la vista del suelo. Tenía el folder de la Academia Dream apretado contra el pecho como un escudo. Tímido. De los que no sobreviven una semana en Yonsei .
Yo soy lo contrario. A veces demasiado. Por eso no tengo novio. Por eso tengo enemigos.
—Park Jimin —murmuró—. Vengo de la Academia Dream.
Casi se me cae la lista de asistencia.
¿Academia Dream? ¿La de los hijos de chaebols, la de audiciones cerradas, la de uniforme que cuesta más que mi semestre? ¿Y se cambia a Yonsei High?
—Esos son tus papeles de intercambio, ¿no? —Le quité el folder antes de que lo arrugara más.
Asintió.
Cinco minutos después estaba frente al grupo, con 30 pares de ojos encima de él. Especialmente los de Lisa, que ya le estaba desvistiendo con la mirada.
—Tenemos alumno nuevo —anuncié, sin emoción—. Preséntate.
Jimin dio un paso al frente. Reverencia perfecta de 90 grados. Voz baja, pero clara:
—Mi nombre es Park Jimin. Vengo de la Academia Dream. Por favor, cuiden de mí.
_Por favor, cuiden de mí._ Claro. Como si fuera un gatito abandonado y no el tipo que acaba de poner a todo el salón a calcular su cuenta bancaria.
La profesora Kim llegó tarde, como siempre. Calificó tareas, dio clase, y yo solo podía pensar en dos cosas: uno, por qué un Park dejaría Dream. Dos, por qué mi mamá me dijo _“nunca te metas con un Park”_ hace tres años, después de ver las noticias.
Recreo. Verano. 35 grados y el aire acondicionado del baño de chicas es el único lugar donde se puede respirar.
Error.
—Ya supiste lo de Ivette y John, ¿no? —La voz de Mina rebotó en los azulejos.
—Obvio. Y ya se lo dijo a Rebeca —contestó Hana—. Yo en su lugar me moría. Todos saben que Rebeca está enamorada de John desde primero.
Apreté el tubo del labial hasta que se rompió.
—Pues le salió el tiro por la culata —siguió Mina—. Ella los presentó. Y ahora ellos son la pareja perfecta. Aunque, siendo honestas, ¿quién soporta a Rebeca? Es una soplona. Se la pasa acusando a todos con los profes. Por eso ningún chico la quiere. La ven y piensan _“ahí va la futura señora de los gatos”_.
Conté hasta tres. Empujé la puerta del cubículo.
—Si van a hacer casting para _Chicas Malas 2_, avísenme —dije—. Así les paso el guion. Y para su información: John nunca me gustó. Fingí que sí para que dejaran de preguntar por qué no tengo novio. Spoiler: no funcionó.
Salí sin mirarlas. El estómago me rugía, pero el orgullo me llenaba más.
—Rebeca.
Me giré. Jimin. Recargado en la pared de los casilleros como si llevara ahí toda la vida.
—¿Sí?
—¿Me llevas al comedor? No sé dónde está.
Arqueé una ceja. _¿No sabes dónde está el comedor pero sí dónde estoy yo?_
—Ajá. Sígueme —dije.
No dimos ni tres pasos cuando lo vi.
Kim Soo Hyun. Clase 3B. Capitán del equipo de basquet. El chico por el que practico cómo me presentaría en los Oscar cuando gane por Mejor Actriz. El que me hace olvidar cómo se respira.
Venía directo a nosotros. Sonriendo. A mí.
—Hola, Rebeca —dijo. Su voz tiene la misma gravedad que la de los dramas que me niego a admitir que veo.
Casi se me salen las palabras por la boca. —H-Hola, Soo —logré decir, pasándome el pelo detrás de la oreja como idiota.
Su mirada se desvió a Jimin. Se le borró medio milímetro de sonrisa.
—¿Y él?
—Soy su compañero nuevo —se adelantó Jimin, poniéndose a mi lado. Demasiado cerca—. Rebeca será mi tutora esta semana.
¿Perdón? ¿Cuándo acepté eso?
Abrí la boca para corregirlo, pero Soo Hyun ya estaba asintiendo.
—Entonces los acompaño al comedor —dijo. No preguntó.
_No. No no no. Esto es un triángulo y yo no firmé para esto._
—Pero miren nada más —la voz de Lisa cortó el aire como cuchillo—. La alumna perfecta ya armó su poliamor. Qué rápido, Rebeca.
Me giré lento. Lisa, con su séquito, nos miraba como si fuéramos su nuevo reality show.
—Lisa —dije, con mi voz de _estás a una palabra de ir a dirección_—, poliamor es una relación consensuada entre tres o más personas. Yo no puedo ni con una tarea de cálculo. Así que cierra la boca antes de que use tu única neurona de ejemplo en clase de biología.
Soo Hyun soltó una risa ahogada. Jimin no se inmutó.
—Jimin —Lisa ignoró mi respuesta y le puso una mano en el brazo—. Ven. Te guardamos lugar con nosotras. Rebe está en receso, no en su TED Talk.
Y se lo llevó. Así de fácil. Como si fuera de su propiedad.
Los vi irse. Lisa riendo, Jimin dejándose llevar sin mirar atrás.
—Una semana dura —murmuré.
—¿Para él? —preguntó Soo Hyun.
—Para todos —contesté. Y lo miré—. Soo, ¿cuál es tu relación con Jimin?
La pregunta me salió antes de pensarla. Él parpadeó, sorprendido.
—Ninguna —dijo rápido—. Te lo juro, Rebeca. Solo… lo ubico de vista.
Asentí, pero el nudo en el estómago no se fue.
Soo Hyun dio un paso más cerca. Bajó la voz hasta que solo yo pude oírlo.
—Rebeca —dijo—. Ten cuidado con Park Jimin.
Y por la forma en que lo dijo, supe que no hablaba de chismes de pasillo.
Hablaba de los rumores. De los contratos. De por qué un Park nunca, jamás, debería estar en esta escuela.