Novio en renta | Park Jimin |

(*꒪ヮ꒪*)La señora Park(^~^;)ゞ

—¡Jimin, espérame! —grité, corriendo detrás de él.

_Bueno, estoy totalmente frita. Esto ya valió._

Jimin ni se volteó. Solo aceleró el paso.

—Si no te apuras, te dejo —soltó por encima del hombro—. Es molesto que las chicas me sigan. Y la vecina no es la excepción.

_¿Vecina? Así que eso soy._ Tragué el orgullo junto con la saliva. Por lo menos ahora tengo claro algo: si quiero que Jimin acepte el romance falso, tengo que ir por la señora Park. Solo ella puede convencer a su hijo.

Por suerte llegamos al instituto a tiempo. Entré a clase con la respiración agitada y un plan nuevo formándose: no puedo apostar todo a un solo árbol. Aunque tenga que pedírselo de rodillas a la señora Park, lo haré.

*Por la tarde…*

El día fue brutal. Me quedé dormida en el autobús, me pasé mi parada, y tuve que regresar caminando 20 cuadras bajo el sol de Seúl. Tengo tanta hambre que me comería la lonchera que olvidé en casa esta mañana. Hoy no he probado bocado.

La tienda de conveniencia brillaba como un oasis. Agarré un vaso de ramen, le eché el agua hirviendo y me senté en la barra de la ventana.

—Muy bien. Al ataque —le dije al ramen.

Creo que el hambre me afectó el cerebro. Ahora hablo con la comida.

—Rebeca, ¿qué haces aquí? Sabes que no es nada nutritivo comer ramen —dijo una voz a mi espalda.

Casi se me cae el vaso.

—Ah… señora Park. Es que… olvidé mi lonchera y en casa no hay nada —mentí a medias. En casa sí hay, pero no tengo energía ni para abrir el refri.

Ella miró el ramen, luego me miró a mí. Y me quitó el vaso de las manos antes de que pudiera protestar.

—Dame eso. Ven, te invito a comer —ordenó. No preguntó.

—Señora Park, no es necesario —dije rápido. _Comer con los Park. Hoy no. Después de que su hijo me dijo “no me gustas” en la cara, prefiero morir de hambre_—. No quiero incomodarla a usted y a su hijo.

—No hay problema —respondió ella, ya caminando hacia la salida—. Jimin no está en casa. Está trabajando, no vendrá hasta la noche. —Hizo una pausa, y por primera vez le escuché la voz menos firme—. Quisiera que mi hijo no trabajara. Él no está del todo bien.

Eso me desarmó. Al final acepté. Me alegro que Jimin no esté. Una humillación menos por hoy.

Su departamento olía a limpio y a algo cítrico. Caro. Igual que ella.

—Entra, no tengas pena —dijo, cerrando la puerta detrás de mí—. Después de todo, esta es tu casa.

_Literalmente es mi casa. Yo se las rento._ Me mordí la lengua para no decirlo.

Dejé la mochila en el sofá y, al girarme, mi codo chocó con una pila de papeles sobre la mesa de centro. Se desparramaron por todo el suelo.

—¡Lo siento! He sido descuidada, yo recojo los papeles —me agaché rápido, recogiendo hojas. Informes médicos. Recetas. _Hospital Universitario de Seúl. Departamento de Oncología._

Se me heló la sangre.

—¿Está… está enferma? —pregunté, levantando la vista hacia ella con uno de los papeles en la mano. El diagnóstico estaba ahí, en negritas. No había forma de no verlo.

La señora Park no contestó de inmediato. Por primera vez desde que la conozco, la máscara de mujer de negocios implacable se le cayó.

Y yo entendí, en un segundo, por qué firmó ese contrato conmigo hace tres meses.

Por qué necesita una nuera ya.

Por qué Jimin dijo que su papá los golpeaba hasta dejarlos inconscientes.

Porque se está quedando sin tiempo.



#77 en Fanfic
#2758 en Novela romántica

En el texto hay: amor, bts, jimin

Editado: 06.05.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.