Novio en renta | Park Jimin |

(。◕‿◕。)➜Contrato de amor♥╣[-_-]╠♥

—Quiero que hagamos un contrato —dijo la señora Park, enderezando la espalda. Volvía a ser la mujer de negocios—. Tienes que firmarlo y cumplir mi petición.

_Hay que hacer negocios inteligentes. No quiero que mi hijo se vea perjudicado por una decisión desesperada._

Bueno. Supongo que no es tonta. Al final estamos negociando algo valioso para las dos: su vida y mi herencia. No puedo culparla por querer blindarse. Aunque quisiera comprenderla, no puedo. Mi familia es mi rival. Y esta vez, por una vez, quiero ganar.

—Acepto —dije.

—Rebeca, será un contrato que guardarás dentro de tu corazón, no en un papel —añadió, mirándome fijo—. El papel se rompe fácil. Yo quiero poner algunas reglas.

—¿Reglas? —Alcé una ceja—. Está bien. Dispare.

—Quiero que de verdad le des una oportunidad a Jimin —su voz se suavizó—. No solo lo utilices para tu beneficio. Jimin puede parecer frío, pero también es cálido por dentro. Solo… tiene miedo. Además, sé paciente con él. Y nunca, nunca lo hagas enojar.

Asentí. Por dentro, mi calculadora Kallings ya estaba sumando.

_Jimin tiene los ahorros suficientes para pagar mi tratamiento_, pensé, mientras ella hablaba. _Cuando estuvo en la Academia Dream aprendió a hacer negocios, a vender y comprar acciones. La última vez que revisé su cuenta bancaria me quedé atónita al ver la cantidad. Pero ese es su dinero. Se preocuparía demasiado al saber que tengo cáncer. No quiero ser una carga. Tal vez de cierto modo lo fui para su padre, pero para él no lo seré. Además, en la familia Park nunca fui bienvenida, y el abuelo de Jimin se molestaría si pago mis tratamientos con el dinero de la empresa._

—Por favor —dije, poniendo mi mejor cara de heredera inocente—. Eso será más fácil de lo que parece. ¿Sí? Ya veo. ¿Quiere el dinero en efectivo, transferencia entre bancos… o prefiere una tarjeta sin límite?

La señora Park se quedó callada.

Por un segundo, casi sentí lástima. Casi.

*[…]*

—Rebe, ¿qué quieres? —bufó Ivette al contestar.

—Oye, no me hables así. Soy tu mejor amiga —le reclamé, mientras caminaba al instituto.

—¿Mejor amiga? —se rió—. Ya no estoy tan segura de eso. Ahora pasas más tiempo con tu novio.

—¿Novio? ¿Cuál novio? —casi escupo el jugo que me acababa de comprar—. ¿Por qué debería tener?

—Jajaja, controla tu mal humor —dijo, disfrutando mi crisis—. ¿Oíste el rumor?

—¿De qué hablas?

—De Jimin, tontita. Eres la más desinformada de la academia —bajó la voz, como si fuera secreto de estado—. Escuché la razón por la que lo transfirieron de escuela. Dicen que golpeó a un chico hasta dejarlo en coma. Además dicen que es muy… maniático. Que si se obsesiona con alguien o con algo, no lo suelta.

El jugo se me cayó al suelo.

—Rebeca Collins, llévame a la biblioteca —ordenó una voz detrás de mí.

Casi se me sale el corazón.

—Ji… min —logré decir. Volteé hacia el teléfono—: Ah, Ivette, te dejo. Nos vemos.

—¡Ivet—!

Colgué.

—No oíste —dijo Jimin, parado frente a mí con la mochila al hombro y cero expresión—. Llévame a la biblioteca.

De nuevo hablando a mis espaldas. De nuevo los rumores. No es raro. Pero este… este me heló la sangre. _¿Coma? ¿Obsesivo?_

—¿Por qué lo haría? —solté, cruzándome de brazos.

_¿Quién se cree para darme órdenes? Ahhh, tranquila, Rebeca. No hagas nada que lo enfade. Regla número uno del contrato: no enojar a Jimin. Ahssss, qué fastidio._

Jimin ladeó la cabeza. Y sonrió. No era una sonrisa linda. Era la sonrisa de alguien que sabe que tiene la sartén por el mango.

—Lo olvidas —dijo, dando un paso hacia mí—. Eres mi tutora.



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En el texto hay: amor, bts, jimin

Editado: 06.05.2026

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