Novio en renta | Park Jimin |

(ヘ・_・)ヘ ¿Demaciado tarde? ノ( ゜-゜ノ)

_Mañana a las 6 en la cafetería Go Express. ¿Eso es una cita?_

—Le pregunté a la señora Park —dije, mientras la ayudaba a subir al taxi después de la quimio.

Las clases habían terminado y decidí acompañarla al hospital. Tengo dudas y solo ella tiene las respuestas. Sé que está agotada por las terapias. Sé que fingir que está bien la está matando más que el cáncer. Hay días que los mareos la tiran, pero se levanta y sonríe como si nada. _Tiene que ponerse bien. Tiene que._

—Sí, sí es una cita —contestó, recargándose en el asiento con los ojos cerrados—. No debes dejarla pasar si quieres acercarte a Jimin.

Desde que hice el trato con Rebeca —_conmigo_—, la señora Park no para. Siempre mete comentarios buenos sobre mí cuando Jimin está cerca: que le ayudo con las compras, que soy buena cocinera, que soy una estudiante ejemplar. Son indirectas tan obvias que a veces él termina preguntando: _“¿Por qué te agrada tanto Rebeca?”_

Me preocupa cómo reaccione mañana. A Jimin no le gustan los lugares públicos. Siempre que regresa del trabajo o del instituto, limpia meticulosamente su uniforme y desinfecta todo. Dos veces. _Maniático_, dijo Ivette. _Obsesivo_. Empiezo a creerle.

—Señora Park, disculpe… pero ¿qué tipo de regalos le gustan a Jimin? —pregunté. Tengo que mostrar empatía, aunque esta cita llegó demasiado tarde. Mañana también es la cena con Andrew. Necesito un plan para llevar a Jimin… o una excusa perfecta para no ir.

La señora Park abrió un ojo. Me estudió.

—Rebeca, eres muy lista e inteligente —dijo al fin—. Utiliza tu creatividad para sorprenderlo. Yo ya hice mucho. Ahora ella debe poner de su parte.

_Ella._ Habla de mí como si yo no estuviera. Como si fuera un proyecto.

No esperaba esa respuesta. Pero al menos necesito saber algo de su pasado si quiero tener idea de qué regalarle. Se supone que mañana debo hacer una confesión de amor. El problema es… no sé qué es el amor.

Mi madre siempre dijo: _“Elige bien a quién amar”_. Pero ella nunca demostró amor leal. Mis padres eran como extraños viviendo en la misma casa. Mi padre tuvo una aventura con su secretaria y, pues sí, de ahí nació Andrew. Él siempre trató de llamar la atención, pero me la daban a mí. Y a decir verdad, para mí esa atención fue una amenaza, no un premio.

Por el lado de mi madre… fue la nuera más querida del abuelo. Tuvo que pasar por mucho mientras estaba casada. Al morir el abuelo, mi familia se dividió. Mis padres se divorciaron. Mi madre abrió una tienda de flores, conoció a otro hombre, se casaron y, por supuesto, tengo una hermana más. Ella no es mala. Pero nunca la veré como mi familia. _Familia es quien no te vende por una herencia._

*[…]*

—¡Atktgff! —Alboroté mi cabello y me tumbé en el sofá—. Mi cabeza es un caos. ¿Qué haré? Estoy perdiendo contra Andrew…

TOC
TOC
TOC

—¡Ahhhhh! ¿Quién es? —grité, enojada, dirigiéndome a la puerta. Son las diez de la noche y las personas con modales saben que este no es horario de visitas. Y menos sin previo aviso.

—Rebeca, voy a entrar —dijo una voz al otro lado.

—¿Qué? Oye…

Abrí.

Hablando del rey de Roma, miren quién llegó. _Refiriéndome a Andrew._

—Dime qué quieres y después vete —solté. Con él es mejor ser sombría y misteriosa.

—Tomaré asiento —dijo, pasándome de largo como si fuera su casa.

—Ya qué.

En esta casa no eres bienvenido. Él lo sabe. Ese es mi lema. Pero tiene cara de ansiedad. ¿Pasó algo grave? ¿Quizá la abuela…?

—La cena se cancela —anunció, dejándose caer en mi sillón favorito.

¡Woo! ¿Es verdad? Esas palabras son música para mis oídos. Pero debe haber una razón. O más bien, una trampa. Él no cede el paso. Y mucho menos lo hará ahora que está en juego la herencia.

—¿Por qué? —pregunté, fingiendo decepción—. Sabes, he estado deseando el momento de presentarte a mi novio.

—Sí, pero haré un viaje a Inglaterra —dijo, sin mirarme—. Es de emergencia. Me voy en… —observó su reloj— cuarenta minutos. Quise decírtelo personalmente.

_Obviamente te estaré vigilando_, pensé. Lo dijo sin decirlo.

—Ya veo. ¿Y cuándo regresas? —le dije, con voz curiosa. Tengo que saber cuánto tiempo extra tengo.

—No lo sé —contestó, cortante. _Esto es un asunto grave. No quiere entrar en detalles_, pensé, leyendo su cara. Pensamientos de Andrew: cerrados, calculadores.

—Comprendo —asentí, pensativa. _Tiempo. Me acaba de regalar tiempo._

—Mi esposa te manda sus saludos —se levantó, dirigiéndose a la salida—. Hasta luego. Es una lástima que no pueda conocer a tu novio. Pero aún no te salvas, Rebeca. Aún no. —Subió al auto y se fue.

En cuanto el motor se perdió calle abajo, cerré la puerta de golpe, tomé mi teléfono y marqué a mi más fiel aliado. _Refiriéndome a Óscar._

*En la llamada…*

Óscar: —Buenas noches, señorita. ¿Qué se le ofrece?

—Hola, ya deja las formalidades —solté, paseándome por la sala—. Necesito información y de forma urgente. Se trata de Andrew. Dejó la cena pendiente y se dirige a Inglaterra. Quiero que investigues.

Óscar: —¿Para cuándo necesita la información?

—Lo más pronto posible.

Óscar: —Ya veo, Rebeca —dijo, incómodo. Odia hablarme por mi nombre—. ¿Cómo va lo de Jimin?

—Ah, eso —me mordí el labio—. Pues digamos que vamos por buen camino. Mañana tendré una cita con él.

Óscar: —Por favor, no lo arruines. Y gana su corazón.

—Sí, sí, claro que lo haré —mentí. _Ganar su corazón no es parte del contrato. Usarlo, sí._

Óscar: —Descanse. Mañana será un día largo para usted.

—Gracias. Igualmente.

*Fin de llamada.*

Tiene razón. Mañana será un día muy largo. Pero antes tengo que preparar el regalo para Jimin.

Al cabo de una hora ya tenía el regalo indicado.

Solo espero que no sea tóxico… para él. O para mí.



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En el texto hay: amor, bts, jimin

Editado: 06.05.2026

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