—¿Por qué lo dices? —pregunté, siguiendo a Jimin hacia la salida.
—Nada —contestó, sin voltear—. Mejor vamos, que es tarde.
_Supongo que en cierta parte mi madre está molesta por dejarla a un lado_, pensé, mirándole la nuca. _Últimamente he estado trabajando demasiado en la empresa de mi abuelo. Y también en mis proyectos. ¿Me estará ocultando algo?_
—Jimin —me detuve en seco.
Él también. Pero no se giró.
—Realmente me gustas —solté, y las palabras me rasparon la garganta de lo falsas que eran—. Y no sabes cuánto. No sé si alguna vez has sido rechazado, pero yo sí sé que no es bonito. Y quiero ir por el camino menos cruel. Así que sé sincero conmigo y dime si te he llamado la atención. Porque si sigues haciéndote el incógnito… me lastimarás. Así que prefiero que seas directo en cuanto a tus sentimientos.
_Mentira. Mentira. Mentira._
_Realmente no me gustas y agradezco esa clase de actuación porque me está siendo muy útil_, pensé, mientras mi cara ponía su mejor expresión de vulnerabilidad. _Es una mentira todo lo que digo y de alguna forma me molesta la conciencia. Estoy siendo egoísta y al final uno tendrá que salir lastimado. Claramente no seré yo._
_El amor de dos para uno es mentira. Así que este amor es falso para mí._
_Si Jimin dice que no le gusto y que no quiere volver a verme, está bien. Me salvará de un desastre total. Ya veré cómo solucionar lo de Andrew._
Este pensamiento fue repentino, pero real: _mi corazón resuena cuando veo a otro chico._ Lucas. _Estoy jugando al doble filo y me prometí que jamás sería como mi padre, pero supongo que está en la genética. Los Collins no sabemos amar. Solo sabemos mentir para sobrevivir._
*(Pensamientos de Jimin)*
_¿Que si me gusta?_ Jimin no se movía. _Quizá parezca que no me interesa, pero ella es directa y no pierde el tiempo. Eso es un punto a su favor. Además, a mi madre parece que le agrada. Ella es Collins y eso también podría agradarle a mis abuelos._
_Pero si hablamos de sentimientos reales… no los tengo. Nunca experimenté amor sincero. A mí me cuidaban las sirvientas. ¿Por qué tengo un vínculo con mi mamá? Porque ella es débil. Cuando ella se acercó a mí, noté que realmente lamentaba el pasado. Comprendí que la culpa la tenía mi padre._
_No quiero lastimar a alguien. Por ello puse un alto al amor. De alguna forma, Rebeca trata de derribar ese cerco protector que he puesto. Y si no abro las puertas, también se lastimará._
Jimin suspiró. Y por fin se volteó.
—Rebeca —dijo, y su voz no tenía hielo. Tenía cansancio—. Sinceramente no siento nada por ti y eso no es novedad. Pero quiero tenerte cerca y a la vez lejos. Comprende que soy alguien distinto a los demás en casi todos los aspectos.
Hizo una pausa. Se miró las manos. _Una, dos, tres._
—Desde pequeño no soy normal —continuó—. Y tiendo a amar el sufrimiento y a la vez odiarlo. Quiero ser distinto, pero termino siendo más común que nunca. Quiero amar… y a la vez no. —Suspiró otra vez, más pesado—. Sin embargo, aceptaré tus sentimientos si estás dispuesta a aceptar mi manera de amar.
El aire se me fue.
_Al parecer, él está abriendo su corazón. Y es lo que temía._
Por dentro, una parte de mí gritó _¡Victoria!_ Saldré victoriosa. Tendré mi herencia. Andrew perderá.
Pero otra parte, una que enterré hace años, susurró: _Los Collins somos de lo peor._
_Lo siento, pero…_
—Te acepto tal y como eres, Jimin —dije, y le sostuve la mirada—. Lo extraño es lindo.
Jimin ladeó la cabeza. Y por primera vez, su sonrisa no fue cruel. Fue… rota.
—Entonces —dijo, bajito—. Hoy es el primer día.
—Hoy es el primer día —afirmé.
Y sellamos el pacto.
Dos mentirosos. Un contrato. Y un corazón que, tarde o temprano, iba a terminar en la basura.