Novio en renta | Park Jimin |

乁ʕ •̀ ۝ •́ ʔㄏEn busca de lo oculto(´-﹏-`;)

*Minutos antes…*

—Profesora, ¿cuándo podré dejar la detención? —pregunté, con las manos en los bolsillos del uniforme que ya me quedaba chico. _Para mi edad real._

—Park, no puedo decirte —la profesora Lee evitó mi mirada—. Mejor habla directamente con el director y trata de llegar a un acuerdo. Después de todo… ya recibes terapias. Según los informes, tu estado emocional y mental están mejor.

_Según los informes._

—Gracias. Nos vemos —me di la vuelta.

_Supongo que podré volver a hacer cosas que dejé. Aunque no noté tan convencida a la profesora. Tal vez deba esperar más. Cuando las cosas se olviden por completo. Cuando dejen de verme como el chico que mandó a otro al coma._

Caminé hacia la dirección.

—¿Y el director? —pregunté a la secretaria.

—Salió brevemente por unos papeles —contestó sin levantar la vista—, pero puedes esperar dentro. No tarda en llegar.

Dentro de la oficina, noté una carpeta sobre el escritorio. _Park Jimin_ escrito en la pestaña. Deben ser los informes de la clínica. No pude evitar la curiosidad, ya que por el bien del paciente, no dejan leer aquellos papeles. _Mentira que respeto._

*Expediente Psicológico*
*Nombre: Park Jimin*
*Edad: 25 años*
*Motivo de consulta:*
El estudiante se acercó de forma voluntaria a la atención psicológica. Manifestó malestares en los cuales siente sentimiento de culpa tras la muerte de…

—¿Esperen, qué no es Rebeca? —dije en voz alta, porque mis ojos se fueron a los monitores de las cámaras. Salón de la biblioteca. Rebeca. Sola. Con un tipo—. Pero ¿¡qué!?

*Actualidad…*

—Jimin, no pasó nada, te lo juro —la voz de Rebeca sonaba a través del teléfono, temblorosa. Tratando de hacerme razonar.

—Mmm… está bien, si tú lo dices —contesté, poco convencido. _Mentira._

_Bueno, las consecuencias de tener un novio. Supongo que no podré hacer nada. Después de todo, olvidé las cámaras de seguridad._ Rebeca suspiró del otro lado. _Me quedaré con la duda, tal vez es una señal. Quizá no hay nada razonable detrás de esa puerta de metal._

—Jimin, ¿vamos a comer juntos? —cambió de tema, dulce.

—Sí, claro —apreté el teléfono—. Solo no invites a tu _amigo_.

—Ya, deja de mencionar a ese tipo —se rió, y supe que lo hacía para la cámara—. A menos que quieras que corra tras él. Me pregunto dónde irá. No debe haberse ido tan lejos —dijo, mientras sonreía hacia la cámara.

_Ya me imagino… me puedo imaginar sus gestos._ Colgué. _Por eso nunca quise tener una relación. Sabes, los celos son peligrosos. Pero ¿realmente me quiere como para sentir celos? Se toma muy en serio su papel._

—Jimin, aún no has contestado mi pregunta… Jimin… Jimin, contesta —la escuché gritar antes de que la llamada muriera.

¿Me colgó? Realmente lo hizo. Creo que sí se molestó.

*Por el lado de Jimin…*

—¿Park Jimin? ¿Qué lo trae por aquí? ¿Y por qué está en mi escritorio? —la voz del director Wang me sacó del trance. Estaba parado en la puerta, con cara de _“te voy a expulsar otra vez”_.

—Verá… —tragué saliva.

_Y ahora qué hago. No se me ocurre una mentira lo suficientemente buena._

—La verdad que estoy aquí…

*I N T E R R U M P I D O*

—¡DIRECTOR WANG, RÁPIDO VENGA! ¡UN ALUMNO CAYÓ DE LAS ESCALERAS! —gritó la secretaria desde el pasillo.

No digo que sean buenas noticias, pero me da tiempo para guardar, tomar fotos a los papeles, ordenarlos y salir de aquella oficina. _Expediente fotografiado. Culpa confirmada. 25 años impresos._

Por cierto, casi olvido a Rebeca. Le devolveré la llamada.

*Por el lado de Rebeca…*

Salí de la biblioteca furiosa. Con el teléfono muerto y Jimin en silencio.

—¡Hey! Tú, la de cara bonita, ¡ven acá! —gritó una voz desde un auto negro.

_Pero ¿quién se atreve a llamarme así? Si es quien pienso que es, le reinicio la vida de una vez._

—¡¿QUIÉN TE CREES… ¿LUCAS?! —me frené en seco.

—¿Por qué tan alterada? —dijo Lucas, bajándose y abriéndome la puerta del coche como si fuera 1950—.

—Perdón, es que… juré que si volvía a encontrar a un tipo lo mataría, y creí que eras él —el de la biblioteca, el de Academia Dream.

—Mmm… ya veo —Lucas se rascó la nuca—. Si te molesta no dudes en hablarme. Ya sabes, no hay nadie que haga mejores manitas de puerco como yo —se le subió el ego a la cabeza.

—Jajaja, sí lo sé —me relajé por primera vez en horas—. Pero sabes que tengo la mano pesada.

—Tienes razón —se tocó la espalda, teatral—. Sabes, no olvido aquella vez que casi me rompes la espalda.

—Ni me lo recuerdes —me cubrí la cara, avergonzada—. Morí del susto. ¿Sabes cuánto te supliqué que no le contaras a tus papás?

—Tranquila, sobreviví a ese golpe mortal —se rió—. Pero entra, que me canso de sostener esta puerta.

—Sabes que no sé controlar mi fuerza —entré al auto—. A todo esto, ¿qué haces aquí?

—Realmente pasaba casualmente —arrancó—, hasta que vi a una jovencita chocar con un árbol —se rió otra vez.

—¡Ay, no! ¿Lo viste? En serio que estoy perdida.

—Te juro que no diré nada. Soy una tumba, hecha y derecha. ¿A dónde nos dirigimos, señorita Collins?

—Al restaurante —contesté sin pensar.

—Supongo que debes estar hambrienta porque no dudaste.

Minutos después llegamos a un restaurante de fideos chinos. Y aunque me gustan los fideos, aún soy muy torpe para sostener los palillos. Por eso siempre pido un cubierto.

Lucas pidió por los dos. Yo jugaba con los fideos, haciendo tiempo.

—Rebeca —dijo de pronto, serio—, Oscar me contó sobre… Jimin.

Dejé los palillos. _Clac._

—¿Y puedo saber desde cuándo hablas con Oscar? —pregunté, fría—. Digo, que sepa, no se llevan tan bien.

—Eso no importa ahora —Lucas no tocó su plato—. Solo sé cuidadosa.

—¿Cuidadosa? —alcé una ceja—. Sabes que lo soy. Me ofendes.

—Si te confías demasiado, algo saldrá mal —su voz era la de un hermano mayor—. Perderás. Y no hablo del puesto. Ten en cuenta que estás siendo orgullosa y egocéntrica. Al final, alguien saldrá herido.



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En el texto hay: amor, bts, jimin

Editado: 06.05.2026

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