Novio en renta | Park Jimin |

( ̄m ̄)Se conocen (。・・)ノ

—¡Aigoo! Jimin, deja de bromear —me salió un hilo de voz. La abuela Abril nos miraba como si fuéramos a demoler La Yeon.

—Nunca juego con usted, Abril —Jimin dio un paso al frente, y su voz ya no era la del chico en pijama—. Su nieta es mi novia.

Al decir aquellas palabras, la expresión de mi abuela cambió drásticamente. De hielo a acero.

—Jimin, hablemos en privado —ordenó, y su bastón golpeó el mármol.

—Abuela, acaba de llegar. Deja que descanse —intenté intervenir. _Error._

—Rebeca, tú eres la que irá a descansar. Sígame, Park —sentenció, y se dio media vuelta.

Jimin se fue con mi abuela. Pero… _¿ellos se conocen? ¿Cómo? ¿Desde cuándo?_ En mi cabeza pasan mil cosas y ninguna razón suena lógica.

Mientras caminaba a mi suite, recibí una llamada del gerente del hotel. Ahora voy camino al vestíbulo. Por lo general nunca voy directamente, pero haré la excepción por hoy. Solo porque si me quedo en la habitación me matará la curiosidad.

Al llegar me dirigí directamente a las oficinas dentro del hotel. Y era más que claro que necesitaban mi presencia. Había una habitación cerrada con llave y dentro hay una persona furiosa. ¿Cómo lo sé? Pues quiere tirar la puerta. Así o más claro.

—¿Qué está pasando aquí? —pregunté, cortante.

—Señorita, perdón por molestarla en sus vacaciones —el gerente sudaba—, pero hay dos personas que dicen conocerla. Sin embargo, usted no confirmó su visita.

—Sí, a ver. ¿Quiénes son?

—Observe las cámaras. En la habitación A1 hay una chica que se llama Rachel, dijo que…

—¡¿QUÉ?! ¿RACHEL? —me atraganté—. TONTO, DÉJALA PASAR. ELLA ES MI PRIMA. —Jalé aire y traté de tranquilizarme—. Disculpe, pero debería conocer mejor a la familia.

—Bueno… es que su familia es un atolladero, lo digo sin ofenderla.

—En eso tienes razón —me masajeé la sien—. Pero ¿quién es la otra persona? Enfoca la cámara. Mmm… lo he visto antes. Sin embargo, no creo tener ningún tipo de relación.

_No reconozco a ese chico. Pero aun así pedí hablar con él. Tengo una corazonada, pero no sé si es buena o mala._

—¿Quién eres? —dije mientras tomaba asiento en la sala de interrogatorio privada. _Sí, La Yeon tiene una._

—¡Bebé! —él sonrió, y era la sonrisa del chico de la biblioteca. El de Academia Dream—. ¿Cómo puedes olvidar este rostro? Observa de cerca y, si es necesario tocarme, solo hazlo.

_Esa voz hace vibrar todo mi cuerpo. Y esa mirada tan penetrante realmente me hace querer tocar esa mandíbula marcada. Rebeca, contrólate._

—Hablo en serio —crucé los brazos—. Es fácil olvidar cualquier cosa, y aún más las que no significan nada.

_Siento que esto será un gran problema. Este chico tiene agallas. Algo quiere de mí._

—Ya veo cómo no significo nada para ti… —se levantó, despacio—. ¿Qué te parece si me convierto en tu tesoro más precioso? Seré tu dulce veneno y jamás te dejaré en paz… digamos que estoy obsesionado. Sí, estoy al borde del abismo. Caeremos juntos.

_Es momento de retroceder para evitar caer. Está claro: ¡Es peligroso!_ Sin dudar, ya estoy cruzando la salida.

—No verás ninguna pista —susurró a mi espalda—, pero lo tengo todo planeado. Es hora de la operación _Robar tu corazón_.

Salí para calmar mis dudas, pero ahora estoy más abrumada. Tengo que recolectar información, así que le pedí al gerente del hotel que lo vigile de cerca. Lo más probable es que este chico se dé cuenta. Se nota que es astuto. Aun así, no podemos bajar la guardia. Debo saber qué oculta.

—Rebe… Rebe, ¿ahora soy invisible, verdad? —dijo Jimin, tratando de llamar la atención de su novia. Pero esta solo pasó por su lado sin notarlo.

—Rebe, ¿a dónde vas? —dijo en forma de puchero, a la vez que le tomó la muñeca.

—¡¿Qué?! —dirigí mi mirada a los ojos de Jimin, un tanto confundida—. Ah, eres tú, Jimin. Perdón, es que… ¿QUÉ TE DIJO LA ABUELA?

—No te diré —se encogió de hombros, pero sus ojos no reían—. Mejor pregúntale personalmente si tanto quieres saber.

—Esa señora no me dirige la palabra —bufé.

—Quizá lo haría si fueras más amable con ella —contestó, seco.

—No lo sé —me reí, amarga—. Sabes, su corazón se congeló hace siglos.

Jimin no se rió.

—Por cierto —cambió de tema, y su mano seguía en mi muñeca—, no quiero que me sigas llamando Jimin. Sabes, eso es muy formal. Si me vuelves a llamar por mi nombre, tendrás un castigo.

—¿Un castigo? —alcé una ceja. El chico de la biblioteca, la abuela, Andrew, el testamento. Y ahora _esto_.

—Sí —se acercó, y su aliento me rozó la oreja—. Uno que te va a gustar, _señorita Collins, dueña de La Yeon, de 20 años recién cumplidos._

_20. Mayor de edad. Legal para casarse. Legal para heredar el 51%. Legal para destruir a Andrew._

Y Jimin lo sabía. Desde el principio.



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En el texto hay: amor, bts, jimin

Editado: 06.05.2026

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