El sol entraba por toda la ventana. Olor a café y a tostadas quemadas. _Las mías. Siempre las quemo._
Jimin estaba en la cama, sin camisa, revisando su tablet. Pelo revuelto. 25 años. _Mochi en su hábitat natural: domingo sin juntas._
Yo salí del baño con las manos escondidas en la espalda. El corazón me latía en la garganta.
—Mochi —dije—. Deja eso.
—¿Mmm? —ni alzó la vista—. Estoy viendo si Hyujin ya renunció o si Rachel lo despidió otra vez.
—Jimin.
Algo en mi voz lo hizo soltar la tablet. Se sentó. _Alerta. Como el día del Consejo._
—¿Qué pasó? —me miró de arriba abajo—. ¿Estás bien? ¿Es tu abuela? ¿Andrew?
Negué. Y saqué la mano.
_Dos rayas._
El test temblaba entre mis dedos.
Jimin se quedó quieto. 1 segundo. 2. 3.
Luego se levantó de la cama como si lo hubiera picado algo. Me quitó el test con cuidado. Lo miró. Me miró. Otra vez el test.
—Becky —susurró. Y sonrió. _Esa sonrisa de ardilla que me derretía en La Yeon_—. ¿Esto es…?
—Sí, idiota —se me salieron las lágrimas—. Vamos a ser papás.
No gritó. No me cargó. _Hizo algo mejor._
Se hincó. En el piso. Y apoyó la frente en mi panza plana. _Donde todavía no se notaba nada, pero ya estaba todo._
—Hola —le dijo a mi ombligo—. Soy tu papá. Y ya te amo.
Me reí. Llorando. Cayendo de rodillas frente a él.
—Jimin, estamos… —no podía hablar—. Vamos a tener un bebé.
—Lo sé —me agarró la cara, y me limpió las lágrimas con los pulgares—. Lo estamos teniendo. _Nosotros._
Nos besamos. Sin drama. Sin miedo. Con sabor a tostada quemada y a futuro.
*10 minutos después. En la cama. Con el test en la mesa de noche.*
—Ok —Jimin tenía una libreta. _La de las juntas de Miren Group, ahora con dibujos de mochis_—. Plan.
—¿Plan? —me acurruqué en su costado—. Tenemos 9 meses, Mochi.
—8 meses y 3 semanas —corrigió, besándome la cabeza—. Y yo no improviso con mis mochis.
Puso “Plan Bebé Park-Collins” arriba. Y empezó a escribir.
1. _Decirle a la señora Park y a la abuela Abril. Juntas. Para que se peleen por el nombre y nosotros comamos palomitas._
2. _Mudarnos. Este departamento es de 2. Necesitamos de 3. Con cuarto para nuestro bebé.
3. _Yo cocino. Tú dejas de quemar tostadas. Es prenatal._
4. _Comprar 100 mochis de fresa. Para antojos. Y para mí._
Me tapé la boca. _Estaba llorando otra vez. Hormonas._
—Jimin —hipé—. ¿Y si es niña?
—Lucía —dijo sin dudar—. Como Lucas dijo. Porque nos cae bien la gente que sabe soltar.
—¿Y si es niño? —toqué su mano sobre la libreta.
—Miren —me miró, serio. Y luego se rió—. Es broma. Min-ho. Por mi papá. Para que su nombre no sea solo culpa. Que sea también _futuro._
Se me rompió algo en el pecho. _Bonito. Por fin bonito._
—Te amo —me subí a horcajadas sobre él—. Te amo, Park Jimin.
—Lo sé, señora Park —me agarró de la cintura, con cuidado—. Por eso soy el tipo más feliz de Seúl. Sin empresa. Sin herencia. Solo tú, yo, y dos rayas.
Me besó. Despacio. Y después más rápido. _Felices. Solo felices._
—Mochi —dije entre besos—. ¿Siguiente orden?
—Fácil —me tumbó en la cama, acomodándose para no aplastarme—. Ser felices hoy. Y mañana… repetimos.
Afuera, Seúl seguía. Miren seguía.
_Pero aquí, 10 AM, domingo, con tostadas quemadas y un test positivo, solo estábamos nosotros._
Y eso era todo el futuro que necesitábamos.