Nuestra Hermosa Melodía

Cap. 15

Dylan

—Hijo…

—¿Sí, mamá?

—¿Te sientes bien? Sé que te duele recordar a tu padre, has intentado escondérmelo, por eso evitabas que hablara de él. Pero te conozco muy bien.

—Es difícil esconderte algo —sonreí.

—Difícil no, imposible. Sé que como hijo, la pérdida de un padre significa bastante, pero deberías empezar a recordarlo con buenas emociones, no con tristeza y melancolía. A él no le gustaría.

—Mamá, ¿Crees que no lo sé? Si tan sólo no hubiera sufrido el accidente… estaría aquí —encojí mis manos en puños y bajé la mirada lleno de impotencia.

—Cariño, no digas eso. También me duele su muerte, pero si no hubiera pasado, no estarías donde estás, no hubieras conocido a Emma en aquel parque y mucho menos la conocerías en el instituto, porque estarías en el que dejaste hace cuatro años. Seguiríamos en nuestro antiguo hogar y no descubrirías tu pasión por la percusión. A veces, la vida trae males que son necesarios, necesarios para crecer y mejorar como personas, nunca lo olvides —me abrazó.

No le respondí, reflexioné sus palabras mientras correspondía su abrazo, y tiene razón. Si eso no hubiera pasado, no hubiera recibido bullying, Emma no hubiera sido mi consuelo en el parque, no hubiera cambiado de instituto y no estaría donde estoy ahora, con proyectos como músico. A veces, uno necesita romperse frente a alguien para encontrar las respuestas que necesita, las respuestas que uno solo no puede responder.

—Tienes razón, perdóname por reaccionar así —susurré.

—Está bien, hijo. Comprendo como te sientes, pero; ya es hora de dejar ir esas emociones negativas de tu padre, es hora de recordarlo como el hombre maravilloso que era, recordarlo con felicidad y nostalgia. No con dolor e impotencia, a él no le gustaría.

Corté el abrazo y asentí ante su respuesta. Fui a la cocina a enjuagarme el rostro y entré en mi cuarto, pensando en todo lo que me han dicho Mamá y Emma. No pude dormir, el reloj marcaba las 23:30 y seguía despierto. Miré la luna, resplandeciente a través de mi ventana y sentí tranquilidad.

Esa noche, la luna acompañó mis pensamientos.

[…]

—Buenos días, hijo.

—Buenos días, mamá.

—El día de hoy, visitaremos a tu tía.

—Milagroso, tenemos años de no hacerles una visita.

—Lo sé, por eso pienso que sería bueno ir hoy, después del almuerzo. Es domingo y es día libre —sonrió con los brazos extendidos.

Reí ante su gesto y puse mi playlist favorita en el equipo de sonido. Siendo linkin park lo primero que sonó. A mi papá le hubiera dolido en lo más profundo haberse enterado del suicidio de Chester, de seguro se habrá encontrado con él en el otro mundo. Agarré mi celular y tenía un mensaje de Marcus y de Emma.

—¡Buenos días, Dylan!

—¿Buenos días, amor!

Sonreí ante ambos mensajes, pero me sentí extraño por el mensaje privado de Marcus.

—Buenos días, amor. ¿Qué tal tu mañana?

—Excelente, y ¿la tuya?

—Llena de sorpresas, mi mamá me notificó que hoy iremos a visitar a mis primos luego de bastante tiempo

—¡Que bien! Es bueno que convivas con tu familia.

—Lo sé, a pesar de que son fastidiosos

—A pesar de que lo sean ;)

—Sí, no estaré todo el día. Posiblemente llegue en la noche. ¿Podrías vivir un día sin mí? —mandé en un mensaje de voz. Diciendo la última oración en un tono coqueto. Comenzando a tener una conversación con esta clase de mensaje.

—Nooo, no puedo pasar un día sin ti. Pero; ¿podrías tú, vivir un día sin mí? —siguió mi juego.

—¿Sin mi hermosa novia? Ni en demencia —reí—. Me detendré a hablar contigo cuando pueda, ¿te parece?

—Sabía que no podrías vivir sin mí, esperaba que me dijeras eso —rio—. Estaré atenta, creo que hoy pasaré un día aburrido.

—Te alegraré el día sin que me tengas cerca, cariño.

—¿Serías tan gentil? —preguntó con ternura.

—Claro que sí, ya verás. Si me disculpas, debo ir a desayunar. Hasta luego, Emm.

—Hasta luego, Dylan. ¡Cuídate!

—Buenos días, Marcus. ¿A qué se debe tu inesperado mensaje?

—Cada vez más, me tratas como un ser invivible. ¡Eso no es así! Quería decirte que dentro de poco vendrán las universidades al instituto, así que permanece atento. Yo no podré.

—Siempre te salvo el trasero, hablaremos luego de esto Marcus. Hoy pasaré todo el día donde mi tía, ¿ok?

—¡No te preocupes, hombre! Hablaremos luego, ¡pásala bien!




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