18 – Nov – 25
Omnisciente
El reloj digital en la pared marcaba las 10:24 AM.
En el corazón de la academia, el estudio de producción personal de Darek y su equipo era un santuario dividido en tres mundos. Primero, la sala de estar, un espacio relajado con sofás de cuero gastado y guitarras colgadas en la pared, donde nacían las ideas entre risas y humo de café. Segundo, la sala de control, el dominio de Vladi, llena de monitores, luces parpadeantes y consolas que parecían sacadas de una nave espacial. Y finalmente, la pecera: la cabina de grabación insonorizada, donde la magia se volvía eterna.
El ambiente estaba tranquilo. Vladi tecleaba furiosamente en su laptop, buscando algo en sus discos duros externos. Mateo estaba sentado en un puff, limpiando con un paño de microfibra el bajo eléctrico que Darek le había regalado, tratándolo con la delicadeza de quien limpia una joya.
Darek, recostado en el sofá principal, revisaba WhatsApp con desinterés, respondiendo mensajes de felicitación atrasados por la gira.
—¡Miren lo que me encontré! —exclamó Vladi de repente, rompiendo el silencio. Su voz tenía ese tono de picardía nostálgica.
Darek levantó la vista, arqueando una ceja.
—¿Qué cosa?
—Un proyecto que trabajamos hace años. Cuando éramos unos chamitos y grabábamos con el micrófono de los audífonos —rio Vladi.
—¿Cuál? —preguntó Darek, incorporándose.
—Conéctalo a la consola, que está encendida —sugirió Mateo, dejando el bajo a un lado.
Vladi conectó el cable auxiliar. En la pantalla gigante de la sala se proyectó la interfaz del FL Studio, mostrando un proyecto antiguo con el título: "MAMI_FINAL_V3.flp".
Darek sonrió al instante.
—No puede ser...
Vladi presionó la barra espaciadora. Los primeros acordes, un poco rústicos y saturados por la mala calidad de la época, llenaron la sala.
Era "Mami".
Ese trap sensual, mezcla de romántico con maleanteo, que le había abierto las primeras puertas. Darek cerró los ojos y, al escuchar su propia voz adolescente cantar el primer verso, viajó en el tiempo.
"Ahora que estamos frente a frente / Yo te lo voy a confesar..."
Su mente voló al 2016. Recordó a esa chica, su primer amor juvenil, la musa que inspiró esa letra. Recordaba la ansiedad de querer conquistarla, de ser atrevido.
Pero entonces, entró el pre-coro.
"Yo tengo rato viéndote / Pensándote, imaginándote..."
Y de repente, la imagen de la chica del pasado se desvaneció. En su lugar, vio unos ojos color miel. Vio una sonrisa tímida. Vio a Aurora.
Darek abrió los ojos de golpe, confundido. ¿Por qué? ¿Por qué una canción escrita para alguien más, hace años, de repente encajaba tan perfectamente con la chica que acababa de conocer? El vínculo se sentía... eléctrico. Inexplicable.
El coro estalló en los altavoces: "Y por eso mami, mami, mami / Esta noche yo estoy puesto pa' ti..."
—Párala —ordenó Darek, levantando la mano.
Vladi detuvo la pista en seco.
—¿Qué pasó, mano? ¿Te dio cringe tu voz de niño? —bromeó.
—No —Darek se puso de pie, caminando de un lado a otro con energía renovada— Hay que volverla a hacer.
—¿El qué? —preguntó Vladi.
—La canción. Hagamos un Remake.
Mateo asintió lentamente, captando la idea.
—Darek tiene razón. Los fans llevan pidiendo algo old school desde que volviste. ¿Por qué no les tocamos la nostalgia? Pero ahora con calidad. Tu voz ha mejorado mil niveles, tenemos este estudio, micro condensador, interfaz pro... no como esa grabación de garaje.
—Exacto —dijo Darek, sintiendo que esa canción podía ser la clave para entender lo que sentía, o quizás, para exorcizarlo— Además, me servirá de calentamiento para la nueva música. Necesito reconectar con mi esencia antes de ponerme a inventar cosas nuevas.
Vladi sonrió, tronándose los dedos.
—Me gusta. Pero le voy a cambiar la base. Esa pista vieja suena a cartón. Le voy a hacer un beat nuevo, fresco, pero respetando la vibra original.
—Dale —Darek empezó a tararear, recuperando el flow— Yo voy a calentar la voz.
Una hora después, la magia estaba lista.
Vladi había construido una base instrumental impecable. Tonalidad Re Mayor (D), brillante y esperanzadora, pero con una progresión de acordes que le daba ese toque urbano y sentimental: Re Mayor → Si Menor → Fa Sostenido Menor → Re Maj7. Sonaba a éxito.
Darek entró a la cabina de grabación. El aislamiento acústico lo envolvió en ese silencio sagrado que tanto amaba. Se ajustó los audífonos, se paró frente al micrófono y esperó la señal visual de Vladi a través del vidrio.
En ese momento, alguien tocó a la puerta de la sala de espera. Mateo fue a abrir.
Eran Adriana y Aurora.
—Vaya, Aurora, te dejo con los chicos —dijo Adri, revisando su reloj— Tengo que coordinar unas cosas con Bella para las redes. Pórtense bien.
—Gracias por acompañarme, Adri —respondió Aurora con su voz suave.
Adriana se despidió con un gesto y se fue. Aurora entró, mirando con curiosidad el despliegue tecnológico. Vio a Vladi concentrado en la consola y a Darek encerrado en la pecera de cristal.
—¿Están trabajando? —le susurró a Mateo, para no interrumpir.
—Sí —susurró él— Van a grabar un remake. Darek está listo para tirar la voz. ¿Quieres ver?
—¿Puedo? —Los ojos de Aurora brillaron— Me encantaría ver el proceso. Y escucharlo... cantar así, en serio.
—Pasa.
Mateo la guio hasta la sala de control.
—Llegó visita —anunció Mateo.
Vladi se giró y saludó con la mano.
—Hola, Aurora. Llegaste justo a tiempo para el show. Toma asiento aquí en el sofá. Ponte estos audífonos para que escuches lo que pasa adentro con calidad de estudio.
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Editado: 11.01.2026