Nuestro amor nuestro secreto|1

CAP1:Inicio

P.O.V.Starlette

A veces ocultar algo o cumplir una promesa es difícil, pero yo estoy obligada a hacerlo por mi propia seguridad.

Trabajo en una agencia de investigación y espionaje llamada SJM. Llevo años aquí, así que ya me acostumbré a la rutina: llega un caso, investigamos, peleamos, atrapamos criminales y volvemos a empezar. A veces es emocionante… otras veces simplemente agotador.

Mi nombre es Starlette Ferman. Y aunque muchos agentes me conocen desde hace años, después de desaparecer durante dos años completos por la universidad, volver a la agencia se sintió casi como empezar desde cero.

La mayoría se alegró al verme de vuelta. Excepto el destino, porque decidió cruzarme con Raiden Kovach.

Hijo de la dueña de SJM.
Heredero de toda la agencia.
Y el hombre más insoportable que he conocido.

La primera vez que lo vi fue el día de mi regreso.

—Buenos días a todos —dijo el director Magnus frente a la sala principal—. Como muchos ya saben, la agente Starlette Ferman ha vuelto oficialmente a SJM.

Algunos agentes comenzaron a aplaudir y otros se acercaron a saludarme.

—Pensé que seguías desaparecida —bromeó Dahlia.

—Qué lindas formas de recibirme —respondí riendo un poco.

Todo iba perfectamente… hasta que escuché una voz al fondo.

—Así que tú eres la famosa Starlette.

Giré la cabeza.

Y ahí estaba él.

Recargado contra la pared con una sonrisa arrogante y las manos dentro de los bolsillos de su traje negro impecable. Tenía el cabello oscuro ligeramente despeinado y esa cara de niño rico que claramente nunca había escuchado la palabra “no”.

—Esperaba alguien impresionante —dijo mirándome de arriba abajo—, pero no tan bonita.

Ah.

Uno de esos.

—Y yo esperaba que el hijo de la jefa fuera menos fastidioso —respondí cruzándome de brazos.

Algunos agentes soltaron pequeñas risas incómodas.

Pero él solo sonrió más.

—Oh, tienes carácter. Me gusta.

—Qué bueno. Ahora muévete.

En lugar de apartarse, dio un paso más cerca de mí.

—¿Siempre eres así de fría? —preguntó inclinándose apenas hacia mi rostro—. ¿O solo porque quieres besarme?

Lo miré horrorizada.

—¿Perdón?

—Porque yo sí quiero besarte.

Y antes de que pudiera procesar lo que acababa de decir, intentó acercarse todavía más.

Mi única reacción fue empujarlo.

—¿Estás enfermo?

Raiden llevó una mano a su pecho fingiendo dolor.

—Wow… sabía que el amor dolía, pero no tanto.

—Ni siquiera te conozco.

—Eso puede arreglarse, star.

—No me llames así.

—Entonces dame otro apodo, preciosa.

Rodé los ojos y pasé de largo antes de terminar golpeándolo de verdad.

Recuerdo perfectamente haber pensado:
“Este tipo es un idiota.”

Y honestamente… no estaba equivocada.

Después descubrí que trabajar con Raiden era todavía peor.

Era arrogante, competitivo y tenía la horrible necesidad de convertir todo en un juego. Meses atrás incluso habíamos tenido un problema durante un entrenamiento porque decidió ignorar una de mis órdenes solo para lucirse frente a los demás agentes.

Todo salió mal.

Y desde ese día prácticamente no podíamos estar cinco minutos juntos sin discutir.

Por suerte, no todo en SJM me daba ganas de arrancarme el cabello.

—¿Lista para la misión de hoy? —escuché detrás de mí.

Sonreí apenas al girarme.

Damian.

Mi compañero y novio.

—Claro, Dam —respondí acomodando mi arma en la cintura.

Él caminó a mi lado mientras revisaba unos archivos.

—Por cierto, la agencia organizó una fiesta por el aniversario de SJM. Van a asistir agentes de todas las ciudades.

Eso llamó inmediatamente mi atención.

—¿Dónde será?

—Washington D.C.

Mis ojos se abrieron automáticamente.

—¡¿En la capital?!

Hacía muchísimo tiempo que no salía de la ciudad, así que sí, estaba emocionada. Después de tantos meses atrapando criminales, unas mini vacaciones sonaban perfectas.

Aunque había un pequeño problema.

Raiden también iba a estar ahí.

Y conociéndolo, probablemente encontraría la forma de arruinar mi paciencia antes de que aterrizáramos siquiera.

—Entonces… ¿vas a ir? —preguntó Dam divertido por mi reacción.

Sonreí emocionada.

—Claro que sí. Necesito vacaciones urgentemente.

Esa misma tarde mandé a hacer mi vestido para la fiesta. Quería algo elegante, pero también un poco atrevido. Después de todo, hacía mucho que no asistía a un evento así y quería verme increíble.

—Bueno, señorita fashionista —dijo Dam mirando la hora—, es momento de volver al trabajo.

Suspiré dramáticamente.

—Lamentablemente los criminales no descansan.

Tomé mi chaqueta y caminé junto a él hacia la salida.

Sin saber que ese viaje a Washington estaba a punto de complicar absolutamente toda mi vida. O talvez mejorarla.




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