P.O.V.Starlette
Me desperté con el sol tras la ventana rozando mi piel como si no supiera guardar secretos.
Justo en ese momento, la camarera iba tocando puerta por puerta, despertando a los invitados de la fiesta de la noche
Perfecto.
Como si ya no estuviera lo suficientemente despierta pensando en todo lo que había pasado horas antes
Instintivamente bajé la mirada con miedo y curiosidad, revisé mi piel en busca de los chupetones que Raiden había dejado incrustados en mi cuello y mis brazos como un recuerdo de el
Y sí...seguían ahí
Bien visibles.
Bien traicioneros
Orgullosos.
Escandalosos
—Genial... —murmuré
Me toqué los labios sin saber exactamente qué buscaba. ¿Calor? ¿Un recuerdo? ¿Confirmar que no lo había soñado todo?
Sacudí la cabeza y tomé el móvil de la mesita de noche.
Marqué rápido dos contactos salvadores:
Ming (peluquero) y Moon (maquillista)
Ellos arreglaban rostros... y crisis existenciales
Mientras les esperaba, decidí bajar a la cafetería a desayunar.
No me cambié el pijama; honestamente, no tenía energía para eso.
Solo me puse un sujetador —porque una cosa es ser relajada y otra dar espectáculo además no quería miradas incómodas ni mañosos viéndome los pechos colgar—y una chaqueta estratégica para cubrir las marcas...
Especialmente para que Dam no se enterara ni las viera
—¿Mi damisela, ya estás lista?
Casi salto tres metros
—¡AH! —me llevé la mano al pecho
—Me espantaste.No esperaba verte tan temprano, mi vida—dije, tratando de sonar más calmada de lo que estaba.
—Vine para que bajemos juntos a desayunar.
Él ya estaba cambiado, aunque claramente su cara gritaba "no dormí bien" y su cabello parecía haber tenido una pelea.
Yo no dije nada... porque honestamente, yo estaba peor.
Bajamos hasta donde encontraba la dichosa cafetería.
Estaba llena de agentes por todos lados, riendo, hablando, planeando...
Me impresionaba la cantidad de personas que habían dejado todo para defender a su país, cuando habría sido mucho más fácil simplemente hacerse policías y ya.
Nos sentamos cerca de los postres —prioridades— y Dam fue a por café y algo dulce.
Mientras yo revisaba mis redes tranquilamente... hasta que levanté la vista.
Error.
Gravísimo error.
Raiden acababa de entrar, tomado de la mano de Catalina.
La pareja perfecta.
Un escalofrío me recorrió el cuerpo. Era una mezcla extraña de emociones que no lograba descifrar, como cuando sabes que algo te incomoda, pero no quieres admitir.
En un momento nuestras miradas se cruzaron. Apenas me di cuento le aparté la mirada como con un tono de molestia y ... ¿celos?, bueno al parecer se dio cuanta y sin expresión de sorpresa.
Noté cómo su mirada bajaba lentamente hacia mi cuello y mis brazos, buscando sus marcas q claramente había tapado.
Se sentaron en la mesa de al lado.
Claro que sí.
Porque el universo tiene sentido del humor.
Por suerte, justo regresó Dam con mi capuchino y unos panqueques. Para él, un expreso y...
—¿Cereales? ¿En serio solo vas a comer eso? —fruncí el ceño.
—Estoy probando una nueva dieta.
Claro, porque no le bastaba con los músculos que ya tenía. Aunque... no se comparaban con los de Raiden.
Espera. ¿Por qué pensé eso otra vez?
—Bueno, es tu decisión, pero no te quedes sin comer ¿ok? —le dije con tono serio.
—Está bien mi corazón lo que tú me digas—me dijo mientras se me acercaba para darme un besito en la mejilla izquierda
Al voltear la mejilla logre ver como la mirada de Raiden parecía q podía cortar una pared
se notaba furioso yo solo le hice una seña con los ojos señalando a Catalina y el la negó
Yo no tenía ni hambre ni ánimo para discutir, así que empecé a comer mientras, entre bocado y bocado Raiden y yo seguíamos cruzando miradas de reojo.
Era un momento breve, silencioso... pero intenso.
Era nuestro momento... aunque no debería existir.
Entonces sonó mi móvil.
Ming y Noor ya habían llegado.
Me levanté, miré a Dam y él asintió, dejándome ir
hacia ellas para ponerme más bella de lo que claramente estoy ,ignorando mi cara de culo
Pero cuando estaba a punto de abrir la bendita puerta de mi habitación...
Unas manos firmes me atraparon de la cintura por detrás.
Sentí una respiración peligrosamente cerca de mi oreja.
—¡QUIEN QUIERA QUE SEA LO VOY A DEJAR MORADO SI NO ME DEJA LIBRE! —grité, forcejeando.
—Tranquila, Starpón...
Mierda
Raiden.
—¿O tendré que volver a morderte para que te calmes?
Mi cerebro se apagó por medio segundo y ni hablar de mi maldita respiración
Me giré, confirmando lo obvio.
Era él.
Y sin pedir permiso, sin avisar, me dio un beso suave.
Corto.
Provocador
—Ya, te borre todo rastro de ese tipo
Enserio se puso celoso por un beso en la mejilla
A pero yo no puedo estar celosa no?
Ush, aunque ni somos pareja no debería tener celos ya que
Con las manos en mi cintura
Me aparté de inmediato para poder verlo mejor
—¿Qué haces aquí? ¿No estabas con Catalina? —pregunté, tratando de recuperar el aire—. ¿Tomándose un mate o qué?
—Qué observadora estás hoy, Star —ush hijo de su... me vuelves loca
— Sí, estaba con ella... pero quería ver mis marcas en tu piel.
Antes de que pudiera reaccionar, bajó un poco las mangas de mi chaqueta.
Yo debería haberlo detenido antes.
Pero no lo hice.
Tal vez porque, al verlas, sus ojos brillaron de una forma peligrosa.
Reaccioné rápido y me subí la chaqueta.
—Ya tengo que irme. Me están esperando para arreglarme —nerviosa—Y, además, alguien puede vernos. No quiero problemas.
Lo dejé ahí, mirándome con esa sonrisa que prometía caos, mientras mi corazón latía como si acabara de cometer un delito...