P.O.V Starlette
Llegué a la fiesta todavía incrédula por lo que había pasado con Raiden minutos antes. El ruido, las luces, la música… todo me parecía lejano, como si caminara dentro de una burbuja.Lo busqué entre la multitud que ya llenaba el salón.
Nada.
Ni rastro de él.
Y mucho menos de Catalina
Con una sensación rara, pesada en el pecho —tristeza mezclada con algo que no sabía nombrar— me senté en el bar y pedí una copa de vodka
— puede dar algo de vodka por favor—suspire
—Claro, señorita —sonrió el bar tender—Esta va por cuenta del joven Raiden
Carajo.
Justo el nombre que no quería escuchar
—Ah… gracias —murmuré
Me quedé observando la copa unos segundos. El líquido transparente reflejaba las luces del salón… y a mí, rota por dentro.
Al final, como si quisiera borrar su nombre de mi cabeza, la bebí de un solo trago.
Sentí una voz acercarse poco a poco.
Una parte de mí
Rogó
Suplicó
En silencio que fuera Raiden
No lo fue
— Starlette, ¿podemos hablar?
El orgullo personificado: Damian
—¿Ahora me vas a decir que tomar en una fiesta no es apropiado? —respondí, sin mirarlo.
—No —dijo—. Vine a disculparme. Sé que no estuvo bien mi actitud… y que a veces soy demasiado celoso
Demasiado era quedarse corto.
—Mira —continué—, no estoy molesta. Estoy incómoda. Siempre quieres controlar lo que uso, cómo me comporto… y eso no es justo
—Lo sé —suspiró—. Perdóname, ¿sí?
—No lo sé… lo pensaré. Aún estoy molesta—manifesté con unas risillas
—¿Y quién es la orgullosa ahora? —sonrió
Se me acerco y sin quererlo me arrancó unas pequeñas risas. Vinieron los besos de disculpa, los de siempre, los que ya conocía… hasta que una voz fuerte cortó el momento
—¡Atención a todos! Presentamos a la pareja del año, la pareja PER—FEC—TA: Raiden Kovach, de la mano con Catalina Hufford.
Mi corazón se congeló.
Los vi aparecer bajando las escaleras, tomados de la mano
No había rastro del Raiden que había llorado conmigo.
No había grietas.
Solo su máscara perfecta.
Perfectamente enamorado
Sus ojos se desviaron un segundo… directo hacia mí.
Y luego hacia Dam.
Odio.
Celos.
Puros.
Mierda.
Nos había visto.
La emoción general pasó rápido. Los aplausos, los murmullos, las sonrisas falsas.
Yo seguí hablando con Dam, aunque apenas lo escuchaba. Detrás de mí, la voz de Raiden sonaba cerca, hablando con el camarero de algo que no logré descifrar.
Mi piel se tensó
En un momento, Dam se fue al baño.
Y entonces lo sentí
La presencia
El calor
Ese silencio cargado que solo él sabía crear
Raiden se acercó a mí
Como si no me hubiera destrozado minutos antes.
—¿Vodka? —preguntó, mirando mi copa vacía—. Vas fuerte esta noche
—No es asunto tuyo —respondí, sin mirarlo
El bar tender apareció de inmediato
Raiden ni siquiera tuvo que pedirlo. Otra copa frente a mí
—Ve despacio o quieres enrollarte conmigo borracha
—¿Desde cuándo das órdenes?
—Desde que te conozco lo suficiente para saber cuándo te tiemblan las manos
Las escondí bajo la barra
—Estás imaginando cosas.
—No —negó—. Te conozco cuando mientes estrellita.
Me miró de lado.
No con descaro.
Con atención.
Bebí otro trago. Sentí el alcohol al bajar quemando y aflojándome el cuerpo.
—Qué curioso —dije—. Porque hace cinco minutos estabas entrando de la mano con Catalina como si fueras el hombre más feliz del mundo—confese mientras hacía manos de jazz
—¿Eso es lo que viste? —preguntó.
—Eso vio todo el salón.
Se inclinó un poco hacia mí. Demasiado cerca.
—Lo que ve el salón no siempre es real.
Mi risa salió más floja esta vez.
—No juegues conmigo, Raiden… no esta noche.
—Yo no estoy jugando.
Bebí otro trago.
Sentí un calor suave en el estómago, nada alarmante… solo una ligereza rara, como si el ruido de la fiesta se hubiera alejado medio paso.
Me apoyé un poco en la barra. No porque lo necesitara
O eso quise creer.
—Creo que la música está más alta —murmuré.
—No lo está.
—Ah.
Silencio.
Incómodo.
Cargado.
—Star —dijo de pronto—. No bebas para olvidarte de mí.
—Tranquilo —respondí—. Bebería para olvidarme de muchas cosas antes que de ti.
Ups.
Lo vi tensarse.
—No digas eso que lastimas mis sentimientos—dijo mientras se tocaba el pecho con una sonrisa
—¿Qué? —sonreí, pero mi sonrisa salió lenta—. ¿La verdad?
Tomé otro sorbo.
Este sí se me subió a la cabeza, como una ola suave que no empuja… solo marea.
—Estás hablando distinto —observó.
—¿Distinto cómo?
—Más honesta.
—Qué peligro.
Me giré un poco hacia él y el mundo hizo algo raro, como inclinarse apenas.
Nada grave.
Nada que admitir.
Raiden lo notó.
Su mano apareció en mi espalda, sin tocar del todo.
—Star… —bajó la voz—. Si sigues así, te va a pegar de golpe.
—No quiero que me cuides. No hoy.
—No te estoy cuidando —respondió—. Me estoy conteniendo.
Eso me hizo reír.
Una risa lenta, floja.
—¿De qué?
—De hacer esto.
Se acercó.
Demasiado.
Y lo q menos me faltaba para la noche perfecta con el…
Un beso
Lleno de pasión amor yo le di paso a introducirse en mi boca con su lengua
Una guerra de… ¿de lenguas?
Yo quería más así que le jale de su camisa más para mí el detecto mis intenciones y me agarro más fuerte de la cintura
Nos separamos por un momento solo por aire
Él apoyó la frente contra la mía por un segundo que duró demasiado
Quise retomar el beso necesitaba mas
Mas de el
Pero esta vez él no pensaba lo mismo
Mi corazón empezó a latir torcido.