P.O.V.Raiden
Esto ya no es solo un error.
Tenía razón.
Era una elección.
Mía.
Y aun así pensé, con una calma que me asustó
Mañana... quizá no recuerde todo.
Mañana... yo sí.
La besé otra vez.
No porque fuera correcto.
Sino porque, por un segundo, necesitaba que el mañana dejara de existir.
La recosté en la cama con cuidado, como si así pudiera convencerme de que todavía estaba siendo bueno. Ella suspiró, cómoda, medio dormida, con esa tranquilidad que solo tiene alguien que confía sin miedo.
Y eso fue lo que más me dolió.
Me incliné sobre ella, repartiendo besos lentos por su cuello, por su piel tibia. Ella no reaccionaba del todo. Estaba ahí... pero no conmigo.
Estaba casi
Dormida en paz sin saber lo q estoy haciendo con su cuerpo. Eso me hizo sentir asqueroso.
Me aparté de golpe.
Los recuerdos me golpearon sin aviso.
Risas, reproches, promesas que nunca quise cumplir.
Era como si no me dejara en paz hasta que ...
—No te vayas... —murmuró entonces, con la voz arrastrada—. Todavía quiero... hacerlo.
Amor por favor —que mierda acaba de decir
Ese "amor" que se le escapó después me atravesó como un disparo.
Me quedé inmóvil.
El corazón me latía tan fuerte que me mareó. No tuve tiempo de pensar.
Me tomó de la camisa y me besó, torpe, insistente, como si tuviera miedo de que desapareciera.
ella tomo la iniciativa
Y yo...
yo no fui lo suficientemente fuerte para detenerla de inmediato.
Me dejé llevar unos segundos.
Solo unos segundos.
Hasta que sentí sus manos buscando botones de mi camisa, caminos que no debía recorrer.
—Star... —susurré, deteniéndola—. No.
La levanté con cuidado y la senté sobre mi regazo y bajarle los tirantes mientras ella soltaba risitas nerviosas.
Logre bajarle hasta que se lograron ver sus pechos.
Tenía un sostenedor de color negro para infiltrarse con su vestido ella me agarro una de mis manos llevándola hasta su enganche
—desabróchalo — susurro en mi oreja mientras acariciaba mi barbilla
—no voy a hacer eso Star —al rechazarme ella sola a quejones se lo desabrocho
De verdad esta chica quiere q la coja
—Wow no sabía q tenías esos atributos —decido hacer una broma para no demostrar mis nervios
—idiota es tu turno—decido hacerle caso y me libero de la camisa dejando mostrar mis pectorales
—esto es lo q quería —dice mientras se aprieta a mi como abrazándome yo solo pongo las manos en su cintura
Escucho como empieza a respirar más lento asumo que está dormida así q intento levantarla para acostarla en la cama
pero...
—se q quieres todo esto y ahora lo tienes porque me quieres alejar—dice mirándome a los ojos
Esas palabras marcaron mi corazón sabia q estaba borracha q no estaba aquí pero aun así me creo esas palabras y tomo la iniciativa de besarla
Ella empezó a soltar leves gemidos en mi boca demostrándome q le gusta el beso decidí ir más abajo reprimiendo chupones por su cuello
No encontraba los q ya le había hecho
—Star y los q ya te había hecho —pregunte curioso mientras le pasaba el pelo tras las orejas
—Noor me tapo las marcas — eso lo explica todo
Más de seguro por culpa del imbécil de su novio
Bueno ahora es toda
MIA.
Baje hasta sus pezones masajeandolos y lamiéndoselos ella solo soltaba risitas y gemidos mientras acariciaba mis músculos
Sentí como mi amiguito ya se hacía presente y me incomodaba por debajo de mis pantalones todavía puestos.
Ella al parecer lo sintió porque se separó de mi
—sácalo —ordeno con la voz rasposa yo la heche en la cama mientras me sacaba el cinturón y desabrochaba los botones
ella tendría el honor de bajarlos
Cuando alcé la vista logre ver como estaba forcejeando con su vestido quedandose solo en su lencería era como si hubieras pensado los mismo
"tienes el honor de dejarme como llegue al mundo"
—Demasiada ropa —dije, con una voz que sonaba más serena de lo que mi cuerpo exigía.
Con movimientos deliberados, deslicé su ropa interior negra por sus caderas, sus muslos, hasta liberarla completamente y arrojarla a un lado para lograr ver su coño mojado por
1.—estaba borracha
2.—está demasiado excitada
Mientras pensaba en lo hermosa que se veía, ella se había sentado y me había bajado los pantalones junto con los boxes.
Sus ojos, vidriosos por el alcohol, pero llenos de un deseo que no podía disimular, se clavaron en mi erección.
La baba que se le caía por el mentón era un testimonio crudo de su excitación, un espectáculo que yo, completamente dueño de mis facultades, observaba con una mezcla de lujuria y calculada satisfacción.
La volví a besar, pero esta vez no con desesperación, sino con dominio.
Mi boca capturó la suya en un acto de posesión, saboreando el rastro dulzón del licor en su lengua mientras mantenía mi ritmo, mi control.
Starlette, en cambio, era pura urgencia; sus manos temblorosas buscaban mi piel, sus caderas se arqueaban buscando fricción.
Ella rompió el beso, jadeando, y su mano descendió entre nosotros.
Sus dedos fríos se cerraron torpemente alrededor de mi miembro. La observé mientras intentaba encontrar un ritmo, su expresión concentrada y desesperada.
Dios, estaba hecha un desastre, y era increíblemente atractivo.
Me tomé un momento para apreciar la vista: sus pechos marcados por mis chupones, su vientre palpitante, y ese sexo húmedo y brillante que se ofrecía entre sus muslos abiertos.
Starlette se dejó caer de nuevo sobre la cama, abriéndose sin pudor.
—No me hagas esperar, idiota —susurró, pero su voz era una súplica, no una orden.
No tenía prisa.
Colocándome entre sus piernas, usé la punta de mi miembro para acariciar sus pliegues empapados, repartiendo su humedad sin penetrarla aún. La escuché gemir, un sonido de frustración y anhelo que alimentó mi propio deseo.