Nuestro amor nuestro secreto|1

CAP8:Ultima oportunidad

P.O.V.Raiden

Desperté antes que ella.

No porque hubiera descansado.

Sino porque la culpa no me dejó dormir.

La luz del amanecer entraba en tiras pálidas por la ventana, marcando el desastre silencioso de la habitación:

ropa en el suelo, el eco de decisiones que no podían deshacerse.

Starlette dormía de lado, encogida, como si incluso dormida intentara protegerse.

Su respiración era lenta... pero pesada.

La resaca ya estaba ahí, incluso antes de que abriera los ojos.

como si incluso dormida algo le doliera más allá del cuerpo.

Y yo...

Yo estaba despierto desde hacía horas, mirándola, con un nudo en el pecho.

Yo estaba sobrio.

Ella no.

Ese pensamiento me golpeaba una y otra vez.

No importaba cuántas veces ella tomó la iniciativa.

No importaba lo que dijo.

Yo sabía la verdad que no se puede maquillar:

Yo debía haberla detenido.
Me senté en el borde de la cama, pasándome las manos por el rostro.

Me sentía sucio. No por el deseo.

Sino por haber usado su vulnerabilidad para callar mi propio dolor.

Y ese era el problema.

Yo sabía lo que hacía.

Ella no del todo.

Starlette se movió.

Hizo un pequeño gesto de incomodidad, llevándose la mano a la cabeza.

—Me duele... —murmuró, apenas consciente.

El sonido de su voz me atravesó.

—Star —susurré—Perdón.

Ella abrió los ojos lentamente.

Confundida.

Cansada.

Buscando recuerdos que llegaban rotos.

—¿Qué pasó anoche? —preguntó.

No mentí.

—Pasaron cosas que no debieron pasar así —dije—yo debí detenerme.

Silencio.

Su mirada se fue al suelo... a la ropa, al desorden. A las respuestas que no necesitaban palabras.

—Cogimos—dijo de pronto, incorporándose—. No puede ser.

Intenté acercarme.

— Starlette

—No me toques.

Esa frase me dejó helado.

Se levantó despacio, mareada, respirando hondo.

—Recuerdo flashes —dijo—. Recuerdo confiar;Y ahora siento vergüenza.

—Fue mi culpa —dije sin rodeos—. Toda;Yo estaba sobrio y debí cuidarte

Eso fue lo que la hizo mirarme.

Sus ojos se llenaron de rabia.

—¿Entonces por qué no me detuviste? —preguntó, temblando—. ¿Por qué no me cuidaste?

No tuve defensa.

Me arrodillé frente a ella.

Literalmente como un migajero.

—Porque soy un cobarde —dije—. Porque estaba roto y usé tu cercanía para no sentirme solo

Las lágrimas me ardían.

—Perdóname —supliqué—. No por lo que pasó... sino por no haber sido mejor de lo que tú merecías.

Starlette se levantó,agarrando su ropa.

—No sé si pueda perdonarte —dijo—. Y eso es algo que vas a tener que aceptar.

Asentí, destrozado.

—Lo aceptaré

Antes de irse, se detuvo en la puerta.

—Si algún día te perdono —dijo—, será porque cambiaste;No porque insististe.

La puerta se cerró.

O eso era lo que creía que iba a pasar que mi pobre corazón

En cambio
cuando regresé de mis pensamientos
ella estaba sentada sobre la cama

parpadeó un par de veces, mirándome.

—Raiden... —dijo—. ¿Qué pasó anoche?

Tragué saliva.

—Pasaron cosas que no debieron pasar así —respondí—. Yo debí parar yo... fallé.

Esperaba enojo.

Miedo.

Asco.

Pero Starlette solo bajó la mirada.

—Recuerdo que confiaba en ti —dijo en voz baja—. Eso sí lo recuerdo.

—No te hice daño —dije rápido—. Pero eso no lo hace correcto.

Silencio.

Luego, con un suspiro cansado:

—No estoy enojada... —admitió—. Estoy confundida.
Y me duele la cabeza.
Y el corazón.
Y unas enormes ganas de...

No pudo terminar pues de pronto se levanto de la cama dirigiéndose al baño se colocó frete al retrete vomitando

Cosas de resaca

Yo le sostuve el pelo

Si sabia que talvez no iba ser lo mismo después de esa noche, pero no podía dejar q su hermoso cabello,castaño,ondulado que solo le llegaba a la altura del hombro,se ensuciara

Cuando dejo de vomitar se sentó en el piso del baño yo no sabia bien q hacer pues hasta donde recuerdo nunca tuve una resaca tan fuerte con la de ella

Me señalo el papel higiénico y le lleve un poco a ella se limpio la cara de los restos de vomito.

La volví a mirarla esta vez, sin tocarla.

— Bueno continuando con lo de nosotros —titubie —Mira solo quiero hacer las cosa bien y solo te pido si quieres q hoy tengamos ...

—Una cita —me interrumpió—. De verdad,sobria,lenta

— Una cita —repetí — Sobrios,sin tocarte si no quieres,sin excusas.

—Solo una —añadio — pero escucha bien; si en esta cita siento que esto vuelve a doler... me voy.sin explicaciones.sin segundas oportunidades.

Acepté.

Nos fuimos a la cma de rgreso ella en un lado yo en el otro

—Bueno... —dijo Starlette, rompiendo el silencio—. ¿Y cuál es tu idea de cita "perfecta"?

Me giré un poco hacia ella.

—La cosa es... y no te enojes conmigo... ya la tengo arreglada.

Frunció el ceño.

—¿Acaso ese era tu plan desde el inicio?

—Para nada, Star —me defendí rápido—. Solo... pensaba llevarte mañana,pero las cosas se adelantaron.

Bastante.

No respondió.

Justo en ese momento tocaron la puerta.

Las camareras entraron con el desayuno.

Starlette se cubrió instintivamente con las sábanas, nerviosa, como si de pronto se acordara de todo su cuerpo.

Dejaron las bandejas en mesitas frente a nosotros y se retiraron con una sonrisa demasiado cómplice para mi gusto.

Ella miró la comida.

Dudó.

—No tengo hambre —murmuró.

—Intenta un poco —le dije—. La resaca pega peor con el estómago vacío.

Al final comió.

Poco.

Yo hice lo mismo, más por acompañarla que por ganas.

El silencio volvió, incómodo pero menos tenso.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.