Nuestro camino

Capítulo 1

¿Halloween y Amalia?

No van de la mano.

Creí que no había nada peor que sacarme una mala nota en mi materia favorita, como me pasó hoy, creí que nada era peor que un corazón roto, como también me pasó hoy, pensé que nada podía empeorar pero aquí estamos siguiendo la ley de Murphy "si algo puede salir mal saldrá mal".

Tal vez me pasó por no hacer caso a mamá y salir desabrigada, sí, seguro es el karma porque no hay otra forma de explicar que me encuentro corriendo por el bosque junto con mi hermanita y un desconocido en plena madrugada para escapar de un desquiciado con máscara de Jason que nos está persiguiendo con un hacha.

Mi mamá dijo «ve a acompañarla a buscar dulces», «es su primer Halloween, aquí no tiene amigos con los que ir», «acompáñala que no te cuesta nada». Pues ¿adivina qué mamá? Me está costando la vida y no solo la mía.

Aunque lo admito seguir un desconocido, con el icónico disfraz del fantasma de la ópera, al bosque porque se le ocurrió que podíamos perder a Jason entre los árboles no fue mi mejor idea, pero juro que sonaba bien hace 8 minutos cuando no tenía en mente que el bosque estaría tan oscuro que apenas podíamos ver nada.

—Lía, tengo miedo, hace frío, quiero ir a casa.—susurra Adeli, entre sollozos aferrada a mi mano derecha.

—Ya lo sé mí vida, yo también tengo frío, ya iremos a casa — Le respondo en el mismo tono para consolarla. — Cuando salgamos de aquí iremos con la policía y ellos nos llevarán a casa, lo prometo pero ahora no te detengas ¿Si?

Adeli hace un ruido de aprobación y el chico, que va unos pasos adelante de nosotras nos mira desaprobatoriamente haciendo señas para que guardemos silencio y sigamos corriendo. “Idiota” pienso internamente.

—Hagan silencio no pueden estar haciendo ruido—

—¡Es una niña!—le reclamo en un susurro— si tanto te molesta vete solo.

—¿y que me culpen de cómplice de asesinato? ¡No gracias!—me habla en el mismo tono, ambos nos detenemos y cruzamos miradas molestas, en el silencio del momento solo se escuchan unos pasos,atrás, no tan lejos de nosotros.

Inmediatamente giro mí cabeza hacia el lugar de donde proviene el ruido y luego vuelvo la vista al chico, tenemos que ir más rápido, agarro en brazos a mí hermana y aceleró mí paso, para luego comenzar a correr lo más rápido que puedo.

Llegando a una una bajada algo empinada mis pies se cruzan por culpa de unas raíces salidas, mientras caigo abrazo con fuerza a Adeli para evitar que se golpee la cabeza. Cuando llegamos al final de la bajada mí piel descubierta, de los brazos y piernas, empezó a arder por los raspones que tengo.

Miro a mí alrededor y me doy cuenta que solo estamos nosotras dos solas, el fantasma de la ópera no está en mí campo de visión, trato de levantarme del suelo para ver mejor y un dolor punzante me recorre el cuerpo.

—¡Oye! ehh… ¿chico?—trato de llamarlo aún sin saber su nombre— ¿estás ahí? ¿Fantasma de la ópera?

El único sonido que escucho era el del viento, los grillos y los sollozos de Adeli, ahora ella no era la única que está asustada y con lágrimas en los ojos,llevo mí mano a su espalda para acariciarla y tratar de calmarla para poder escuchar mejor a nuestro alrededor.

Unas hojas secas rompiéndose bajo el peso de algo o alguien, vuelvo a alzar a mí hermana en brazos, era más de la mitad de mí tamaño pero no queda de otra si quería salir de ahí sin que le pase nada.

Camino por la oscuridad atenta a todo ruido, mientras miro hacia los alrededores en busca de aquel chico con el que entramos en el bosque pero no logro encontrarlo, es casi imposible encontrar a alguien aquí, la única luz que alumbra el piso es la luz de la luna que se filtra a través de las hojas de los enormes árboles.

El corazón casi se me salía del pecho por la rapidez con la que late, tal vez por todo lo que corrí con una niña en brazos o por el miedo de no saber qué va a pasar, el nudo en mí garganta se empieza a formar, como lo detesto.

Quiero tirarme al piso a llorar para esperar a que mis padres me encuentren, pero si hago eso existe la posibilidad de que la persona que nos encuentre no sea la que yo quiero. Escucho pasos detrás mío, giro lo más rápido que mí cuerpo me permite, pero no logro ver nada, como puedo le digo a mis piernas que tienen que seguir corriendo seguir corriendo, solo quiero encontrar una salida.

Adeli empieza a temblar en mis brazos, no tengo idea si era por frío o por miedo, tal vez las dos cosas y no puedo culparla yo estoy igual, solo que no puedo demostrarlo, no serviría de nada ser dos lloronas.

«Mierda, mierda, mierda» me repito una y otra vez en mí cabeza sin saber que hacer, el aire no llega a mis pulmones como debería y mis ojos llorosos tampoco me ayudan mucho en esta situación. Logró ver un punto de luz y con esperanza me dirijo hacia el lugar, tal vez es alguna calle o alguna casa pero solo es un reflector en un espacio libre de pasto entre los árboles.

Dejó de respirar por un segundo al ver lo que había a un lado del reflector, una mesa con cuchillos, suelto un suspiro de miedo en cuanto escuchó un ruido atrás mío me doy la vuelta y al hacerlo mis piernas enredan, caigo hacia atrás con mi hermana en brazos.

Esperaba que sea algún animal o el chico fantasma de la operaba, pero para mi mala suerte es el tipo enmascarado con el hacha en mano, solo que esta vez el hacha también estaba manchada de rojo, del miedo me quedo paralizada, sin hacer ningún ruido simplemente lo contempló.

Si antes pensé que mí corazón no podía ir más rápido estaba equivocada, siento que se me iba a salir del pecho, seguramente Adeli puede sentirlo por qué ahora mismo la estoy abrazando tan fuerte como puedo que cayó su llanto al ver al tipo. Las lágrimas empezaron a salir de mis ojos y podía sentir las lágrimas de mi hermana en mi hombro, ella entendía perfectamente está situación.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.