Mikaella
Suspiré girándome hacia Margaret.
"Te dije que no tenía un buen presentimiento "
"Tranquila, no va a pasar nada, será divertido, ya lo verás "
En la hora del almuerzo, estábamos sentadas en la cafetería cuando una chica que literalmente me odiaba, Sienna, nos había invitado a su fiesta esta misma noche, y no sólo eso, sino que además iría prácticamente toda la universidad.
"Si tú lo dices..." —Murmuré dudosa antes de que el timbre volviese a sonar para indicar que teníamos que volver a clases.
Cuando finalmente las clases acabaron, Margaret y yo salimos de la universidad y nos fuimos hasta su coche, ya que normalmente ella me acercaba a casa después de clases.
Margaret condujo en silencio hasta donde vivía y cuando estuvo el coche, me dió un abrazo rápido y un beso antes de recordarme la hora de la fiesta y decirme que nos veríamos más tarde.
Asentí a sus palabras antes de salir de su coche y sacar las llaves de mi bolsillo para abrir la puerta.
"¡Mama, estoy en casa!" —Grité desde la entrada, dejando mis zapatos a un lado, antes de caminar descalza hasta la cocina, dónde el aroma a comida casera llenaba el aire.
"¿Que tal te ha ido el día?" —Preguntaba mientras servía lo que parecía ser pasta en dos platos.
"Nada nuevo, lo de siempre"— respondí encogiendome de hombros antes de mirarla. —"Mama... Margaret y yo pensábamos ir a una fiesta de la universidad está noche...".
Murmuré mientras la mirada ,esperando su reacción, sin embargo ella levantó la mirada hacia mí con algo parecido a la ilusión mientras se acercaba a abrazarme.
"¿Enserio? Eso es maravilloso Mika, me alegro de que por fin vayas a divertirte, aunque sea un poco. Avísame si necesitas que vaya a recogeros"
Me sorprendí con su respuesta, pero asentí.
"Vale, gracias mamá, y tendremos cuidado, te lo prometo, solo estaremos un par de horas"
Mi madre con una sonrisa me tendió el plato con spaghettis antes de sentarnos en la mesa del salón, frente a la tele y comimos en silencio viendo algo, aunque no le estaba prestando demasiada atención.
Mi mente no dejaba de pensar en el chico del metro, y me preguntaba dónde estaría Jeremy en este momento y si él no podía dejar de pensar en mí también.
Cuando terminé de comer, subí las escaleras hasta la planta de arriba, hacia mi habitación y comenzé a adelantar algunos trabajos de la universidad mientras hacía tiempo hasta que tuviera que prepararme.
Más tarde, dos horas después, me alejé del escritorio, cerrando mi ordenador, y fuí hasta el cuarto de baño para encender el agua caliente.
Cuando el vapor comenzó a llenar la pequeña habitación, me metí debajo del agua, relajándome despues del estrés de todo el día mientras me duchaba.
Salí envuelta en una toalla mientras me sentaba frente al tocador. Me seco el pelo y me lo aliso con una plancha.
Luego saco del armario un sencillo vestido de color amarillo, era ligero y largo, y tenía la espalda descubierta ya que es verano, no tenía mangas y el escote era recto y me puse unas bambas de color negro,maquillandome de mamera natural.
Me miré en el espejo para ver el resultado y cuando me dí a mí misma el visto bueno bajé las escaleras.
Eran casi las ocho así que Margaret estaría al llegar y efectivamente, no pasaron ni cinco minutos cuando escuché el ruido de su coche estacionarse frente a mi casa, me despedí rápidamente de mi madre y cogí una chaqueta vaquera del mismo color que mis zapatos antes de salir de casa y cerrar detrás de mí.
Cuando me senté en el asiento del copiloto ,los brazos de Margaret ya estaban rodeándome.
Sonreí ligeramente antes de mirarla, quedándome completamente sorprendida con lo preciosa que se veía.
Ella llevaba un vestido parecido al mío, solo que de color verde pistacho, era corto, con volantes y de escote en V.
Tenía unas botas de tacón que le llegaban por encima de las rodillas. No traía apenas maquillaje pero sus gafas y sus hoyuelos la hacían verde más bonita.
Nos bajamos de su coche y nos dirigimos hacia el lugar de la fiesta.
La casa ya estaba llena , la gente de la universidad estaba bebiendo, riendo, bailando y pasándoselo en grande, la música se escucha a todo volumen, retumbando por las paredes.
A lo lejos pude distinguir a compañeros de nuestra clase y a Sienna, que está a junto a sus amigos en la mesa de las bebidas.
Suspiré profundamente, quería pasármelo bien aunque fuese una noche, así que alrededor de media hora después estábamos bailando animadamente juntas, moviéndonos al ritmo de la música de una manera torpe pero divertida.
Margaret me dijo que iría un momento al baño así que aproveché ese momento para alejarme un poco de toda la presión y me senté en una de las sillas, alejadas de todo mientras me tomaba un momento para reflexionar, al final, mi cumpleaños no estaba siendo tan desagradable como pensaba.
"¿Mika...eres tú?"— Escuché una voz familiar llamándome, y cuando me dí la vuelta...lo ví.