Nuestro Caso Perdido

5.¿ES SOLO IMAGINACIÓN MÍA?

Mikaella

Caí en el suelo,agotada y agitada después de un gran esfuerzo en la clase de baile.

Nos habíamos tenido que aprender una coreografía en cuarenta minutos, y en estos momentos sentía que el corazón se me salía por la garganta.

Tomé algo de agua mientras trataba de recuperar el aliento, el sudor se deslizaba por mi cuello y clavícula como una segunda piel, mi pelo estaba despeinado en un moño suelto, y mis mejillas estaban totalmente rojas debido al ejercicio físico.

El baile era una de mis tres cosas favoritas en el mundo.

La primera, era la comida.

La segunda, eran los libros.

Y la tercera, el baile.

Llevaba bailando desde los seis años, al principio, iba por libre, pero luego, antes de morir, le supliqué a mi padre que me apuntase a clases de baile y desde entonces, sigo en la misma academia donde empecé.

Era la manera más liviana de despejar mi mente de todo lo que me sucedía.

Y lo cierto es que lo disfrutaba muchísimo.

Me puse de pie, recogiendo mis cosas ya que la clase había acabado, y tenía que volver a casa antes de que mi madre se preocupase demasiado.

Suspiré profundamente antes de salir por la puerta, después de despedirme de nuestra entrenadora y del resto de mis compañeras, y llamé a Margaret.

Ella vendría a recogerme está vez ya que se quedaba a dormir en mi casa.

Minutos más tarde, su coche se frenó frente a mis pies y yo subí con tranquilidad, la saludé con un abrazo y ella sin más, comenzó a conducir hasta mi casa, se sabía el camino de memoria de tantas veces que había estado allí.

Cuando llegamos, abrí la puerta, y me encontré con que la casa estaba en absoluto silencio, mi madre no estaba por ningún lado.

Me asomé a la cocina por si la encontraba ahí ,y me percaté de que había una notita en el frigorífico.

"Mika, me han llamado del hospital, necesitan a más enfermeras para cubrir todos los pacientes, tenéis la cena en la nevera, divertíos.

Te quiere, mamá."

Suspiré resignada y me gire hacia Margaret.

"Estamos solas, mi madre está trabajando."— Me senté de mala gana en el sofá, últimamente ni madre nunca estaba en casa, cuando llegaba de la universidad estaba trabajando y volvía en la madrugada. Me preocupaba bastante que no estuviese durmiendo correctamente. Ya que ella tiene tendencia a agobiarse demasiado cuando tiene mucho trabajo. Y además, es muy exigente consigo misma.

Margaret notó mi expresión y me acaricio el brazo —"Tranquika Mika, estará bien...¿Qué te parece si hacemos palomitas y vemos alguna película?"— Me guiñó un ojo y me sonrió.

Yo no pude evitar devolverle la sonrisa, sabía que lo hacía para animarme y sabía también que siempre funcionaba— "Vale, pero esta vez me toca a mi elegirla, la última vez me hiciste verme una pelicula de terror y me quedé despierta toda la noche sin poder pegar ojo."

La fulminé con la mirada, acusándola con un dedo, le encantaban las películas de terror, pero yo las odiaba, prefería las románticas, o las de comedia.

Ella rueda los ojos exageradamente antes de finalmente asentir.

—"Esta bien, está bien....ganas tú"— murmuró riéndose antes de caminar a la cocina y coger de uno de los muebles el paquete de palomitas antes de meterlo dentro del microondas para que se hicieran bien, con cuidado de que no se quemasen.

Me levanté del sofá para hacerle compañía en la cocina, y me senté sobre la encimera mientras esperábamos , Margaret me miró por un momento antes de sentarse también en la encimera junto a mí.

—"Mika..¿puedo preguntarte algo?"

— La miré con escepticismo —"Claro.."

—El otro día, en la fiesta, ¿ dónde fuiste después de que te dijera que iba al baño?, Desapareciste de repente y no te encontré por ningún lado.

Me quedé callada por un momento, tratando de encontrar la manera de explicarselo sin que se volviese loca y gritase por toda la casa.

—Bueno...es una larga historia...— Traté de evadir la pregunta, pero cuando ví la insistencia de su mirada supe que está vez no podía librarme de contestar ,así que respiré profundamente antes de continuar—La historia corta es que me estrellé con un chico en el metro..y resulta que también estuvo en la fiesta por que le habían invitado, así que me quedé hablando con él.

Lo dije tan rápido que apenas se me entendía al hablar y la miré con algo de curiosidad por ver su reacción a mi anécdota.

Ella se atragantó con su propia saliva, y empezó a toser con fuerza,tanto que le dí golpecitos en la espalda para que se calmase.

— ¿¡Qué tú qué..!? ¡¡Y no me lo has contado hasta ahora!!— Me fulminó con la mirada, y yo contesté sonriéndole inocentemente.

— "No pensé que fuese para tanto, además, sólo hablamos en el jardín" — Dije restándole importancia a mi palabras, aunque la realidad fuese que no había dejado de pensar en Jeremy desde ayer.

Me intrigaba muchísimo aquel chico. Y realmente deseaba conocerle mejor.

Margaret notó mi expresión y sonrío de manera traviesa mientras levantaba y bajaba las cejas repetidamente — "¿Es impresión mía o te estás pillando por ese chico Mikaella Hawkins?"

Está vez, la que se ahogó sola fui yo, y la miré con los ojos casi saliéndose de mis órbitas.

—"¿Que dices? Claro que no..."— mi voz sonó firme al principio, pero terminé la frase con algo de duda , y eso hizo que Margaret sonriera ampliamente.

— "Entonces...cómo se llama el afortunado que se está ganando tu corazón?"... — Murmuró sacando las palomitas del microondas y llevándose un par a los labios mientras me prestaba toda su atención, y apostaba lo que fuera a que era simplemente por qué quería saber su nombre para hacer una investigación completa digna del F.B.I.

Suspiré negando con la cabeza antes de pronunciar su nombre con una sonrisa, casi sin darme cuenta.

— Su nombre es Jeremy.

Margaret notó mi sonrisa y su sonrisa se volvió más grande.




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