Nuestro Caso Perdido

6.SENTIMIENTOS ENCONTRADOS

Jeremy

Lo mismo digo pecas...

Patético, ¿De verdad no sé me ha ocurrido algo más bonito que eso?

Bueno...la verdad es que sus pecas son preciosas y hace que su rostro se vuelva más...inocente, angelical.

Además de que resalta sus ojos.

Pero de todas las palabras que existen en el mundo para describirla, como bonita, preciosa, increíble... elegí llamarla pecas.

Genial Jeremy, estupendo.

Bufé mientras golpeaba el saco de boxeo con fuerza, el sudor caía por mi frente , mis mejillas estaban algo sonrojadas debido al esfuerzo, y mis músculos se contraían debido a los golpes y a la tensión.

Traté de despejar mi mente pero da igual lo que hiciese, Mikaella siempre volvía a mis pensamientos.

Las imágenes de ella, en ese vestido amarillo ,me estaban volviendo loco.

No podía dejar de pensar en ella por mucho que me esforzase.

Cuando tuve suficiente boxeo por hoy, me quite los guantes y me senté en uno de los bancos, mientras me secaba el sudor con una toalla.

Mi mente comenzó a llenarse de pensamientos e inseguridades, y vinieron a mis recuerdos mi relación anterior.

Se llamaba Sophia, cuando la conocí, era risueña, graciosa, amable y simpática con todo el mundo, y fue uno de los muchos motivos que me hicieron enamorarme de ella.

Ese fue el primer y único error que cometí.

Al principio, todo era perfecto...me gustaba pasar mi tiempo con ella,contarle cómo me había ido el día, lo típico que hacen todas las parejas normales, o por lo menos, todas las relaciones sanas.

Incluso dejé de lado el boxeo, que es lo único seguro que tengo en mi vida,por tener más tiempo para poder verla.

Pero las personas acaban decepcionandote casi siempre , y ella fue esa teoría que confirma la regla.

Poco a poco, se volvió celosa...se cabreaba por todo lo que hacía...menospreciaba todos los regalos que le ofrecía y podía pasarse días sin hablarme, y luego contestar como si nada y yo seguía con ella.

Hasta que la relación se convirtió en un bucle de toxicidad del que no era capaz de salir.

Por suerte, Liam, me ayudó a abrir los ojos y cuando me dí cuenta de que eso no era amor, sino manipulación emocional,pude poner mis límites y aclarar que nuestra relación se había acabado.

Desde ese momento, dejé de creer que el amor existía.

Me encerré en mi mismo y no dejé que nadie volviera a acercarse a mí lo suficiente para conocerme.

Había tenido relaciones de una noche con algunas chicas pero..nada serio, no volvería a comprometerme de esa manera con ninguna chica.

Y por un tiempo, funcionó, volví a centrarme en el boxeo,me divertía con Liam y con el resto de mis amigos y hacía lo que quería.

Hasta que la conocí.

No sé que sentido tenía, pero quería conocerla a ella, si quería saber que era lo que le gustaba, lo que la aterraba e incluso quería conocer aspectos de su vida que nadie más sabía, quería tener ese privilegio.

Quería poder ganarme su confianza y su afecto y quería poder tener su corazón.

Me sentía...frustrado conmigo mismo, no entendía por qué Mikaella tenía ese efecto en mí si apenas la conocía, pero no podía mentirme a mi mismo y negar que tenía esperanzas cada vez que sus ojos se encontraban con los míos.

Suspiré profundamente, negando con la cabeza mientras recogía mis cosas y salía del gimnasio.

Necesitaba despejarme y dejar de pensar en ella o acabaría amargado el resto del día.

Por esta razón, llamé al único que podía ayudarme a conseguirlo.

Después de tres tonos, la voz somnolienta de Liam se escuchó algo ronca a través del teléfono.

—"Joder Jeremy, son las seis de la mañana,¿Acaso tú no duermes?"— prácticamente me gruñó, y sabía que prefería seguir durmiendo antes que escucharme.

—Necesito... despejarme. ¿Estás libre después?—le pregunté, sintiéndome estúpido por pedirle algo así sabiendo que tenía que ser exigente con su horario y con el hockey.

La llamada se quedó en completo silencio, no se escuchaba ni un ruido, ni una respiración, nada.

Por un momento llegué a pensar que no me había escuchado antes de volver a oír su voz.

—Te veo en el "Stand up" en quince minutos— dijo algo más despierto antes de colgar.

Parpadeé confundido y algo sorprendido ante su rapidez, pero no pude evitar soltar una risa baja.

Liam era así de espontáneo, y era una de las cosas que me gustaban de él, y que hacía que siguieramos siendo amigos.

El Stan up, era una especie de bar muy famoso de 'Upper West Side' Manhattan, donde yo vivía y estaba a tan sólo unos minutos de mi casa, así que comencé a caminar hacia allí demasiado cansado anímicamente para llegar a mi casa y cambiarme.

Cuándo llegué, Liam estaba esperándome , apoyado contra una pared mientras miraba distraídamente su teléfono.




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