Mikaella
Cuando bajamos del metro, Jeremy y yo nos quedamos atrás de Margaret y Liam, caminábamos en silencio, yo por qué estaba reuniendo el valor para decirle mis sentimientos y él seguramente por qué comprendía que necesitaba tiempo para mentalizarme.
Suspiré profundamente.
Tú puedes Mika, no es tan difícil.
Paré de caminar un momento mientras jugaba con mis dedos, nerviosa.
—Jeremy...
Él, al ver que mi ritmo se volvía más lento hasta prácticamente ser inexistente, hizo lo mismo
—¿Hmmm? ¿ Que pasa pecas?—me miró a los ojos, y frunció el ceño, como si estuviera preocupado y avanzó hacía mí, hasta estar frente a frente, ignorando a nuestros amigos que seguían caminando.
—Quiero hablar contigo...sobre algo bastante importante, al menos para mí, sé que...nos conocemos desde hace poco y que va a sonar extraño pero...creo que me gustas.
El cuerpo de Jeremy se tensó completamente,sus ojos se abrieron de par en par buscando los míos, casi con desesperación y luego, casi al instante, soltó un suspiro imperceptible de alivio.
—¿Lo dices de verdad? Joder pecas...— Jeremy dió dos grandes zancadas hasta mí, y me acarició la mejilla, apartando algún mechón rebelde que estorbaba en mi rostro y colocándomelo tras la oreja— A mí también me gustas Mikaella.Mucho.
Mi respiración se agitó cuando miré sus ojos, que brillaban repentinamente al observarme, como si me viera de manera distinta.
Pero por desgracia, no pudimos decir ni hacer nada más por qué nuestros queridos amigos, se giraron hacia nosotros, y yo, muerta de la vergüenza, no supe hacer nada más que alcanzarles el paso mientras avanzamos por la calle.
Íbamos a ver a Jeremy y a Liam entrenar por que nos habían ofrecido ir y Margaret por darme la oportunidad de estar con Jeremy, aceptó acompañarnos, tendría que preguntarle más tarde, cuando estuviéramos solas, por qué reaccionó así al ver a Liam.
Pero antes de que pudiera seguir caminando y sin que nadie se diera cuenta, Jeremy deslizó su mano sobre mi cintura mientras caminábamos, su piel entró en contacto con la mía y me estremecí al sentirlo tan cerca de mí, pero no me quejé en absoluto por la cercanía, de hecho, se sentía tan natural y tan correcto que parecía que lo había hecho siempre.
Ví por el rabillo del ojo como sonreía, y no pude evitar hacerlo también.
Giramos por una calle y nos encontramos de frente con lo que parecía ser un ring de boxeo, y a la vez un gimnasio.
Mire a Margaret, y ella me miró a mi, ese sitio era enorme, parecíamos hormigas en comparación con todas las personas que estaban entrenando ahí.
Jeremy se puso los guantes de boxeo y entro al ring a practicar con otra persona, mientras que Liam iba de máquina en máquina realizando series de ejercicios que no había visto hacer en mi vida.
Margaret se sentó en uno de los bancos y se quedó mirándolos, y yo la imité e hice lo mismo.
Cuando no pude aguantarme más, me gire hacia ella.
—¿De que conocías a Liam?—Ví como ella se tensó y luego negó con la cabeza.
—No hay nada que contar Mika.— Ella evitaba mi mirada como si quemase y supe que había una razón importante detrás de eso.
—No sabes mentir Margaret, cuéntamelo.—Margaret finalmente me miró, soltando un suspiro, pero sabía que yo tenía razón, ella nunca ha sabido mentir,cuando lo intenta, mueve los ojos hacia todos lados y arruga la nariz, algo que parece inconsciente pero que después de este tiempo siendo su mejor amiga, me daba cuenta.
—Esta bien...estaba leyendo en Central Park, uno de esos libros que sabes que me encantan. Liam estaba...con uno de sus amigos practicando hockey cuando el disco salió volando en mi dirección y me dió de bruces en la frente, casi me rompen las gafas. Su amigo se disculpó por el accidente, pero él no, le dije que era un imbécil y que no tenía educación y el me llamo "rarita" y se fué. En ese momento no sabía su nombre ni quería saberlo y no me lo había cruzado de nuevo hasta hoy...te prometo que no sabía nada.
—Vaya...eso es..—me quedé callada un momento, sin saber que responder, la situación me parecía demasiado surrealista para ser cierto, era casi imposible que volvieran a encontrarse de esta manera, y mucho menos que Liam fuera el mejor amigo del chico que me gustaba.
—Ya... Lo sé.—Ella volvió a suspirar y miro brevemente a Liam, que seguía concentrado entrenando y luego miro a Jeremy que seguía haciendo sparring en el ring.—Pero tranquila, intentaré llevarme bien con él, para que veas lo mucho que aprecio tu amistad.
Note el tono de ironía en su voz y la mueca de diversión en su cara y eso me hizo chasquear la lengua y rodar los ojos antes de mirarla.
—Bueno, está bien saberlo, muchas gracias—contesté con un sarcasmo notorio a la vez que ella soltó una risa y negó con la cabeza.
—¿Se lo has dicho verdad? A Jeremy...le has dicho lo que sientes por él —murmuró mirándome.
—Si...lo he hecho.—sonreí suavemente.
—Estoy muy orgullosa de ti mika..me alegro por vosotros. Hacéis...muy buena pareja, a tu hermana le hubiera gustado verte así de feliz.