El salón del club seguía oliendo a galletitas viejas, cartón húmedo y desesperación adolescente.
Tron, aún en proceso de “solidificación”, burbujeaba en un rincón como una sopa emo.
El profesor Harold, ya recompuesto después de su crisis de dados, se acomodó los lentes.
Harold: —Bueno… yo… hmm… volveré a la sala de profesores. (se excusa lentamente hacia la puerta) —Por favor… no… destruyan nada más.
La puerta se cerró con suavidad.
Silencio.
Kal suspiró.
Kal: —Ok. Hora de empacar todo.
Kal tomó una caja de cartón medio rota.
Se acercó a la estantería con mangas y empezó a guardarlos con un cuidado exagerado, como si fuesen artefactos sagrados.
Kal: —“Estantería nivel 3 completada… +4 puntos de organización.” Se auto-narró mientras acomodaba un tomo de Shonen Punch Deluxe.
Matt miraba el salón como quien ve su casa arder.
Matt: —Bueno… si ya no tenemos salón…
(voz quebrada)
¿A dónde vamos ahora?
Kal siguió guardando mangas sin levantar la vista.
Kal: —Buena pregunta…
El aire se volvió denso.
Las luces parpadearon como si estuvieran anunciando un evento importante.
La masa negra en el suelo vibró (Tron, intentando rearmarse).
Y ahí…
Seth dio un paso adelante.
Sus ojos brillaron con el fuego de alguien que va a tomar la peor decisión estratégica posible
pero con la confianza de un villano de anime que cree que va ganando.
Seth juntó sus manos lentamente.
Crujido de dedos.
Ojos entrecerrados.
Sonrisa malvada.
Sombra dramática que NO VENÍA de ninguna luz real.
Seth: —Tengo una idea…
Kal dejó de guardar mangas.
Kal lo miró con miedo.
Matt retrocedió un paso.
La masa-Tron dejó escapar un “glub” depresivo.
Seth inclinó la cabeza, sonrisa filosa como si hubiera entrenado en cuevas de RNG durante 10 años.
Seth: —Una idea que puede…
Salvarnos…
O destruirnos a todos.
Kal: —Seth… hablá claro.
Seth: —No.
Lo dijo con un tono tan firme y tan “protagonista edgy” que Kai tragó saliva.
Seth alzó ambas manos como un maestro del caos.
Seth: —Este…
ES EL MOMENTO…
Zoom mental absurdo.
Efectos de trueno.
Una pantalla interna de su cerebro apareció:
ANALIZANDO PROBABILIDAD DE ÉXITO…
1%
0.5%
0.0000002%
“SUFICIENTE.”
Seth: —Vamos a ejecutar… LA ESTRATEGIA ULTRA RARA.
Kal: —¿Qué estrategia?
Seth abrió los brazos dramáticamente.
Sonrió.
Y dijo:
—La estrategia…
que solo un genio del destino puede controlar…
Kal: —¿Seth…?
Seth (susurrando): —La probabilidad…
de un nuevo inicio…
Silencio.
Seth levantó una ceja.
—Nos mudamos…
Los demás: —¿Eh?
Seth toma aire.
—A…
Y así los chicos siguieron guardando sus tesoros.
Esperando aquel destino que los volverá a reunir.
Casa de Harold — Habitación
Los chicos caminaban cargando cajas: mangas, cartas, dados, peluches de edición limitada, un poster medio roto de un anime que nadie reconocía.
Seth iba adelante con paso orgulloso, como si fuera un general liderando tropas hacia la victoria.
Llegaron a la puerta de un cuarto pequeño, abandonado, lleno de polvo.
Seth abrió la puerta con un empujón épico.
Seth (orgullosísimo): —¿Ven? FUNCIONÓ.
SOY UN MAESTRO.
Un estratega. Un visionario.
Un genio infravalorado.
Kal entró detrás, dejando la caja sobre una mesa rota.
Kal: —Seth…
vos solo preguntaste si podíamos pasar.
Seth: —PERO LO PREGUNTÉ CON CARISMA.
Tron: —Fue un “hola señora, nos cerro el club”…
Kal se cruzó de brazos.
Kal: —Hemos venido aquí como cien veces, Seth.
El 80% de nuestros posters sobrantes están acá.
Seth bajó los hombros.
Seth: —Pero YO lo dije con intención estratégica.
Matt acomodaba unas cajas en el piso con una sonrisa tensa.
Matt: —Bueno… al menos tenemos refugio temporal.
Un cuarto…
pequeño…
oscuro…
y con hongos en la esquina…
pero refugio al fin.
Tron, que se había solidificado nuevamente (aunque todavía goteaba un poco), se acercó a un espejo viejo apoyado contra la pared.
Se quedó quieto.
Mirando.
Mirando…
mucho.
Silencio tenso.
De repente Tron murmuró, con una voz suave, casi sorprendido:
—Hoy…
no me veo tan mal…
Kal evantó la cabeza.
Matt dejó caer un manga.
Seth abrió los ojos.
Todos giraron hacia Tron.
Y vieron el espejo.
El espejo estaba reflejando TODO:
La pared.
Las cajas.
La ventana sucia.
Seth apuntando con un dedo.
Todo.
Menos Tron.
NI UNA SILUETA.
NADA.
Kal, horrorizado: —TRON…
NO TENÉS REFLEJO.
Matt: —¡BRO, SOS UN VAMPIRO EMO!
Seth: —¡ESO EXPLICA TODO!
Tron siguió mirando el espejo con total calma.
Tron: —Oh…
eso explica por qué nunca veo mis cejas…
Kal empezó a sacudirlo.
Kal: —¿CÓMO QUE “ESO EXPLICA”? ¿NO TE ASUSTA?
Tron: —Me asusta más la vida.
Seth: —Tiene un punto.
Decidieron ignorar el detalle del “Tron sin reflejo” (por razones psicológicas) y volvieron a guardar cosas.
Caja por aquí.
Poster por allá.
Dado que rueda por casualidad.
Tron derritiéndose un poco cada cinco minutos.
Lo normal.
Finalmente, después de una hora de limpieza y caos mínimo, el cuarto quedó listo.
Una mesa central.
Un estante torcido.
Una lámpara parpadeante.
Un charco de Tron.
Kal suspiró.
Kal: —Bueno…
ahora sí.
Nuestro nuevo cuartel friki.
Matt: —Es… deprimente, pero acogedor.
Seth, subido a una silla, brazos abiertos como líder espiritual:
—¡ESTE SERÁ NUESTRO ESPACIO SECRETO!
¡NUESTRO NIDO DE ESTRATEGIAS!
¡NUESTRA BASE DE OPERACIONES RNG—!
Editado: 22.07.2026