Nuestro Destino |abo|

Capitulo 11: Hablemos de él

Julio 23, 2001
Tianjin, Nankai – Biblioteca Municipal de Nankai

El verano en Tianjin traía días largos y calurosos, pero las tardes dentro de la Biblioteca Municipal de Nankai eran un refugio fresco y silencioso.
Los ventiladores del techo giraban despacio, y el olor a papel viejo se mezclaba con el eco lejano de pasos y el suave roce de las páginas al pasar.

Entre las mesas de estudio, Huang ZhanYu estaba sentado con su habitual postura recta, rodeado de libros de matemáticas, física y química.
Era su rutina cada año durante las vacaciones de medio curso: estudiar por su cuenta los temas del siguiente semestre, adelantarse al resto.
Desde que comenzó a estudiar, nunca había desperdiciado un verano.
El silencio era su compañía favorita… o al menos lo había sido, hasta el año anterior.

Porque desde que conoció a Chen Jian, esa soledad ya no existía del todo.
ZhanYu pasaba las páginas con precisión, sus ojos se movían de un número a otro, pero su mente no seguía el mismo ritmo.
Había repasado el mismo ejercicio tres veces, sin retener nada.

Apretó el lápiz con frustración.
Era absurdo —él, el estudiante más disciplinado del instituto— incapaz de concentrarse por más de un minuto, distraerse así era algo nuevo… e irritante
Y todo porque su cabeza volvía una y otra vez al mismo punto: la sonrisa de Hendery bajo la luz del cine, la voz suave con que le había dado las gracias, el calor que aún recordaba en su mano.

Frunció el ceño, intentando sacarlo de su mente.
Pero mientras más lo hacía, más presentes se volvían esos recuerdos.

A su lado, Chen Jian revisaba un cuaderno de notas.
Sus movimientos eran ordenados, meticulosos, y aunque aparentaba estar concentrada, en realidad observaba de reojo a ZhanYu.
Llevaban más de una hora en silencio, pero ella conocía lo suficiente al alfa como para notar cuando algo lo distraía: la forma en que giraba el lápiz entre los dedos, la mirada fija en una página que no leía, ese leve tic de golpear con el pie el suelo cuando estaba pensando en otra cosa.

Finalmente, habló.
—Entonces… —murmuró mientras apartaba un mechón oscuro de su rostro—. ¿Cómo te fue el fin de semana?

ZhanYu levantó apenas la vista.
—Estuvo bien. —Su tono fue neutro, automático.

Jian apoyó la barbilla en una mano, observándolo con una sonrisa ligera.
—¿Hiciste algo interesante?

Él dudó unos segundos, meditando si debía contarle.
No era alguien que hablara de su vida fuera de los estudios, pero con Jian solía ser distinto; ella lo acompañaba desde el primer año, y entre ambos había una confianza tranquila, aunque más práctica que emocional.

—Sí —dijo al fin, volviendo una página del libro que no estaba leyendo—. Salí con alguien.

El lápiz de Jian se detuvo a mitad de un apunte.
Alzó la vista despacio, manteniendo la compostura.
—¿Con alguien? —repitió, buscando que sonara casual.

ZhanYu asintió, sin percatarse del cambio en su tono.
—Con Hendery. Quería enseñarle un poco de la ciudad. No conoce mucho y pensé que sería útil.

La beta mantuvo su expresión tranquila, pero por dentro algo se crispó.
El nombre resonó en mente. Lu Hendery.
Ese chico nuevo de primer año, el extranjero, el omega.
Sintió un nudo en el estómago, pero lo disimuló con maestría.

—Qué considerado de tu parte —comentó Jian con una sonrisa perfectamente calculada.
En su interior, sin embargo, la frase se sentía amarga.

ZhanYu pasó el lápiz entre los dedos, intentando concentrarse de nuevo, pero su mente ya no estaba en los números.
Cerró el libro con un suspiro leve.
—Fuimos al cine primero —dijo, como quien relata algo sin importancia—. Escogí una película en inglés con subtítulos en chino, para que pudiera entenderla mejor.

Jian fingió sorpresa.
—Vaya, te tomaste muchas molestias.

El comentario salió más afilado de lo que pretendía, y para disimularlo, sonrió.
ZhanYu, sin notarlo, continuó:
—No fue nada complicado. Solo… pensé que le ayudaría. —Hizo una breve pausa, y su mirada se perdió en el aire por un momento—. Pero… no sé por qué, me sentí muy cómodo.

—¿Cómodo? —repitió Jian, ladeando la cabeza con una ceja arqueada.

El alfa asintió lentamente, como si él mismo estuviera sorprendido por esa conclusión.
—Sí. Es difícil de explicar. No suelo salir con gente fuera de mi entorno, pero con Hendery fue… diferente.

La palabra “diferente” cayó como una piedra en el pecho de Jian.
Ella seguía sonriendo, pero sus dedos apretaron el bolígrafo hasta dejar una pequeña marca en el cuaderno.
¿Diferente cómo? quiso preguntar, aunque ya temía la respuesta.

—¿Diferente cómo? —logró decir, manteniendo un tono sereno.

ZhanYu se recostó en la silla, cruzando los brazos.
Por un instante, el silencio lo llenó todo.
Y entonces, en su mente, regresaron los recuerdos:
la calidez de una mano pequeña entre la suya mientras atravesaban la multitud;
la manera en que Hendery sonrió al probar el pastel;
el leve temblor en su voz al despedirse frente a la puerta de su casa.

—No lo sé exactamente —dijo finalmente—. Supongo que… es fácil estar con él.

Jian sintió un cosquilleo incómodo en el pecho.
Era como si una línea invisible se hubiera movido entre ellos, un pequeño desliz emocional que no sabía cómo detener.
Aun así, no se permitió flaquear.
—Parece que te llevas bien con él —comentó, fingiendo liviandad.

—Ah, también fuimos a una cafetería después —añadió ZhanYu, sin notar el cambio en el ambiente.
—¿Y qué comieron? —preguntó ella, sin saber por qué seguía alimentando el tema.

—Un pastel de chocolate. Bueno, lo pedí para él. Yo solo tomé café, pero terminamos compartiéndolo.

Jian soltó una pequeña risa.
—¿Compartieron un postre? Qué tierno.




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