Nuestro Destino |abo|

Capitulo 13: Inoportuno

Agosto 6, 2001
Tianjin, Nankai – No. 7 International Senior High School

El sonido de las campanas marcaba el regreso a clases.
Los pasillos del Tianjin No. 7 International Senior High School bullían de movimiento: uniformes recién planchados y el eco de decenas de voces mezcladas entre risas y quejas. El aire olía a tiza y a pisos recién encerados.

Entre la multitud, Hendery caminaba con una mezcla de emoción y nerviosismo.
Mientras todos comentaban sus vacaciones o los nuevos horarios, él solo pensaba en los días que acababan de terminar: los paseos por Nankai, las conversaciones bajo los árboles, los mensajes que se prolongaban hasta quedarse dormido con el teléfono en la mano.
Desde que llegó a Tianjin, sus días no habían sido tan feliz como aquellos.

En otro sector del edificio, ZhanYu también recordaba esos días.
Aunque una parte de él se recriminaba haber dejado de lado sus estudios, no podía arrepentirse. Hendery se había convertido en una pausa necesaria dentro de su rutina perfecta.
Una pausa cálida… demasiado cálida.

***

—¡Hendery! —la voz de Qiang Hao resonó por el pasillo.
El beta apareció entre la multitud, empujando suavemente a un par de alumnos hasta ponerse a su lado.
—¿Ya pensativo tan temprano? Vas a chocar con alguien si sigues con esa cara de enamorado.

—¿Eh? No estoy… —Hendery intentó justificarse, pero la sonrisa divertida de Hao le quitó toda seriedad.
—Por favor, ni lo niegues —dijo Hao, acomodándose la mochila—. ¿Pasaste mucho tiempo con cierto alfa estas vacaciones?

El rubor subió al rostro de Hendery tan rápido que no necesitó responder.
—N-no fue tanto tiempo —murmuró, bajando la mirada.

—Por favor —rió Hao, dándole un golpecito en el brazo—. Si tuvieras orejas de gato, estarías moviéndolas cada vez que digo su nombre. Lo digo en serio, Hendery. Si te gusta, deberías decírselo.

—No sé si… si sea buena idea —dijo el omega, bajando la voz—. ¿Y si lo incomodo? ¿Y si no siente lo mismo?

Qiang Hao chasqueó la lengua, cruzándose de brazos con una expresión de falsa seriedad.
—Si eso pasa, me rapo las cejas.
—¿Qué? —soltó Hendery, confundido aunque un poco divertido.
—Lo que oyes —repitió Hao con seguridad—. Ya te lo dije, averigüé lo suficiente sobre XueZhang como para saber que no es de los que pierden el tiempo con cualquiera... de hecho, nunca pierde el tiempo con nada. Pregunté a varios de segundo año y todos dicen lo mismo: vive entre libros, exámenes y horarios. Pero contigo, es distinto.
Siempre te escucha, te escribe, te busca. Eso significa algo, créeme.

Hendery jugueteó con la correa de su mochila, intentando contener una sonrisa.
—¿Tú crees?

—Estoy seguro. Y si no, pues al menos sabrás que lo intentaste. No hay nada peor que quedarse con la duda. Además, no te duermas, que luego llega alguien más y te roba al aburrido XueZhang de segundo año —añadió con un guiño burlón.

Hendery soltó una pequeña risa, nerviosa pero sincera.
—No creo que nadie quiera “robarlo”. Además ni si quiera es seguro que yo le guste.

—Ay, Hendery —suspiró Hao con fingida exasperación—, tú no ves lo que los demás sí ven.

—¿Qué cosa?
—Que cuando están juntos, él deja de parecer un robot.

El omega se sonrojó hasta las orejas, desviando la mirada hacia el pasillo lleno de estudiantes.
Por un momento, imaginó encontrarse con ZhanYu en cualquier esquina, y su corazón dio un salto involuntario.

—Tal vez… —murmuró finalmente.

Eso, Hendery —dijo Hao, sonriendo satisfecho—. Ese “tal vez” es un buen comienzo. Solo no tardes mucho, ¿sí?

Antes de que Hendery pudiera responder, alguien chocó su hombro al pasar apresuradamente.
El golpe no fue fuerte, pero lo suficiente para hacerlo dar un paso atrás. Hendery, casi por instinto, bajó la cabeza.

—Lo siento —dijo el chico de segundo año, deteniéndose enseguida—. Iba distraído.

Hendery parpadeó, sorprendido por la disculpa.
—Ah… no pasa nada —respondió en voz baja.

Hao, en cambio, lo miró con gesto duro, los brazos cruzados.
—Mira por dónde vas, ¿Acaso no tienes ojos? —gruñó.

El otro chico no dijo nada más, solo repitió un suave “lo siento” algo incómodo, y siguió su camino.
Hendery lo observó marcharse con una expresión confusa.
—Eso fue… raro.

—¿El qué? —preguntó Hao, aún con la ceja levantada.

—Que se disculpara. —El omega sonrió con timidez—. Normalmente solo me empujan y ya.

Hao resopló, girando la mirada hacia adelante.
—Bueno, eso era antes. Aquí ya no estás solo.

Las palabras, dichas con descuido, se quedaron flotando entre ambos.
Hendery sonrió bajito.
—Gracias, Hao.

El beta fingió no escucharlo, aunque la esquina de su boca se curvó con un gesto casi imperceptible.

Siguieron caminando hasta el aula, entre murmullos y risas, mientras el pensamiento de Hendery latía cada vez más fuerte:

“¿Y si Hao tiene razón?”

Por primera vez, la idea de confesar lo que sentía ya no le parecía imposible… solo inoportuna.

***

Cuando llegó la hora del almuerzo, Hendery sintió cómo los nervios se le acumulaban en el estómago.
El comedor estaba lleno: el sonido de charlas, cubiertos y bandejas se mezclaba con el aroma del arroz y las sopas del día.
Aun así, todo le parecía difuso. Solo pensaba en él.

—Solo hazlo —le dijo Qiang Hao, caminando junto a él con una sonrisa torcida—. Lo peor que puede pasar es que te diga que no, te evite por los pasillos y tu vida se convierta en una tragedia escolar.
Hendery lo miró horrorizado, y Hao añadió enseguida, con un tono despreocupado:
—Aunque siendo tú, es más probable que termines con novio, me dejes tirado como envoltura de chicle y vivas feliz por siempre con tu aburrido pero brillante alfa. ¡Woohoo!




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