Nuestro Destino |abo|

Capitulo 18: Muy dulce

Septiembre 4, 2001
Tianjin, Hongqiao – Casa Huang

Desde que empezaron a salir, los días de ZhanYu se sentían distintos.
No era un cambio evidente, ni algo que se notara a simple vista, pero él lo sentía en todo: en el modo en que caminaba al colegio, en la ligereza con que respiraba cada mañana, en la sonrisa que se le escapaba sin permiso cuando pensaba en él.

Era como si el mundo tuviera un filtro cálido cubriéndolo todo.
Las cosas cotidianas —el sonido del tren, el olor del té de su madre, la luz que se filtraba por la ventana— parecían más suaves, más tranquilas.
Y aunque le costaba admitirlo, era feliz.

No el tipo de felicidad ruidosa que se celebra a gritos, sino esa que se siente en silencio, que hace que el pecho se sienta lleno, como si nada faltara.

Cada vez que su teléfono vibraba con un nuevo mensaje de Hendery, ZhanYu no podía evitar dejar lo que estuviera haciendo.
Ni los apuntes, ni los ejercicios de física, ni siquiera el libro que tuviera entre las manos eran más importantes que ese pequeño destello en la pantalla.

Hendery tenía una manera particular de escribir: frases cortas, con demasiados emoticones y exclamaciones, pero llenas de ternura genuina.
A veces escribía cosas sin pensar, con esa inocencia que lo hacía parecer aún más dulce de lo que ya era.
ZhanYu no entendía cómo alguien podía transmitir tanto solo con un mensaje.

Y aunque no lo decía en voz alta, le encantaba.

No se había acostumbrado todavía a la idea de tener novio, pero no era algo que le molestara.
De hecho, la simple palabra novio aún le provocaba un cosquilleo extraño en el estómago, una mezcla de vergüenza y orgullo.

Sus conversaciones eran sencillas, pero llenas de pequeños momentos que lo hacían sonreír sin notarlo.

***

Hendery :):
¡Buenos días, gege! Espero que hayas dormido bien ^_^

Gege <3:
Buenos días. Dormí bien, ¿y tú?

Hendery :):
Sí, pero soñé contigo >///< ¿Es raro decirlo?

Gege <3:
No lo sé. ¿Qué soñaste?

Hendery :):
Que me dabas un abrazo y me decías algo lindo... aunque ahora que lo pienso, eso es algo que no haces mucho u.u

Gege <3:
Estoy intentando mejorar eso.

***

ZhanYu sonrió al escribir esa última línea.
Era una sonrisa leve, contenida, la clase de sonrisa que apenas levanta una comisura, pero se siente hasta el fondo del pecho.

Sabía que sus respuestas siempre parecían demasiado serias en comparación con las de Hendery, pero no sabía cómo hacerlo de otra forma.
Cada palabra suya pasaba por un filtro de cuidado, como si temiera arruinar el equilibrio que tenían con algo demasiado impulsivo.

Aun así, cuando Hendery le respondía con cosas como “¡No importa! Sé que eres lindo a tu manera ^^”, ZhanYu sentía un calor indescriptible recorrerle el cuerpo.
Era algo que no podía explicar con lógica, pero que le bastaba con sentir.

Tal vez eso era la felicidad, pensó.
O quizá algo más profundo, algo que no necesitaba nombre.
Porque cuando leía los mensajes de Hendery, el mundo se detenía un momento.
Y por primera vez en mucho tiempo, no quería que nada cambiara.

***
Tianjin, Nankai – No.7 International Senior High School

Todo era felicidad para la nueva parejita.
O al menos, eso parecía desde la perspectiva de Qiang Hao, quien —sin pedirlo— se había convertido en el receptor oficial de los desbordes románticos de Hendery.
El timbre que anunciaba el cambio de clase resonó por los pasillos, seguido del sonido de decenas de sillas moviéndose a la vez.
Los estudiantes aprovechaban esos diez minutos libres para estirarse, comprar algo rápido o simplemente charlar antes del siguiente bloque.

Qiang Hao y Hendery solían salir a caminar durante ese pequeño descanso.
No era algo planeado: simplemente, a Hao no le gustaba quedarse en el salón lleno de ruido, y a Hendery le encantaba el aire libre. Así que, de alguna forma, ambos habían hecho de esa pequeña rutina un hábito compartido.

Cruzaron el patio lateral, donde los árboles comenzaban a perder las hojas por el final del verano. Hendery hablaba sin parar, con las manos cruzadas por el frente y una sonrisa que no se le borraba ni un segundo.

—¿Sabes qué pasó ayer? —empezó de pronto, con los ojos brillando—. ZhanYu me acompañó a casa, como siempre. Pero esta vez… ¡me tomó de la mano!

Hao giró apenas la cabeza, sin detener su paso.
—¿Y eso es… especial? —preguntó, arqueando una ceja.

—¡Sí! —respondió Hendery con una risa suave—. Fue diferente. Su mano era cálida, y no la soltó hasta que llegamos a mi puerta.

Hao soltó un suspiro sonoro, tan largo que casi hizo volar una hoja del suelo.
—De verdad son la pareja más ñoña del planeta —dijo al fin, llevándose las manos al bolsillo del pantalón—. Es como si vivieran en un drama romántico barato. ¿Qué sigue? ¿Cartas escritas a mano? ¿Paseos bajo la lluvia con paraguas compartido?

Hendery se cubrió la boca para contener la risa.
—No te burles, Hao. Yo soy feliz así.

—Sí, eso ya lo veo. —Hao rodó los ojos, aunque una pequeña sonrisa se le escapó—. Solo espero que no termines componiendo canciones de amor.

—¿Y si lo hago? —bromeó Hendery, girándose hacia él con una sonrisa traviesa.

—Entonces voy a fingir que no te conozco. —La respuesta fue seca, pero el tono tenía una calidez disfrazada de fastidio.

Caminaron un rato en silencio. El sonido de las hojas bajo sus zapatos y las risas lejanas de otros estudiantes llenaban el ambiente. Hendery miró al cielo, respirando el aire tibio, todavía con esa expresión soñadora en el rostro.




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