Nuestro Destino |abo|

Capitulo 19: Sabor a fresas

Septiembre 20, 2001

Tianjin, NankaiNo.7 International Senior High School

El sol de septiembre caía tibio sobre el patio de la escuela.
Los árboles empezaban a perder sus primeras hojas, y el aire olía a tiza, tierra húmeda y panecillos recién horneados de la cafetería.

Hendery estaba sentado en una de las bancas junto a Qiang Hao, compartiendo su merienda de media tarde: galletas dulces, jugo y unas risas dispersas.

Todo iba bien… hasta que Hao, con la sutileza de una piedra, soltó:
—Entonces, ¿qué tal es ZhanYu besando?

El omega se atragantó al instante. Tosió, se sonrojó y casi se golpeó el pecho con la mano.
—¡Qiang Hao! —protestó entre toses—. No puedes preguntar eso así como así.

—¿Por qué no? —replicó el beta, encogiéndose de hombros con toda la calma del mundo—. Somos amigos, ¿no? Además, es una pregunta válida. Ya va un mes, ¿no?

Hendery bajó la mirada, sosteniendo el envoltorio de su galleta entre los dedos.
—No nos hemos… besado todavía —murmuró, apenas audible.

Hao lo miró tan sorprendido que casi dejó caer su bebida.
—¿Qué? ¿En serio? ¿¡Un mes juntos y ni un beso!? ¿Ni un piquito, nada?

—Nada… —admitió Hendery, con las orejas rojas—. ZhanYu es muy respetuoso conmigo, y yo… bueno, no sé cómo empezar algo así.

Hao parpadeó, incrédulo.
—¿Respetuoso? ¿O asustado? —dijo, con media sonrisa—. Porque si fuera yo, ya te habría besado el segundo día.

—¡Hao! —repitió el omega, entre avergonzado y divertido.

—¿Qué? Solo digo lo que todos piensan —insistió el beta, reclinándose en el banco—. Mira, no digo que lo apuren, pero si los dos quieren… ¿qué los detiene? No tiene sentido quedarse esperando eternamente.

Hendery mordió el borde del envoltorio y jugueteó con él nervioso.
—No sé… creo que solo estoy esperando el momento adecuado.

Hao levantó una ceja.
—El “momento adecuado” no existe, Hen. O pasa o no pasa.
Luego suspiró, algo más serio.
—Pero si él no ha hecho nada todavía, quizá está igual de nervioso que tú. No todos los alfas son lanzados.

Hendery lo miró sorprendido; Hao rara vez hablaba con ese tono comprensivo.
—¿Tú crees?

—Claro que sí. —Se encogió de hombros—. ZhanYu no es un tipo cualquiera. Seguro está intentando no arruinarlo.

El omega sonrió apenas, mirando hacia el cielo.
—Eso suena… muy como él.

Hao soltó una risa corta.
—Sí, bueno, espero que se apure. Si no, voy a empezar a pensar que ese “gege” tuyo es inmune a los encantos de un omega.

Hendery lo empujó suavemente, riendo.
—Eres un tonto.

—Y tú un romántico sin remedio —replicó Hao, fingiendo fastidio. Hizo una pausa y lo miró con los ojos entrecerrados—. Pero espera… ¿estás nervioso porque sería tu primer beso?

Hendery abrió la boca, se detuvo, y desvió la mirada con un rubor evidente.

—No es… exactamente mi primer beso.

Hao se enderezó golpeado por la sorpresa.

—¿El canadiense? —preguntó con descaro absoluto—. Pensé que solo te gustaba.

—Fue un besito rápido… ni siquiera cuenta —murmuró Hendery, hundiendo la cara en las manos.

Hao chasqueó la lengua, divertido.

—Pues más te vale que este sí cuente. Y que no te desmayes.

El omega se rio, aunque seguía rojo como una manzana madura.

El timbre marcó el fin del descanso. Los estudiantes comenzaron a regresar a las aulas entre conversaciones y risas. Hendery se levantó, aún con las mejillas rosadas, y guardó el resto de sus galletas en el bolsillo.

Pero mientras caminaban de regreso al edificio, no pudo evitar pensar en las palabras de su amigo.
¿Y si ZhanYu también estaba nervioso?
¿Y si lo estaba esperando a él?

El pensamiento le revolvió el estómago con una mezcla extraña de miedo y emoción.
Por primera vez desde que salían, Hendery sintió ganas de ser él quien diera el primer paso.

Mientras Hendery seguía dándole vueltas a las palabras de Hao, en el otro extremo de la escuela ZhanYu caminaba junto a WenJun por el borde del campo deportivo. El viento movía el borde de sus camisas y el murmullo de los estudiantes que entrenaban llenaba el aire con risas y silbatos.

ZhanYu tenía las manos en los bolsillos, la mirada fija en el suelo.
—Quiero besar a Hendery… —empezó, casi en un susurro— pero Jian dice que podría ser muy pronto, que podría asustarlo.

WenJun levantó una ceja, girando la cabeza hacia él con una sonrisa leve.
—¿Desde cuándo dejas que Jian decida cuándo puedes sentir algo? —preguntó con calma.

—No es eso —replicó ZhanYu enseguida, aunque bajó el tono—. Es solo que… no quiero equivocarme. Hendery confía en mí. Si lo presiono o lo hago sentir incómodo, arruinaría todo.

WenJun detuvo su paso, obligando a ZhanYu a hacerlo también.
—ZhanYu, escucha —dijo con esa serenidad suya que siempre desarmaba a cualquiera—. Jian no tiene idea de lo que siente Hendery, ni de lo que tú sientes. No hay un “muy pronto” o “muy tarde” cuando de verdad te importa alguien. Si ambos están listos, lo sabrán.

El alfa frunció apenas el ceño, incómodo.

—También… —tragó saliva, hablando más bajo— es que yo nunca he besado a nadie.

WenJun parpadeó una vez. Sonrió, suave.

—Ah. Eso explica mucho.

ZhanYu sintió las orejas calentarse.

—No sé cómo hacerlo —admitió, con una torpeza que jamás mostraba frente a nadie—. No quiero que sea raro.

—ZhanYu —dijo WenJun, riendo apenas—, el primer beso siempre es raro. Y eso es lo que lo hace especial.
Además… —lo miró de arriba abajo con un gesto casi burlón pero cálido—. Con o sin experiencia, dudo que Hendery vaya a quejarse.

ZhanYu soltó una exhalación breve que podría haber sido una risa, aunque se notaba el nerviosismo bajo ella.

—. A veces siento que solo con verlo, mi pecho se aprieta. Pero luego pienso en hacer algo más… y me asusto.




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