Abril 02 – 2002
Tianjin, Nankai – No.7 International Senior High School
Las cosas no iban como Hendery había imaginado.
De hecho, iban exactamente al revés.
Al principio había intentado no darle importancia. ZhanYu estaba más ocupado, sí, pero era comprensible: el Gaokao se acercaba cada día más y con él la presión por mantener sus calificaciones perfectas, conseguir la beca y alcanzar la meta que llevaba construyendo desde niño. Hendery lo sabía y lo admiraba por ello.
Y aunque ZhanYu siempre encontraba unos minutos —a veces solo cinco— para caminar con él o sentarse juntos en el patio, esos pequeños gestos bastaban para reconfortarlo.
Pero esa semana… ni siquiera eso.
Desde que Jian le sugirió dar tutorías, ZhanYu había aceptado la idea con esa determinación silenciosa que lo caracterizaba. Y en solo unos días, su horario se llenó: alumnos de primer año, de segundo, incluso un par de su propia clase, todos yendo a él en busca de ayuda.
El resultado era evidente: ZhanYu ya no tenía un solo espacio libre.
Hendery había intentado ser comprensivo. Lo intentó de verdad.
Pero después de siete días así… la sensación de soledad se había vuelto imposible de ignorar.
Incluso en los momentos en los que lograban coincidir para almorzar, algún estudiante siempre acababa acercándose.
—ZhanYu XueZhang, ¿puedes explicarme esto rápido?
—XueZhang, ¿puedo mostrarte mi ejercicio?
—Perdón, Huang, solo será un minuto…
Ese “solo un minuto” terminaba robándoles los únicos momentos que tenían juntos. Y aunque Hendery sonreía, asentía y aseguraba que no se preocupara, por dentro… sentía cómo el pecho se le encogía un poco más cada vez.
***
Aquel día almorzaban sin ZhanYu, como ya era costumbre.
El asiento vacío junto a Hendery parecía más grande que la mesa entera.
Hendery empujaba su comida sin tocarla mucho, intentando no llamar la atención, pero era inútil. Su energía —normalmente cálida, suave, casi luminosa— estaba apagada.
—Hendery ¿todo bien? —preguntó WenJun algo preocupado.
Hendery levantó la cabeza, intentando sonreír.
—Sí, estoy bien —mintió con esa torpeza tan evidente que hasta él lo notó.
WenJun lo observó un segundo más, ladeando la cabeza. Era experto en leer a las personas, y Hendery no era la excepción.
—No se te ve muy bien que digamos —dijo con una sonrisa delicada—. ¿Estás preocupado por algo?
Hendery apretó los labios. No quería parecer egoísta.
No quería sonar como un niño mimado que extrañaba a su novio.
Pero tampoco sabía qué decir.
Hao soltó un suspiro y lo golpeó con el hombro para sacarlo de su ensimismamiento.
—Ya le dije que no se amargue —refunfuñó—. ZhanYu está ocupadísimo por esos mocosos que no saben sumar, pero eso no significa que no piense en ti.
El omega bajó la vista, jugueteando con los palillos.
—Lo sé. Solo… —hizo una pausa, buscando palabras que no lo hicieran parecer ridículo—. Lo extraño un poco.
“Un poco” era una mentira piadosa.
Lo extrañaba muchísimo.
WenJun sonrió con empatía.
—Es normal. Están acostumbrados a verse todo el tiempo.
Pero Jian, que había estado escuchando en silencio, apoyó los codos sobre la mesa, entrelazando las manos con calma.
—Hendery —dijo con ese tono que no era duro, pero tampoco suave—. Tienes que comprender que lo que ZhanYu está haciendo ahora es crucial. No es solo por ocupar su tiempo. Esto lo ayuda para el Gaokao, para la beca… para todo lo que ha estado construyendo desde hace años.
Hao rodó los ojos, listo para interrumpir.
—Ya, pero tampoco puede desaparecer. ZhanYu siempre va a tener tiempo para él. Aunque esté estudiando para conquistar la luna, igual va a buscarlo.
—No estoy diciendo que no —respondió Jian con una mirada tranquila—. Solo digo que Hendery debería entenderlo más. ZhanYu está haciendo lo correcto. Esto es realmente importante.
Las palabras se clavaron más hondo de lo que Jian imaginaba.
Porque Hendery sí lo entendía.
Lo entendía tanto… que por eso no se quejaba.
Pero que lo entendiera no hacía que doliera menos.
—Yo… sí lo entiendo —dijo el omega en voz baja—. Solo que… —hizo una pequeña pausa, tragando el nudo en la garganta—. Los últimos días casi no hemos hablado. Ni siquiera nos saludamos bien.
Hao apoyó una mano sobre la mesa, como un gesto de respaldo que fingía no serlo.
—Él también te extraña, Hendery.
Hendery sonrió un poco.
Quería creerlo.
Quería creer que no estaba siendo olvidado entre cuadernos, horarios y estudiantes desconocidos.
Jian suspiró, esta vez más suave.
—Todo esto pasará. Es solo una etapa complicada. ZhanYu te quiere, Hendery. Eso no va a cambiar —dijo con un ligero toque de resignación.
Pero las palabras, en lugar de calmarlo, se sintieron como alguien colocándole una manta que no abrigaba.
Porque sabía que lo querían.
Sabía que estaba haciendo lo correcto.
Y aun así, en el pequeño espacio del almuerzo, con un asiento vacío a su lado…
Hendery no pudo evitar sentirse completamente solo.
***
Tianjin, Heping – Residencia Lu
A pesar de no poder verse en persona como quisieran, habían intercambiado algunos mensajes cortos, pequeñas migajas de cariño que al menos mantenían viva la calidez entre ellos.
Y entonces, el viernes por la noche, llegó el mensaje que Hendery había estado esperando toda la semana:
“El domingo por la tarde estaré libre. Nada del consejo. Nada de tutorías. Solo nosotros.”
Hendery casi dejó caer el teléfono del entusiasmo.
Una tarde entera. Solo para ellos.
Después de leer el mensaje de ZhanYu, Hendery bajó emocionado al estudio donde sus padres revisaban documentos.
Tocó la puerta suavemente.
—¿Mamá? ¿Papá? ¿Puedo hablar con ustedes un momento?