Nuestro Destino |abo|

Capitulo 37: Intensidad

Abril, 11 – 2002

Tianjin, Nankai – No. 7 International Senior High School

Hao estuvo pensando toda la noche a cerca de su plan para juntar al par de idiotas enamorados, era tan simple como encerrarlos y obligarlos a verse la cara, Hao pensaba que sin importar cual fuera el conflicto real ZhanYu y Hendery estaban tan enamorados como para resolverlo… o quizás solo empeorarían las cosas… diablos.

Al llegar a la escuela, el drama volvió a activarse casi de inmediato.

Hendery seguía en su modo corazón roto, aunque al menos ya no lloraba cada vez que alguien mencionaba a ZhanYu como el primer día. Ahora estaba más callado, más suave todavía, sonriendo por reflejo, como si caminara con cuidado para no romper algo invisible.

Eso ya era suficientemente preocupante.

Pero lo que terminó de sacar a Hao de quicio fue otra cosa.

Un idiota —porque no había otra forma de llamarlo— tuvo la osadía de preguntarle a Hendery si él y ZhanYu habían terminado. Y como si eso no fuera suficiente, después añadió, todo casual:

—Si quieres, podemos almorzar juntos hoy.

Hao estaba a una mesa de distancia y escuchó todo.

Apretó la mandíbula.

Claro.
Ahora sí.

Ahora que Hendery ya no era el omega extranjero riquillo al que podían molestar, sino el omega extranjero que había sido capaz de enamorar al frío alfa Huang ZhanYu, de pronto no faltaban los buitres.

Porque así funcionaban las escuelas.
El estatus lo cambiaba todo.

Hendery se había vuelto “interesante”. Popular. Deseable.
Y Hao odiaba cada segundo de eso.

—Ag… —gruñó para sí—. Cómo odio el maldito ecosistema escolar.

A la hora del almuerzo, Hao se sentó con Hendery y su grupo de los últimos tres días. Los mismos tres de siempre. Los ñoños tranquilos.

El beta alto, Zhu… algo. ¿Zhu Jiang?
El omega callado de lentes, Hi… Wen… algo.
Y la chica omega, Liao Fang, que siempre hablaba de libros como si fueran personas.

Hao nunca se aprendía bien los nombres.

—¿Quieres un poco? —preguntó Liao Fang, empujando una cajita de fruta hacia Hendery.

—No, gracias —respondió Hendery con una sonrisa suave—. Estoy bien.

—Hoy el examen de química estuvo horrible —comentó Zhu Jiang—. Creo que confundí dos fórmulas.

—Yo también —añadió Hong Wenning —. Pero creo que el profesor dará puntos parciales.

Conversación ñoña. Segura. Inofensiva.

Hao los observó un momento. Hendery asentía, respondía, sonreía… pero no estaba del todo ahí. Sus manos jugaban con los palillos. Miraba su comida más de lo que comía.

Zona segura, decidió Hao.

Su blandito mejor amigo estaba protegido… al menos por ahora.

Aprovechó un momento en que los cuatro comenzaron a discutir sobre una tarea y se levantó.

—Vuelvo —dijo—. No se lo coman.

Nadie preguntó nada.

Hao se escabulló por el pasillo lateral y se encontró con WenJun cerca de los baños, apoyado contra la pared, con esa expresión relajada que siempre parecía falsa cuando algo le preocupaba.

—Entonces —dijo Hao sin rodeos—, ¿cómo está?

—ZhanYu —respondió WenJun—. Igual que siempre. Callado. Cerrado. Pero peor.

Hao chasqueó la lengua.

—Genial.

—Hoy se queda después de clases —continuó WenJun—. Tiene que organizar unas cosas en el aula del consejo estudiantil. Me ofrecí a ayudarle, así que estaremos solos ahí.

Hao levantó la vista de golpe.

—¿Sí?

—Sí.

Una sonrisa lenta apareció en el rostro de Hao.

—Perfecto —dijo—. En cuanto terminen las clases, arrastro a Hendery hasta allá. Si se resiste, peor para él.

—¿Arrastrar literal o figurativamente? —preguntó WenJun.

—Todavía no decido —respondió Hao—. Dependerá de su nivel de cooperación.

WenJun lo miró unos segundos y luego sonrió de lado.

—¿Te das cuenta de que esto parece una cita secreta? Tú y yo encontrándonos a escondidas.

Hao lo miró con asco.

—Ni se te ocurra decir algo así de asqueroso otra vez.

—Vamos, Hao —añadió WenJun con total descaro—. Solo estamos coordinando horarios.

Hao le lanzó una mirada asesina.

—No arruines mi plan.

Se dio media vuelta para irse.

—Cuídate —dijo WenJun—. Nos vemos luego, cariño.

Hao levantó la mano sin mirar atrás y le sacó el dedo medio.

WenJun rió.

Y mientras regresaba a la cafetería, Hao pensó una sola cosa:

Hoy se acaba esta estupidez.
De una forma u otra.

Cuando sonó la campana anunciando el final de las clases, Hao se levantó de su asiento con un solo objetivo en mente: llevarse a Hendery. No importaba a dónde. No importaba cómo. Solo sacarlo del salón el tiempo suficiente para que ZhanYu y WenJun hicieran lo suyo y fueran directo al aula del consejo estudiantil.

Plan simple.
Plan perfecto.

Excepto porque Hendery… no cooperó.

O más bien, porque Hendery estaba demasiado ocupado siendo agradable.

Hao lo observó desde su sitio, con la mochila ya colgada al hombro, mientras Hendery seguía sentado, rodeado de gente. Gente que antes apenas le dirigía la mirada y que ahora, de repente, parecía haber descubierto que existía.

—La feria de libros empieza este fin de semana —decía Liao Fang, apoyada en el borde del escritorio—. Van a traer editoriales nuevas, dicen que habrá descuentos.

—Podríamos ir juntos —añadió Hong Wenning con una sonrisa—. Sería divertido.

Hendery asintió, visiblemente animado.

—Sí, suena bonito.

Hao entrecerró los ojos.

¿Bonito?

Genial.
Ahora también iba a empezar a decir “bonito” con más gente.

Tomó nota mental inmediata: no dejar que Hendery se relacione demasiado con su salón. Había un riesgo real de que se volviera todavía más ñoño de lo que ya era. Y eso era decir mucho.

Aunque, siendo justo… Hendery se veía feliz. Más relajado. Sonreía con facilidad. Y eso le molestó un poco a Hao.




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