Abril,18 – 2002
Tianjin, Nankai – No. 7 International Senior High School
Con los días, abril dejó atrás el ambiente incómodo que había rondado los pasillos durante la semana anterior. Las cosas entre ZhanYu y Hendery habían vuelto a la normalidad y, aunque muy pocos conocían el motivo de aquel breve distanciamiento, para quienes los veían con frecuencia era evidente que todo estaba otra vez en orden. Ya no había silencios incómodos ni miradas esquivas. Era común volver a encontrar al mejor estudiante de la escuela esperando al omega extranjero fuera de su salón al terminar las clases, o verlos almorzando con su grupo de amigos cuando los horarios de ZhanYu se lo permitían. Nadie hacía demasiado comentario al respecto; simplemente era la imagen a la que la mayoría se había acostumbrado desde el año pasado.
ZhanYu, por su parte, había aprendido a distribuir mejor su tiempo y decidió posponer lo de las tutorías hasta nuevo aviso. El examen más importante de su vida estaba cerca y sus responsabilidades dentro del consejo estudiantil no disminuían, pero aun así siempre encontraba algún espacio para compartir con Hendery. Para él, esos momentos no eran una obligación más en una agenda llena de tareas, sino que eran la mejor parte de su día. El tiempo que pasaba con su novio era el único que jamás sentía como una pérdida de productividad.
Con la presión de los exámenes trimestrales y el Gaokao aumentando semana tras semana, la biblioteca comenzó a llenarse con más frecuencia. Jian, ZhanYu y WenJun solían pasar ahí buena parte de las tardes estudiando juntos, aunque cada uno mantenía un ritmo completamente distinto. Jian seguía siendo la más estricta consigo misma, incapaz de desperdiciar un solo minuto cuando el Gaokao estaba tan cerca. ZhanYu conservaba el equilibrio que ahora lo caracterizaba, mientras que WenJun parecía tomarse toda aquella tensión con una calma que a veces desesperaba a los otros dos.
En más de una ocasión Hendery terminaba acompañándolos, generalmente con un libro entre las manos mientras esperaba que ZhanYu terminara de estudiar. Hao también acababa sentado en aquella mesa, aunque no precisamente por iniciativa propia. Si estaba ahí era porque Hendery insistía hasta convencerlo de hacerle compañía.
Por otro lado, desde la última vez que Hao y WenJun habían juntado a la parejita enamorada en conflicto, el beta hacía todo lo posible por mantener cierta distancia con el alfa castaño. Hao estaba convencido de que WenJun era un alfa idiota jugador que solo lo quería fastidiar, así que después de aquella situación tan extraña y, según él, completamente desagradable, prefería evitar cualquier conversación innecesaria. El problema era que eso resultaba bastante difícil cuando ambos compartían prácticamente el mismo círculo de amigos.
WenJun, en cambio, parecía haber desarrollado el efecto contrario. Cuanto más intentaba Hao mantenerse lejos, más oportunidades encontraba él para acercarse a molestarlo. Al principio creyó que era solo Hao siendo más Hao que nunca, pero después de varios días se dio cuenta de que el beta realmente estaba esquivándolo. Ya ni siquiera respondía a sus provocaciones como antes; apenas lo veía acercarse, buscaba cualquier excusa para desaparecer de la escena. Lejos de aburrirlo, aquello despertó todavía más su interés. Era como descubrir reacciones nuevas de es gato huraño que, de un momento a otro, había decidido volverse alérgico a su presencia, o bueno, más alérgico.
Jian, naturalmente, no parecía haber notado nada de aquello. Toda su atención seguía concentrada en el Gaokao y en asegurarse de que ZhanYu no perdiera el ritmo de estudio durante las semanas más importantes del año. Por suerte para ella, Hendery parecía entender perfectamente esa prioridad. Nunca interrumpía cuando ZhanYu estudiaba ni insistía en pasar tiempo con él si sabía que tenía otras responsabilidades. De alguna manera, ambos habían encontrado un equilibrio que les permitía seguir disfrutando de su relación sin descuidar aquello por lo que tanto se habían esforzado.
El ambiente en la biblioteca era tranquilo, todos estudiando en voz baja, el sonido de las páginas pasando. Hendery intentaba concentrarse en el libro de física que tenía en frente.
Lo intentaba.
De verdad lo intentaba.
Pero cada pocos minutos terminaba levantando la vista por encima de su libro para observar disimuladamente a ZhanYu.
Había algo en él cuando estudiaba que lo atrapaba por completo.
El alfa mantenía la espalda recta, el ceño apenas fruncido y la vista fija en los apuntes. De vez en cuando acomodaba sus hojas con un orden casi obsesivo, hacía alguna anotación al margen o se detenía unos segundos para pensar antes de continuar escribiendo. No hablaba más de lo necesario y parecía olvidarse por completo de todo lo que ocurría a su alrededor.
A Hendery le encantaba verlo así.
No porque fuera divertido.
Sino porque le parecía increíblemente atractivo.
—Ya otra vez estás viéndolo —murmuró Hao sin despegar la vista del cuaderno que fingía estudiar.
Hendery sonrió con un poco de vergüenza.
—¿Se nota mucho?
—Solo llevas como cinco minutos leyendo la misma página.
El omega bajó la mirada hacia el libro abierto frente a él.
Efectivamente.
Seguía exactamente donde había empezado.
Se rió bajito.
—Es que se ve muy guapo cuando estudia.
Hao levantó la cabeza despacio para mirar primero a ZhanYu y luego a Hendery.
Después negó con una expresión de absoluto desconcierto.
—Solo a ti podría gustarte algo tan aburrido.
—¿Aburrido?
—Está leyendo un libro de matemáticas con la misma emoción con la que otras personas miran una pared.
Hendery volvió a dirigir la vista hacia ZhanYu. El alfa seguía completamente concentrado, ajeno a la conversación.
Su sonrisa se hizo un poco más dulce.
—Creo que precisamente por eso me gusta.