Nuestro Destino |abo|

Capitulo 40: Prejuicios

La mañana transcurrió con relativa normalidad. Los profesores continuaban avanzando con el temario mientras el ambiente en las aulas se volvía cada vez más exigente conforme se acercaban los exámenes. Hao permaneció atento durante toda la clase, tomando apuntes cuando era necesario y respondiendo un par de preguntas del profesor. No era un estudiante tan brillante como ZhanYu, pero tampoco tenía problemas para seguir el ritmo de las clases. Simplemente le aburrían más de lo que estaba dispuesto a admitir.

Cuando finalmente sonó el timbre anunciando la hora libre entre clases, el murmullo habitual invadió el salón. Algunos alumnos aprovecharon para salir al pasillo, otros comenzaron a comer algún bocadillo y unos cuantos se reunieron para conversar antes de que iniciara la siguiente lección.

Hao no tenía intención de hacer ninguna de esas cosas.

Apoyó los brazos sobre el pupitre, acomodó la cabeza entre ellos y cerró los ojos.

Dormir diez minutos sonaba mucho más productivo.

Detrás de él alcanzaba a escuchar la voz de Hendery conversando animadamente con algunos compañeros. Hendery seguía siendo el mismo chico amable de siempre, pero ahora parecía desenvolverse con mucha más naturalidad que cuando llegó a la escuela.

Mejor.

Así dejaba de depender tanto de él.

Aunque nunca lo admitiría en voz alta, al principio le había costado acostumbrarse. Durante bastante tiempo Hendery prácticamente lo seguía a todas partes y, cuando empezaba a llevarse bien con otras personas, una parte de él no podía evitar sentir un pequeño pinchazo de celos. No porque quisiera tenerlo solo para él, sino porque estaba acostumbrado a ser la primera persona a la que el omega buscaba para cualquier cosa.

Con el tiempo esa sensación había desaparecido casi por completo.

Ahora agradecía que Hendery tuviera más amigos.

Eso significaba que podía dormir tranquilo durante los descansos sin escuchar un constante «Hao, mira esto» o «Hao, acompáñame un momento».

La sola idea le hizo sonreír apenas.

Hendery siempre había sido demasiado bueno para este mundo.

Tan bueno que, a veces, le recordaba inevitablemente a Yichen.

Los dos tenían esa costumbre de preocuparse por los demás antes que por ellos mismos, de creer con demasiada facilidad en las personas y de sonreír incluso cuando las cosas no iban del todo bien.

La diferencia era que a su padre jamás se le ocurriría hacer alguna de las ocurrencias de Hendery.

También, que con él, Hao podía permitirse bufar, regañarlo o responderle con alguno de sus comentarios sarcásticos cada vez que hacía algo impulsivo.

La mañana paso hasta que el timbre que anunciaba el almuerzo sonó. Hao se giró casi por costumbre para hablar con Hendery, pero ni siquiera alcanzó a abrir la boca.

Un grupo de compañeros ya rodeaba el pupitre del omega.

—Hendery, ¿vamos a comer?

—¿Hoy si almorzarás con nosotros?

—Luego podríamos ir al patio.

Hao observó la escena en silencio durante unos segundos.

Bufó para sí.

Qué rápidos.

El mes pasado, cuando Hendery apenas hablaba con nadie y parecía vivir permanentemente en depresionlandia, Hao agradecía no ser el único que se veía obligado a orbitar a la estrellita apagada. Ahora que volvía a sonreír, el beta hubiera preferido ser el único lidiando con Hendery triste y no tener a todo ese público acercándose como si fueran importantes.

Carraspeó con fuerza.

—Hola.

Las conversaciones se detuvieron apenas un instante.

—Hola, Hao.

—Buenos días.

Los chicos le devolvieron el saludo con total naturalidad antes de volver a mirar a Hendery.

Hao entrecerró los ojos.

El problema de ser el mejor amigo de Hendery era justamente ese.

La gente había dejado de tenerle respeto.

O miedo.

Antes bastaba una mirada para que nadie se acercara demasiado.

Ahora todos parecían pensar que, si Hendery era capaz de soportarlo, entonces él tampoco debía ser tan malo.

Quizá debería tatuarse un enorme "NO AMIGABLE" en la frente.

Y a Hendery hacerle uno de un perro mostrando los dientes, a lo mejor así, por fin, alguien los encontraría un poco intimidantes.

Como ninguno parecía captar la indirecta, Hao terminó interviniendo sin el menor remordimiento.

—Qué pena. Hendery y yo ya quedamos para almorzar con nuestros XueZhang. Será otro día.

Hendery soltó una pequeña risa al escuchar el tono completamente pasivo agresivo con el que Hao había dicho eso.

El omega negó divertido antes de mirar a sus compañeros.

—Lo siento. Será otro día.

Los chicos aceptaron la respuesta sin insistir demasiado y terminaron alejándose del salón.

Hao esperó apenas a que cruzaran la puerta para ponerse de pie.

—Al fin.

Ambos comenzaron a caminar hacia la cafetería.

—Otra vez te digo que no deberías juntarte con gente así.

Hendery lo miró confundido.

—¿Gente así?

—Sí. Nos hacen perder seriedad.

El omega soltó una risa.

—¿Desde cuándo nosotros damos miedo?

Hao chasqueó la lengua.

—Yo sí.

Hendery arqueó una ceja.

—¿Sí?

—Claro. Pero desde que ando con un alma de bebé como tú, parezco la mitad de intimidante.

Hendery terminó riéndose sin ningún intento por disimularlo.

—Eso jamás fue culpa mía.

—Lo fue desde el momento en que decidiste hacerme tu amigo.

Sin esperar respuesta, Hao siguió caminando hacia la cafetería con las manos en los bolsillos, mientras Hendery lo alcanzaba todavía riéndose.

Después de recoger el almuerzo, Hao y Hendery encontraron una mesa libre cerca de una de las ventanas. Apenas llevaban unos minutos comiendo cuando ZhanYu y Jian aparecieron con sus bandejas.

—¡Gege, pensé que hoy no podrías venir! —dijo Hendery, sonriendo apenas vio al alfa.

—Le pedí a un compañero del consejo estudiantil que me cubriera un momento. A cambio le prestaré unos apuntes.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.