Mayo, 18 – 2002
Tianjin, Nankai – No. 7 International Senior High School
Desde que comenzó mayo, el último timbre del día había dejado de significar libertad para los alumnos de tercer año. Con el Gaokao cada vez más cerca, las tardes terminaban inevitablemente en la biblioteca, rodeados de libros, apuntes y montañas de ejercicios que parecían no tener fin.
Aquella tarde no era diferente.
En una de las mesas del fondo, ZhanYu, Jian y WenJun permanecían completamente concentrados. El primero revisaba una guía de física mientras hacía anotaciones en los márgenes; Jian comparaba distintos apuntes con la seriedad habitual, decidida a no dejar escapar el más mínimo detalle, y WenJun alternaba entre un libro de historia y un cuaderno lleno de esquemas escritos con su ordenada caligrafía.
A unos lugares de distancia estaban Hendery y Hao, como siempre haciéndoles compañía.
En teoría también habían ido a estudiar.
En teoría.
Porque, mientras Hendery intentaba avanzar poco a poco con algunos ejercicios, Hao llevaba varios minutos sin lograr permanecer más de treinta segundos haciendo la misma actividad. Abría el cuaderno, lo cerraba, hacía girar el lápiz entre los dedos, miraba el reloj, suspiraba, volvía a abrir el cuaderno y repetía exactamente el mismo proceso.
WenJun levantó la vista por casualidad.
Le bastó un instante para comprender la situación.
Una risa escapó de sus labios.
—Hao, si sigues mirando esa hoja con tanto odio, va a terminar respondiéndote.
El beta levantó apenas la vista.
—Llevo como diez minutos intentando convencerla de que se estudie sola.
No era un chiste pero ZhanYu esbozó una sonrisa sin despegar los ojos del libro.
WenJun negó divertido antes de dirigir la mirada hacia Hendery.
—¿Por qué no hacen otra cosa mientras terminamos? No tienen que quedarse aquí por obligación.
Hendery sonrió con tranquilidad.
—Está bien. Me gusta estudiar con ustedes.
—¿Seguro?
El omega asintió.
Hao soltó un bufido.
—No. Lo único que te gusta es que ZhanYu XueZhang está aquí.
Hendery parpadeó un par de veces, después bajó la vista con una pequeña sonrisa avergonzada.
—...También.
ZhanYu dejó escapar una leve tos, fingiendo seguir leyendo el libro que tenía delante, sin embargo, las puntas de sus orejas comenzaron a adquirir un ligero tono rojizo.
WenJun no dejó pasar aquel detalle.
—Qué romántico.
Jian alzo la mirada del cuaderno con un suspiro.
—¿Podemos volver a estudiar?
—Claro, Jian.
—Gracias.
—Aunque primero...
WenJun volvió a mirar a Hao.
—Entonces... —apoyó el mentón sobre una mano—. Si tú también sigues viniendo todos los días... ¿es por mí o por Jian?
Hao hizo una mueca como si acabara de escuchar la mayor barbaridad del siglo.
—Entre tu y ella prefiero morderme la lengua.
Jian levantó la vista con calma.
—Curioso... —comentó Jian con tranquilidad—. Cada vez que WenJun habla, eres tú quien más le responde.
—Porque dice demasiadas tonterías.
—¿Ves? —comentó Jian con una pequeña sonrisa—. Del odio al amor hay un solo paso.
Hao la miró con absoluta incredulidad.
—Entre ustedes dos...
Hizo una pausa dramática antes de continuar.
—...prefiero casarme con un viejo millonario.
Durante un segundo hubo silencio.
Después, WenJun terminó riéndose con ganas.
Incluso Hendery tuvo que cubrirse la boca para contener la risa, mientras Jian soltaba un largo suspiro, como si ya estuviera demasiado acostumbrada a aquel tipo de respuestas.
—Qué superficial eres —comentó la beta.
—No, solo soy realista.
—Interesante forma de pensar.
—Gracias.
WenJun seguía riendo.
Había algo en Hao que siempre conseguía divertirlo.
Nunca respondía como uno esperaba.
Nunca intentaba quedar bien.
Era directo, sarcástico y, muchas veces, completamente irracional.
Nada que ver con las personas con las que solía salir.
Los omegas que conocía casi siempre eran amables, tranquilos, atentos. Hao, en cambio, parecía un gato callejero que reaccionaba enseñando las garras cada vez que alguien intentaba acercarse demasiado.
Y, sin embargo...
También tenía momentos inesperadamente lindos.
Los había visto con Hendery, aunque quizás Hao ni siquiera se daba cuenta. No era alguien especialmente cariñoso. Simplemente demostraba afecto de una forma distinta. Como un gatito feral.
El pensamiento hizo que WenJun contuviera otra risa.
¿Desde cuándo pensaba en Hao de esa manera?
Negó para sí antes de volver la vista al libro.
No duró mucho.
Casi sin darse cuenta terminó observándolo otra vez.
Hao seguía discutiendo con Jian sobre quién tenía peor carácter, gesticulando con las manos mientras Hendery intentaba mediar entre ambos sin demasiado éxito.
WenJun apoyó distraídamente el lápiz sobre la mesa.
Curioso.
Era difícil apartar la vista de alguien que parecía estar irritado con el mundo... y que, aun así, encontraba la manera de hacer reír a todos.
A su lado, ZhanYu levantó la vista apenas un instante. Siguió el recorrido de los ojos de su amigo hasta detenerse en Hao, no dijo nada, solo volvió a su libro sin prestar mucha atención, era normal que WenJun estuviera tan atento a Qiang Hao, con lo mucho que le gustaba molestarlo.
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Cuando el cielo dio indicios de oscurecer, los cinco abandonaron la biblioteca al mismo tiempo. Los pasillos estaban mucho más tranquilos que durante la mañana y el murmullo de los últimos estudiantes acompañaba el camino hacia la salida.
Como casi todos los días, caminaron juntos hasta la entrada principal.
Los primeros en despedirse fueron Hendery y ZhanYu. Su camino coincidía durante un buen tramo, así que bastó un gesto de despedida antes de continuar conversando entre ellos.