—¿En serio se van a casar?— preguntó inquieta, deseaba que el rumor haya sido una mentira.
—Sí, pero no ahora, no fue mi intención...— Se excusó la joven más alta, sabia que su amiga se enteraría, pero esperaba haber podido decírselo ella misma.
—Leyla, ¿Por qué?— Sus ojos reflejaban tristeza, aunque las lágrimas parecían mantenerse retenidas.
—Lo hice por mis padres, sabes que no estamos en una buena situación y ellos realizaron este acuerdo con la familia de Carlos —Esperaba ser comprendida al decir sus motivos, aunque sabía que a ella le gustaba mucho ese chico y seria díficil que aceptara esto como si nada—. ¡Lo siento mucho Anna!, hable con mis padres y ellos me hicieron entender que sería lo mejor, no quiero causarles problemas.
—¿Él está de acuerdo? —Solo obtuvo un asentimiento como respuesta— A mí me gustaba mucho, incluso me le declaré.