Nuestro destino es amarnos: Primer Reencuentro (corrección)

Capítulo 1.5

—¿Es esto una broma?— Lanzo su larga melena rizada hacia atrás y se levantó de la silla molesta por lo absurdo que le sonaba todo.
—¡Hija que son esos modales, por favor siéntate!— alzo la voz la Señora Tzes, molesta por la actitud grosera de su hija. Estaba sintiendose demasiado avergonzada en esos momentos.
—¡Pero dime que es todo esto!—
—Mi niña, por favor cálmate y déjanos hablar— intervino esta vez el Señor Tzes, tratando de calmar a su hija. Él a diferencia de su esposa, se encontraba preocupado por la reacción de su hija, sabia que seria una noticia sorpresiva; pero nunca espero que fuera de esa magnitud.

—Bueno, creo que ya lo hemos dicho todo, no sé qué explicaciones necesita señoritaTzes, esto es únicamente en favor de su familia— acoto serena la Señora Sunday, su futura suegra.
—Concuerdo con mi esposa—dijo tomando la mano de su esposa, en señal de apoyo—. —Y tú, ¿Qué piensas, hijo?— preguntó al chico de catorce años, quien permanecía apacible en su asiento. Carlos ni siquiera se habia molestado en hacer alguna pregunta, incluso se habia recostado en el respaldar de la silla, esperando el momento en que la reunión terminara.
—Si para ustedes está bien, entonces no hay nada que discutir—

—¡Esto es una locura total y tú! —señalo a Carlos, sintiéndose indignada de su reaccionar— ¿Te da igual unir tu vida a una persona que no amas? ¡Ni siquiera me conoces! Me niego a acceder a este acuerdo, no cuenten conmigo— respondió con firmeza, mientras se levantaba de su asiento sin ningún cuidado, poco le importó el rechinar fastidioso de la silla.
—¡Por favor, señorita Tzes! Compórtese como la futura heredera de una gran familia y deje de ser terca, ¡Le haría un gran favor a sus padres!— contraatacó Carlos, quien se sentia bastante divertido al verla reacciobar de manera exagerada y desenfrenada a su parecer. Jamás habia conocido a una chica tan graciosa.
—¡Como te atreves, eres un engreído!— Se encamino a donde se encontraba sentado, rodeando a pasos largos la enorme mesa y cuando llego hasta él, alzo su mano, dispuesta a darle una bofetada. Lastima que fue muy lenta en actuar.

—¡Hija, detente!— En segundos su madre se encontraba deteniendo su mano. Habia estado tan cerca de tocar su cara y ni siquiera pestañeaba.
—Por favor disculpen lo ocurrido, mi hija no estaba lista para recibir esta gran noticia. ¿Podrían darnos un tiempo para hablar con ella?—pidió apenado el padre de la joven, era conciente de lo mucho que beneficiaba ese acuerdo a su familia. Era una situación que los hacia totalmente dependientes de los Sunday.

—Tranquilos, no pasa nada, creo que la noticia le ha sentado mal— calmo, la Señora Sunday demostrando una falsa amabilidad. Ya estaba harta del escándalo que se había formado por algo innecesario y lo mejor seria que esa niña histérica saliera de su casa.




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