Nuestro error fue sentir

Capitulo 5 demasiado cerca

La mano de Alessandro rodeando la cintura de Valentina seguía quemándole la piel incluso después de haber salido del evento.

El silencio dentro del auto era insoportable.

Ella miraba por la ventana intentando ignorarlo, pero podía sentir la mirada de Alessandro sobre ella.

Pesada.
Intensa.
Molestamente intensa.

—¿Vas a seguir molesto toda la noche? —preguntó finalmente.

Alessandro acomodó el reloj en su muñeca.

—No estoy molesto.

—Claro. Y yo soy amable.

Eso hizo que él sonriera apenas.

—Coqueteabas con Adrián.

Valentina giró el rostro de inmediato.

—¿Celoso?

—No me gusta la gente insistente.

—Qué casualidad. A mí tampoco.

Alessandro la observó unos segundos.

—Entonces deja de provocarme.

El corazón de Valentina se aceleró.

—¿Provocarte? —repitió intentando sonar tranquila.

Él se inclinó apenas hacia ella.

—Sabes exactamente lo que haces.

El aire dentro del auto se volvió demasiado caliente.

Valentina odiaba el efecto que Alessandro tenía sobre ella.

Porque nadie lograba ponerla nerviosa.
Nadie conseguía hacerla perder el control.

Pero él…

Él era un problema.

---

Cuando llegaron al penthouse donde supuestamente vivirían juntos para mantener las apariencias, Valentina quedó en silencio unos segundos.

Era enorme.

Elegante.
Oscuro.
Minimalista.

Muy Alessandro.

—Espero que no seas desordenada —dijo él entrando primero.

—Espero que no seas insoportable.

—Demasiado tarde para eso.

Valentina dejó su bolso sobre el sofá mientras observaba el lugar.

Las ventanas gigantes mostraban toda la ciudad iluminada. El ambiente era sofisticado… pero frío.

Como él.

—Tu habitación está al final del pasillo —dijo Alessandro aflojándose la corbata.

Valentina intentó no mirarlo demasiado.

Intentó.

Pero verlo así, más relajado, solo empeoraba las cosas.

—Perfecto.

Cuando estaba por caminar hacia el pasillo, Alessandro volvió a hablar.

—Mañana tendremos una sesión de fotos para anunciar oficialmente el compromiso.

Ella cerró los ojos un segundo.

—Odio las cámaras.

—Lo sé.

—Entonces cancélalo.

—No puedo.

Valentina soltó un suspiro frustrado.

—Empiezo a pensar que disfrutas arruinarme la vida.

Alessandro caminó lentamente hacia ella hasta quedar peligrosamente cerca.

—Créeme, Valentina… si quisiera arruinarte la vida, ya lo habría hecho.

El corazón de ella golpeó fuerte.

Otra vez.

Maldito hombre.

—¿Siempre hablas como villano de película?

—Solo contigo.

Valentina intentó apartarse, pero Alessandro tomó suavemente su muñeca.

El contacto fue suficiente para paralizarla.

Sus ojos grises bajaron lentamente hacia sus labios.

Y por un segundo…

Solo un segundo…

Parecía que iba a besarla.

Valentina dejó de respirar.

Pero Alessandro se detuvo.

Como si también estuviera luchando contra algo.

Él soltó su muñeca lentamente.

—Buenas noches, esposa.

Y se alejó.

Valentina permaneció inmóvil en medio de la sala.

Confundida.
Molesta.
Y peligrosamente afectada.

Porque por primera vez en años…

Había deseado que alguien la besara.




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