Nuestro error fue sentir

Capitulo 6 linea prohibida

A la mañana siguiente, Valentina despertó después de haber dormido apenas unas horas.

Y todo por culpa de Alessandro De Luca.

Cada vez que cerraba los ojos recordaba la manera en que él había mirado sus labios la noche anterior.

Como si hubiera querido besarla.

Como si apenas se hubiera detenido a tiempo.

—Ridículo —murmuró levantándose de la cama.

Ella no podía permitirse sentir cosas así.
No con él.
No dentro de un contrato.

Después de prepararse, salió de la habitación usando un vestido elegante color vino y el cabello recogido.

Pero apenas llegó a la cocina, se detuvo.

Alessandro estaba allí.

Sin saco.
Mangas de camisa dobladas.
Preparando café como si no fuera absurdamente atractivo.

Valentina desvió la mirada inmediatamente.

—Buenos días, esposa.

Ella abrió el refrigerador fingiendo normalidad.

—Deja de llamarme así.

—Pero legalmente lo serás pronto.

Valentina rodó los ojos.

—Qué romántico.

Alessandro dejó una taza frente a ella.

—Necesitas café. Tienes cara de pocos amigos.

—Siempre tengo esta cara.

—Lo sé.

Ese “lo sé” sonó demasiado cercano.

Demasiado íntimo.

Valentina tomó la taza intentando ignorar cómo Alessandro la observaba.

—La sesión de fotos es en una hora —dijo él.

—Sigo odiando la idea.

—Y yo sigo sin cancelarla.

Ella suspiró con frustración.

—Te odio un poco.

Alessandro dio un paso hacia ella.

—No. El problema es que empiezas a sentir otra cosa.

El corazón de Valentina se aceleró inmediatamente.

—No digas tonterías.

—Entonces mírame y dime que no pensaste en besarme anoche.

Silencio.

Maldito silencio.

Porque no podía mentir.

Y Alessandro lo supo apenas vio la manera en que ella apartó la mirada.

Él sonrió apenas.

—Eso pensé.

Valentina dejó la taza sobre la mesa con fuerza.

—No te emociones demasiado. Solo fue un momento.

—Los momentos peligrosos son los que cambian todo.

Ella lo fulminó con la mirada.

—¿Siempre hablas así o practicas frente al espejo?

Alessandro soltó una pequeña risa.

Y Dios.

Esa risa empezaba a gustarle demasiado.

Antes de que pudiera responder, sonó el teléfono de Alessandro.

Él miró la pantalla y su expresión cambió inmediatamente.

Fría. Seria.

—¿Qué pasó? —preguntó Valentina.

Alessandro guardó silencio unos segundos antes de responder.

—Lucía sufrió un accidente.

El ambiente cambió por completo.

Valentina sintió algo extraño en el pecho.

No sabía si era preocupación…

O el incómodo miedo de que Alessandro saliera corriendo por otra mujer.




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