Nuestro error fue sentir

Capitulo 11 el beso

El mundo se detuvo.

Valentina sintió las manos de Alessandro sosteniendo su rostro mientras los flashes explotaban alrededor de ellos.

Pero dejó de escuchar las cámaras.
Dejó de escuchar las voces.

Porque Alessandro la estaba besando de verdad.

Y no era un beso frío para convencer a la prensa.

Era intenso.
Profundo.
Peligrosamente real.

El corazón de Valentina golpeó con fuerza contra su pecho mientras los dedos de Alessandro se deslizaban suavemente por su mejilla.

Por un segundo olvidó todo.

El contrato.
La prensa.
Las reglas.

Solo existía él.

Cuando Alessandro finalmente se separó apenas unos centímetros, ambos respiraban agitados.

Los periodistas seguían tomando fotos frenéticamente.

—¿Eso responde su pregunta? —dijo Alessandro sin apartar la mirada de ella.

Los reporteros comenzaron a hablar todos al mismo tiempo.

—¡Entonces sí están enamorados!
—¡Habrá boda este mes!
—¡Miren cómo se miran!

Valentina seguía paralizada.

Porque lo peor no era el beso.

Lo peor era que había sentido algo.

Algo real.

Alessandro tomó su mano entrelazando sus dedos con naturalidad.

—La entrevista terminó.

Y prácticamente la sacó de allí antes de que pudieran seguir preguntando.

Apenas la puerta del penthouse se cerró, el silencio explotó entre ellos.

Valentina soltó su mano inmediatamente.

—¿Qué demonios fue eso?

Alessandro seguía mirándola fijamente.

—Salvarnos.

—¡Eso no parecía falso!

Él dio un paso hacia ella.

—Tenía que ser creíble.

—¿Y besarme así era necesario?

Silencio.

El corazón de Valentina seguía acelerado.

Y Alessandro tampoco parecía completamente tranquilo.

—No escuché que te quejaras durante el beso —murmuró él.

Ella abrió la boca indignada.

—Eres insoportable.

—Pero me besaste de vuelta.

Eso la dejó completamente callada.

Porque era verdad.

Y Alessandro lo sabía.

Valentina intentó alejarse, pero él volvió a tomar suavemente su muñeca.

—Mírame y dime que no sentiste nada.

Maldito hombre.

Malditos ojos grises.

Valentina levantó lentamente la mirada.

—Esto sigue siendo un contrato.

La expresión de Alessandro cambió apenas.

Como si esa respuesta no le hubiera gustado.

—Correcto —respondió soltando su muñeca lentamente.

Pero el ambiente ya había cambiado demasiado entre ellos.

Ahora ambos sabían la verdad.

La línea entre lo falso y lo real estaba empezando a desaparecer.

Y eso era mucho más peligroso que cualquier escándalo.

---

Más tarde esa noche, Valentina estaba en su habitación intentando leer unos documentos.

Intentando olvidar el beso.

Intentando dejar de pensar en Alessandro.

Fracasando miserablemente.

Entonces escuchó voces en el pasillo.

Frunciendo el ceño, abrió ligeramente la puerta.

Y vio a Alessandro hablando por teléfono.

Su expresión era seria.

—No me importa cuánto cueste —decía él—. Quiero encontrar al responsable de la filtración antes de la boda.

Boda.

La palabra seguía sintiéndose irreal.

Valentina iba a cerrar la puerta… hasta que escuchó algo más.

—Y vigilen a Adrián Belmonte.

Ella se quedó inmóvil.

—Tengo razones para creer que está involucrado.




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