Nuestro error fue sentir

Capitulo 12 sospechas

Valentina permaneció inmóvil detrás de la puerta.

“Vigilen a Adrián Belmonte.”

Las palabras de Alessandro seguían resonando en su cabeza.

¿Por qué sospechaba de Adrián?

Sí, era insistente.
Sí, aparecía demasiado.

Pero de ahí a pensar que estaba involucrado en la filtración…

Valentina cerró lentamente la puerta de su habitación intentando ordenar sus pensamientos.

Aunque algo dentro de ella le decía que Alessandro no acusaba a alguien sin razón.

---

A la mañana siguiente, el penthouse estaba extrañamente silencioso.

Valentina bajó a la cocina encontrando a Alessandro revisando unos documentos desde su tablet.

Como siempre: impecable.
Controlado.
Como si el beso de anoche nunca hubiera ocurrido.

Eso la irritó más de lo que debía.

—Buenos días —dijo ella con frialdad.

Alessandro levantó la mirada apenas.

—Dormiste poco.

—¿Ahora también analizas mis ojeras?

—Analizo todo.

Claro que sí.

Valentina tomó una taza de café intentando parecer tranquila.

—Escuché tu llamada anoche.

Eso hizo que Alessandro dejara lentamente la tablet sobre la mesa.

—Entonces sabes que sospecho de Adrián.

—¿Por qué?

Él se recostó en la silla sin apartar la mirada de ella.

—Porque apareció demasiado rápido después de la filtración.

—Eso no prueba nada.

—También estuvo cerca de algunos inversionistas involucrados con tu empresa hace unos meses.

Valentina frunció el ceño.

Eso sí era extraño.

—¿Investigaste a Adrián?

—Investigo a cualquiera que se acerque a ti.

El corazón de Valentina dio un pequeño salto.

Y odiaba que Alessandro tuviera ese efecto sobre ella.

—No necesito guardaespaldas.

—No estoy intentando proteger solo a la empresa.

Silencio.

Otra vez ese maldito silencio incómodo.

Porque Alessandro acababa de decir algo demasiado personal.

Antes de que Valentina pudiera responder, sonó el teléfono de Alessandro.

Él respondió inmediatamente.

—Habla.

Su expresión cambió en segundos.

Fría. Tensa.

—¿Qué encontraron?

Valentina observó cómo Alessandro se ponía de pie lentamente.

Y entonces él levantó la mirada hacia ella.

—Entraron a tu oficina anoche.

El corazón de Valentina se aceleró.

—¿Qué?

—Alguien buscaba documentos del contrato.

Ella dejó la taza sobre la mesa con fuerza.

—Eso es imposible. Mi seguridad privada revisa todo.

—Pues alguien logró entrar igual.

Valentina comenzó a caminar nerviosamente.

—Esto se está saliendo de control…

—Y va a empeorar.

Ella se detuvo de inmediato.

—¿Qué significa eso?

Alessandro caminó lentamente hacia ella.

—Significa que la persona que hizo esto no solo quiere dinero.

Valentina tragó saliva.

—Entonces ¿qué quiere?

Los ojos grises de Alessandro se clavaron en los suyos.

—Separarnos.

El aire pareció desaparecer por un segundo.

Porque por primera vez…

La idea de separarse ya no sonaba tan simple.




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