¿Conoceré al amor de mi vida?...
Esa mañana soleada me lavé la cara sin ganas de ir a la universidad, cada día era agotador para mi, no me sentía tan seguro de salir, me miré al espejo buscando un estilo que se me vea bien.
Desde que salí el sol me dio en la cara y el sueño me invadía, nunca he sido de esas personas fanáticas de salir, incluso ir a clases me causaba rechazo pero hoy en especifico no quería ir ya que amanecí con ojeras y me veo como un mapache que se desveló viendo películas de terror.
Mi nombre es Leo tengo 20 años, mis amigos don Emma de 20 años, Nicolás de 22 años y Ana de 21 años.
Como sea, ese día tomé el autobús y me topé con un chico de mi carrera , escuche hablar mucho de el, algo así como de sus ojos negros, su cabello castaño oscuro ondulado y su piel perfectamente clara, por lo que oí de Emma, el es muy atractivo, francamente yo lo veo normal, ah, también es muy sociable, eso si es un echo. -sin darme cuenta me le quedé viendo mientras pensaba en eso y alcancé a sentir como una vista se clavaba en mi, vi que él me estaba viendo mal y sin más apartó la vista. Yo no entendí nada así que por la incomodidad me baje 3 paradas antes de llegar.
De repente sentí que alguien me tocó el hombro por detrás. Era Emma. Fuimos juntos a la universidad y, en el camino, le conté lo que pasó. Como era de esperarse, se burló de mí y ya pes, me toco aguantarle hasta llegar.
Ya de noche, después de clases, Emma me invitó a comer con unos amigos suyos y, como tenía la batería social de milagro al 100 %, acepté. Apenas llegamos, lo vi: era ese tipo. Él me reconoció enseguida y se acercó. Emma me miró anonadada.
—¡¿Lo conoces?! ¿Por qué no me lo habías dicho? ¡Preséntamelo! —dijo, como si ese chico fuera un dios griego bajado del Olimpo.
—Es el tipo del que te hablé, el que me miró raro en el autobús —respondí.
—Imposible, él es un amor —dijo, indignada, como si yo acabara de afirmar que la Tierra es plana.
En ese momento alguien volvió a tocarme el hombro. Al girar, ahí estaba él. Sonrió y, sin decir mucho mas que un "¿Podemos hablar?", me llevó lejos de Emma, que me miraba mientras se reía. Yo solo podía mirarla con indignación mientras me dejaba arrastrar. Nos quedamos cerca de la barra y él se plantó frente a mí.
—Me llamo Ciro. Perdón por lo del autobús —dijo—. Te me quedaste viendo y pensé que me estabas acosando o algo por el estilo... pero escuché lo que hablaste con tu amiga y lamento haber sido tan grosero.
—Está bien —respondí por que ya me había olvidado de eso. Aun así, él me miró como si mi reacción fuera extraña.
—¿Eso es todo? ¿No me vas a gritar ni a armarme pelea o algo así?
—No. -dije sin dar muchas vueltas
—Entiendo. Adiós —respondió con una voz sorprendentemente dulce.
—Ah, y por cierto —añadí—, no te estaba mirando a propósito en el autobús. A veces solo miro a la nada y pienso cualquier cosa.
—JAJA, lo entiendo. Oye... ¿tú eres...? —dijo, esperando que completara la frase.
—Leo —respondí con normalidad y me fui antes de que el diga algo más.
Sentí como alguien me veía atrás , obviamente era Ciro pero yo tenía cosas más importantes que hacer, como por ejemplo buscar a Emma.
El resto de la noche pase conociendo a amigos de Ema y casi a la mitad de la velada mi batería social se acabó y ya me quería ir a mi casa.
Se lo comenté a Emma y ella a la fuerza accedió y me llevó a mi casa y al dejarme ahí se fue.
Me recosté y algo cruzó por mi cabeza.... sentí que olvidaba algo pero no sabia que era....