—¿Podría repetirlo?
—Son dos millones
—¿Por Cameron Brown?
—Sí — afirmé devolviendo la mirada al hombre sentado en el segundo piso. Sus guardaespaldas uno a cada lado de él. Es un hombre de unos treinta y siete años si mal no recuerdo.
Caminé hacia él evitando a toda la gente, me sentía incómoda con cada escalón que subía, no me agradaba usar vestidos tan ajustados. Llegué a su lado dando pasos cortos.
—¿Me permite sentarme a su lado?
Hay muchas formas de atrapar a alguien. ¿Por qué tengo que hacer yo esto?
El hombre me miró de arriba a abajo y sonrió — Por supuesto — no tardó más de cinco segundos en pasar su brazo detrás de mi espalda apoyándolo sobre mi hombro en cuanto me senté — No recuerdo haberte visto antes en este lugar. ¿Es tú primera vez aquí?
—Si, y ahora que no estoy sola es mucho mejor — sonrío ligeramente.
Nunca me gustaron las peleas ilegales. ¿Qué de emocionante hay en ver a dos personas pegarse casi hasta la muerte?
—¿Por qué no vamos afuera? — pregunté paseando mi dedo índice sobre su camisa mientras anunciaban los luchadores.
—Debo ver la pelea, aposté casi un millón por el tipo grande — se le notaba casi borracho, iba a ser fácil convencerle.
—Pero te dolerá menos una derrota si estás conmigo — yo si que no quiero ver a mi hermano perder. El muy idiota me hizo apostar dos millones por él.
—No estoy seguro de que vaya a perder, pero tienes razón — deja su vaso de whisky en la mesa y se levanta — Ustedes quédense aquí, avísenme si pasa algo — avisa a sus guardaespaldas.
Fué más rápido de lo que esperaba.
Bajamos las escaleras y salimos al exterior dónde las únicas luces que iluminaban la noche venían de la luna y algunas farolas.
—¿Cuál es tu objetivo? — pregunta repentinamente.
—¿De qué hablas? — sentí mi voz temblar. Lo miraba con los ojos abiertos por la sorpresa mientras se volteaba para verme.
—Se quién eres, Jane — pronunció mi nombre casi como un susurro, una amenaza — ¿Te envío tu padre?
No dije nada y mi corazón se aceleró cuando se acercó bruscamente y tiró de mi cabello hacia atrás.
—Ese imbécil cometió un error. Vas a venir conmigo — me obligó a dar la vuelta y su agarre sobre mi cabello se hizo más fuerte.
Me retorcí tratando de liberarme pero fue en vano. De un segundo a otro sentí su agarre desvanecerse y su cuerpo caer al suelo. Volteé a verlo y lo encontré inconsciente con una pequeña herida sangrante en la cabeza.
—No necesitaba tu ayuda, lo tenía bajo control — miento.
—Bueno perdona, no sabía que dejarte secuestrar era parte del plan — bromea Ethan, uno de mis hermanos mayores.
Detrás de él llega Evan, su gemelo idéntico. Evan es mudo debido a un ataque que sufrió en la niñez. Los doctores decían que recuperaría el habla, pero pasaron más de diez años y todos perdieron las esperanzas.
—Agarra esto —Ethan me entrega un bate de hierro con una salpicadura de sangre en este.
—¿No puedes simplemente dejarlo tirado allí?
—Si lo hago es probable que los hombres de este gordo de mierda traten de buscar huellas. No pienso arriesgarme. — dice y asiento en entendimiento — Evan, ayúdame a cargarlo.
Evan toma al hombre por debajo de los brazos y Ethan lo levanta por los pies. Lo dejan con cuidado en la camioneta y toman lugar en los asientos delanteros.
—¿Está muerto? — pregunto desde atrás.
—Por supuesto que no, papá lo quiere vivo.
La puerta de la camioneta se abre y entre Cameron con un maletín y moretones leves en el rostro y el resto del cuerpo. Me lanza el maletín y se sienta.
—No confiabas en mi — dice completamente exhausto — Ahí está el dinero.
Abro el maletín y, efectivamente, había ganado.
—No — reafirmo — Incluso me sorprende que hayas ganado.
Suelta una carcajada y relaja la espalda en el asiento.
✧36 horas antes✧
Salí de mi habitación con total calma cuando mi padre nos llamó a todos a su oficina. Podría ser cualquier cosa, quizá nos pediría que realizaramos otro crimen organizado. O simplemente se queje de nosotros y nos regañé por hacer algo mal.
O tal vez solo quiera pasar tiempo con nosotros.
A decir verdad esa última es casi imposible.
Llegué a la puerta de su oficina luego de caminar media mansión. Odio eso, quisiera irme de aquí y vivir en mitad de la nada en una pequeña cabaña de mierda. Abrí la puerta y me encontré con la mirada de mis hermanos y mi padre.
—¿Qué hicieron con mi asiento? — pregunto al fijarme que faltaba una silla.
—Lo quemamos — dice Cameron con una sonrisa burlona dibujada en el rostro — Se la estaban comiendo las termitas.
Cameron es el mayor de todos nosotros. Con veinticuatro años aún tiene una mentalidad de un niño de siete años.
—Solo quédate de pie, quiero salir de aquí tengo una cita muy importante — fanfarronea Nicholas. Es el cuarto hermano y el tercero más estúpido.
—¿Con quién, el psicólogo? — respondo cerrando la puerta y adentrándome en la oficina.
Nicholas entrecierra los ojos pero no dice nada. En cambio Luis se levanta y camina a dónde estoy yo.
—Puedes sentarte, yo no lo necesito.
—Gracias —le dedico una sonrisa radiante y me siento en dónde antes estaba él.
Luis solo tiene quince años, pero es bastante maduro. Saca notas sobresalientes en la escuela, por algo es muy importante en nuestro equipo.
—Necesito que hagan algo por mí — papá corta toda conversación y toda la atención de la oficina va directamente hacia él. Gira su monitor en nuestra dirección. En este había una foto de un hombre al cual me atrevía a darle unos cuarenta años — Este será vuestro objetivo, el miércoles en la noche Cameron, Evan y Ethan irán y me lo traerán en la dirección que les voy a enviar.
—Si solo los necesitas a ellos, ¿Por qué nos llamaste e todos? — cuestiona Sebastián, el séptimo hermano.
—Mientras tanto los demás deben investigar a alguien junto conmigo — la imagen en la pantalla cambió. Esta vez había una hombre sentado en algún restaurante — Él es Boryan Bulgakov, es uno de los altos mandos de la mafia rusa y amenaza con acabar con nuestra organización. Su ubicación actual y datos privados son desconocidos. Hasta hora solo sabemos que su hijo está aquí en Las Vegas, debemos localizarlo en cuanto antes y sacarle información.