Nuestro frío infierno

Capítulo 04

Trato de despejar mi mente mientras las noticias del clima sonaban en la radio. Es la primera vez que estoy dentro del auto de Cameron, normalmente suelo venir en taxi o con Ethan que se ofrece a traerme de vez en cuando. Es realmente extraño que Cameron haya querido ayudarme, por lo cual estoy segura que solo quiere ver al chico Bulgakov con sus propios ojos.

—Habrá una leve lluvia más tarde — dice cambiando la sintonización para poner música.

—Lo sé, estaba escuchando.

El silencio llenó el ambiente otra vez haciéndolo más incómodo de lo que ya era. Dobló la esquina y los edificios de la universidad saltaron a la vista. Los estudiantes estan esparcidos por el campus, algunos tenían conversaciones y otros hojeaban libros. En el instante en que Cameron detiene el auto abro la puerta del copiloto y salgo. Me cuelgo la mochila del hombro y comienzo a caminar a la entrada.

—¿No te vas a despedir? — la voz de Cameron me llega en un grito.

Exhausta, volteo a verlo y hago un gesto de despedida con la mano. Puedo sentir las múltiples miradas sobre nosotros, miro a la izquierda y luego a la derecha, ni siquiera se molestan en disimular. Somos conscientes de todos los rumores que circulan sobre nuestra familia. Sospechan que hayamos tenido participación en el reciente aumento del consumo de drogas gracias a un descuido de Cameron, no podía ser otro sino él, que lo vieron hacer un intercambio con otro chico. Sea como sea, esos rumores son ciertos, no obstante es solo una parte de lo que hacemos realmente. Somos asesinos, cobradores de venganza.

Es un hecho del que quiero escapar pero estoy atrapada en una vida que no escogí vivir.

—¿Olvidaste peinarte? — insinúa una voz suave detrás de mi.

—¿Así de horrible estoy? — paso las manos por mi pelo tratando de organizarlo.

Evangeline pasa por mi lado con sus labios curvados en una sonrisa burlona.

—Mejor recógelo — se quita una de las ligas de su muñeca y me la entrega.

Evangeline es mi amiga, la única que me queda desde los dieciocho años. Algunas veces dudo de esta afirmación ya que en el pasado se acostó con los chicos que han mostrado interés en mí. No es casualidad, pero no le doy importancia ya que en esos momentos no consideraba como una opción tener pareja.

Tomo la liga y ato mi cabello en un moño en la nuca.

—¿Así está mejor?

—Bueno, al menos lo intentaste — frunce el ceño pero luego sonríe de esa forma en la que sé que está tramando algo.

—No me gusta esa sonrisa.

—Me han contado que conociste al chico nuevo.

—¿Cómo sabes eso?

Es estúpido preguntar cuando ya sé la respuesta. Pudo habérselo contado cualquiera que nos haya visto, ella se lleva bien con más de la mitad de todos aquí, no estoy exagerando.

—Eso no importa. Creo que le gustaste.

—¿Por qué dices eso? — siento mi cara calentarse levemente. Ese fue un chiste de mal gusto.

—Porque viene hacia aquí — desvía su mirada hacia mis espaldas y sus cejas se levantan un poco — Tienes suerte, es lindo.

Me forcé a mi misma a darme la vuelta para encontrarme cara a cara con él. Se detuvo a unos centímetros de mi y una amplia sonrisa escaló por su rostro. Mi corazón tropezó al verlo. Quise creer que son nervios, después de todo tengo a mi enemigo delante, aún así, es extraño.

—Siento que interrumpo una conversación interesante — mira a mi amiga y la saluda con un gesto de la cabeza.

—Para nada, solo nos poníamos al día — contesto — Ella es mi amiga, Evangeline.

—Encantada — alega ella — Y tú nombre es...

—Mikhail — termina él.

Noté como la estudiaba con la mirada, sus ojos posándose en sus pechos por más tiempo de lo debido. No puedo juzgarlo, la blusa que lleva puesta hace notar sus voluminosos pechos. Cada curva de su cuerpo es increíble.

—Bien, Mikhail — la forma en que pronuncia su nombre se siente como una caricia — Deberíamos salir una noche, los tres juntos.

—¿Hablas en serio? — Volteo en su dirección — Acaba de llegar y tú solo piensas en tomar.

—A mi me parece una buena idea — interrumpe Mikhail antes de que Evangeline me respondiera — Como has dicho, acabo de llegar. Me vendría bien despejar la mente.

Me quedo atónita. No sé con certeza si voy a poder asistir a ese plan, pero no me queda de otra que aceptar.

—No se diga más, les aviso en unos días — concluye Evangeline justo antes de que sonara el timbre para dar comienzo a las clases — Maldición, nos vemos en el almuerzo.

Tomamos clases diferentes, así que nos separamos. El día apenas comienza y ya me siento agotada.

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—¿Cuál es tu especialidad? — Evangeline no ha dejado de hacerle preguntas desde que empezó la hora del almuerzo.

—Decidí especializarme en arte — contesta Mikhail — Me rodearon de ello desde pequeño. Mi madre amaba llevarme a exposiciones y museos de arte. Ahora quiero ser yo quien pueda crear arte para ella, al menos en su memoria — sonaba realmente afligido.

—Estoy segura de que te quería un montón — coloca una mano en su brazo y lo acaricia con el pulgar — Al menos ustedes tienen algo en común — se relaja en el respaldo de la silla — Estudiar medicina es demasiado para mí.

—Fuiste tú la que escogió estudiar eso — replico.

—Ya sé.

Miro mi celular y me percato de que el tiempo para el almuerzo está llegando a su fin. Mikhail y Evangeline parecen llevarse bien, no han cerrado la boca desde el momento en que pusimos un pie en la cafetería. Haciendo alusión a mi pensamiento anterior vuelve a sonar el timbre. Una vez más nos despedimos de mi amiga y seguimos el pasillo que lleva al salón de arte.

—Eres de pocas palabras — no lo pregunta, lo afirma.

—No lo soy — me defiendo.

—Tu amiga es bonita.

—Sip — alargo la palabra.

Emitió una risa breve que me sorprendió. Me tomó más tiempo del que debería darme cuenta que acababa de probar su punto. Supongo que no estoy acostumbrada a tener largas conversaciones con la gente.



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En el texto hay: asesinato, enemiestolovers

Editado: 11.03.2026

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