Nuestro frío infierno

Capítulo 06

—Nunca pensé que iría a una cita conmigo —admite Mikhail mientras observa la ruleta rusa—. ¿Quieres montar?

—No es una cita —niego sin darle muchas vueltas—. Y no quiero subir ahora.

—Entonces, ¿para qué estamos aquí? Debemos divertirnos.

—Prefiero no hacerlo.

—¿Siempre fuiste tan antipática?

No sé cómo contestar a eso. O tal vez no quería hacerlo. Yo no escogí ser así, era exactamente como Mikhail, social y agradable, según la gente que conozco. Lo que me recuerda que esa personalidad podría ser una fachada suya.

—Entonces... ¿Tienes hermanos? ¿Tíos? —intento cambiar de tema.

—No has contestado mi pregunta —replica—. Voy a suponer que es un tema sensible para ti, está bien, todos tenemos alguno.

—¿Tú también tienes uno?

Lo piensa por un buen rato. Vuelve a mirar la ruleta rusa y me mira de vuelta.

—Te cuento si subes conmigo.

—Si insistes —acepto en un suspiro.

Es peligroso estar con él, o quizás no. También hay una posibilidad de que él sea inocente, pero era poco probable.

Me sonríe, toma mi muñeca y me guía hacia la atracción. Me sorprende ver que no hay tanta fila. Logramos montar en pocos minutos.

Nos quedamos en silencio un rato. Mi mente viaja a diferentes formas en las que podría matarme. Por supuesto, no puede hacer algo como eso en este lugar, y tampoco le convenía.

—Mi familia es algo caótica —comienza a hablar—. Tengo una hermana mayor y una sobrina. Lamentablemente mi padre no las trata tan bien como a mí —suspira—. Ya sabes, el favorito de papá.

Tengo entendido que Boryan es un monstruo. Aún no sé qué hace exactamente con su hija y su nieta, pero no debe ser nada bueno.

—¿Le odias?

—¿A mi padre?

Afirmo con la cabeza.

—Es complicado. Siendo sincero, me gustaría tomar un respiro. Me siento como un prisionero.

No dijo nada más. Solo esperaba mi respuesta.

Es casi imposible creer lo que dice a pesar de que me siento igual que él. Prisionera. Puede ser que, al igual que yo, esté aquí en contra de su voluntad.

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—Suena como una mentira —Cameron entra a casa antes que yo y se dirige a la cocina.

—Lo sé. Eso no descarta que podría ser cierto —apoyo los brazos en la barra.

Él agarra una jarra de agua y se sirve en un vaso.

—De cualquier manera no confíes mucho en lo que dice, puede estar jugando contigo —toma toda el agua de una sola vez y devuelve el vaso a su sitio.

—Soy consciente de eso. (...)

Asiente y respira profundamente.

—Me voy a mi habitación, estoy exhausto. Tú también debes descansar, tienes mucho por hacer.

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Las sábanas se sentían pesadas, casi como si no quisieran que me levantara de la cama. Miro mi móvil, son las nueve de la mañana, aún así siento que he dormido poco. Iba a volver a cerrar los ojos hasta que noté el mensaje.

MIKHAIL: Hoy podemos comenzar el proyecto. Si estás disponible, por supuesto.

Eso me tomó por sorpresa, no tenía planes para hoy, me encantaría quedarme en mi cama pero tenía que aceptar. Mis notas dependían de ello.

YO: ¿Quedamos en tu casa?

MIKHAIL: Si así lo prefieres.

Envía su dirección en el siguiente mensaje. Lo primero que pensé fue en mostrárselo a mis hermanos. Sería lo correcto, aún así decidí no hacerlo. Es muy probable que me reclamen por no hacerlo.

No es como si él me fuese a retener en su casa.

¿O sí?

Fui al baño y tomé una ducha caliente, me cepillé los dientes y bajé al primer piso. Anthony, Sebastián y Christian estaban en el salón principal sentados en el sofá, parecían estar concentrados en una película.

—¿Qué están viendo? —pregunto deteniéndome al lado del sofá.

—365 Días — responde Sebastián.

—Es absurdo — replica Anthony — ¿Qué tan bajo tienes que caer para secuestrar a la chica de tus sueños y obligarla a enamorarse?

—A las chicas les gusta eso — vuelve a hablar Sebastián — Ya no sé que pensar.

—En fin. ¿Tú no eres muy pequeño para andar viendo eso? — jalo el cabello de Christian. Con doce años es el menor de nosotros.

—Eso ya quedó en la década pasada, abuela — me contesta sin siquiera molestarse en mirarme.

Antes de que yo reaccionara Cameron aparece a mi lado con su celular en mano.

—¿Tienes planes para esta noche? — interroga.

—No que yo recuerde. Esta tarde voy a casa de Mikhail, tenemos un proyecto de la universidad — informo — Si no me toma mucho tiempo estaré disponible para la noche.

Me mira sorprendido y me arriesgo a decir que se puso pálido por un segundo.

—¿Vas a casa de Mikhail?

—Eso fue exactamente lo que dije.

—¿Y pensabas hacerlo eso? — esta vez suena más desesperado — Al menos deberías darme su dirección.

—No soy tonta ya he pensado en eso — replico — Puedo cuidarme sola, no te voy a dar su dirección.

—Jane tienes que hacerlo, necesitamos toda la información posible — insiste.

—Yo traeré todo lo que necesiten saber, confía en mí.

—Me cuesta.

—De todas formas, ¿Por qué me hiciste aquella pregunta?

—Laura quiere llevarse mejor contigo y Katherine por lo que las invitó a una salida de chicas a un bar — explica — Estoy seguro que estás pensando en rechazarla, pero quiero que aceptes, por Laura. Lleva a tu amiga.

—Aparentemente no tengo otra opción — suspiro.

En la cocina, Danna limpiaba la repisa. Al verme sonrió en modo de saludo y yo hice lo mismo de vuelta.

—Cameron, no voy a defraudarles en nada. Nunca lo he hecho.

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Me debato entre presionar el timbre, tocar directamente a su puerta o mandarle un mensaje y decirle que ya estoy fuera. Delante de la puerta de Mikhail florecieron unos nervios que aparentemente ya habían echado raíz.



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En el texto hay: asesinato, enemiestolovers

Editado: 05.05.2026

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