[Narra Cameron]
La empresa de Igor siempre ha sido silenciosa, pero hoy la tranquilidad y el orden son excesivos. El horror es legible en las expresiones de los empleados. Su joven secretaria, que solía mirarme de forma coqueta, esta vez lo hacía con lástima.
—Siento mucho lo que pasó —Me habla al oído y señala la puerta de la oficina —. Te está esperando.
Sin más preámbulos entro en la oficina de Igor y cierro la puerta detrás de mi. Se encuentra sentado en su escritorio como si me hubiese estado esperando. Su pelo canoso peinado hacia atrás y su traje impecablemente limpio. Él sabía que iba a venir, tampoco es que tuviese otra opción.
—Llegas más temprano de lo previsto —Señala uno de los asientos delante de su escritorio —. Por favor, siéntate. No quiero que te agotes.
Le hago caso y tomo asiento sin dejar de mirarle a los ojos.
—No voy a quedarme mucho tiempo —declaro cruzando los brazos sobre mi pecho.
—No lo dudo —Mira mis manos con detenimiento y frunce el ceño —. No estás usando el anillo.
—No pienso hacerlo.
—¿Planeas traicionarme? ¿Quieres que tus hermanos terminen como tu padre?
Siento como mi sangre se enfría y un escalofrío me recorre todo el cuerpo. No sabemos cómo fue que murió nuestro padre, algo con lo que las personas de esta empresa parecen estar familiarizadas.
—¿Qué le hiciste? —pregunto inclinándome hacia adelante.
—Yo no hice nada. Tú padre ya estaba harto de todo lo que estaba viviendo, yo solo le dí un empujoncito —Busca algo en la carpeta que está sobre el escritorio con total calma —. Supongo que esto es lo que querías ver.
Me ofrece unas fotos, las cuales dudo en tomar. Mi visión se vuelve borrosa cuando finalmente veo el contenido de estas fotos. Eran fotos policiales, en ellas estaba mi padre, o lo que quedaba de él, al pie de la empresa. La única explicación para que su cuerpo haya estado casi destruido es que lo hayan lanzado desde la cima del edificio. Conque esa es la razón de las expresiones de los trabajadores, lo vieron todo.
—Deben de haberlo tomado como un suicido, ¿cierto? —conclusiono. Tiro las fotos en la mesa ganándome una pequeña sonrisa de parte de Igor.
—¿Qué más podría ser si no? —Se echa atrás en su asiento y mira el reloj en su muñeca, restándole importancia al asunto — Me gusta tu actitud, eres más duro que tu padre. Confío en que no me defraudarás con tu trabajo.
Iba a empezar a replicar cuando me llegó algo de sentido común. Si decido llevarle la contraria lo más probable es que asesine a mis hermanos, y luego a mi. El otro problema es que esto es lo único que puedo hacer para mantener a la familia. No tengo elección.
—En ese caso, ansío trabajar con usted —Me levanto y arreglo mi chaqueta.
Él también se levanta y me extiende la mano. Alzo mi mano y la estrecho contra la de él, cerrando un trato.
—Ten cuidado, no querrás dar un paso en falso —advierte y se deja caer en la silla con aire superior.
No le respondo, es una perdida de tiempo. Salgo de la oficina y la secretaria se interpone en mi camino.
—Disculpe que me entrometa pero, ¿va a seguir con el trabajo de su padre? —Su voz es suave y seductora. Hubiese movido algo dentro de mí si no estuviera atraído por cierta persona...
—Así es. He escuchado cosas buenas sobre tí, ahora las podré comprobar por mi mismo.
Sus mejillas se enrojecen un poco. Acomoda uno de sus mechones rojos detrás de su oreja y me sonríe.
—Estaré disponible para cualquier cosa que desee —Regresa a su puesto contoneandose.
No me demoro en seguir caminando y salir de la empresa. Para mí sorpresa Laura estaba en la entrada con un aspecto desesperado.
—¡Cameron! Por fin —Corre hacia mí y se pone de puntillas para abrazarme con fuerza —. Siento lo de tu padre. Imagino que fue algo inesperado.
—Está bien —Posiciono mi mano izquierda sobre su espalda indicándole que ya puede dejar de abrazarme —. ¿Cómo sabías que estaba aquí?
—Pasé por tu casa y tus hermanos me dijeron que estabas aquí.
—Por supuesto —susurro.
—¿Piensas relevar a tu padre?
—Si. Ahora soy la cabeza de la familia, esta es la única forma en la que puedo mantener nuestra posición económica —explico. Guardo las manos en los bolsillos de mi chaqueta y suspiro con pesadez —. Vámonos de aquí.
—En realidad... Le prometí a mi mamá que la ayudaría con el negocio. Siento no poder estar contigo —Su expresión cambia a una triste y no puedo evitar sentirme mal por ella.
—Lo entiendo, no te preocupes, estaré bien —acaricio su mejilla y la beso con suavidad.
—Avísame si necesitas algo.
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Miro el anillo aún manchado de sangre en mi dedo. La joya esmeralda del centro brilla con una intensidad hermosa. No creo que me vaya a acostumbrar a usar este anillo, al menos no tan pronto. Mi mayor preocupación ahora es no terminar como mi padre.
La puerta de la habitación vibra cuando alguien la golpea desde fuera.
—¡Pasa! —grito, pensando que era alguno de mis hermanos. Para mi sorpresa no era ninguno de ellos.
—Necesito hablar contigo —Katherine parecía seria y mi corazón casi se detiene al verla.
—Habla entonces.
Toma aire bruscamente y entra en la habitación para quedar cara a cara conmigo.
—Lo que hiciste el otro día estuvo mal —comienza.
—Te equivocas, ambos lo hicimos —le contradigo.
—Laura estaba arriba, podría habernos visto.
—Es decir que te preocupa ser atrapada. Eso no significa que no te gustaría repetirlo.
Abre la boca para hablar pero de ella no sale ningún sonido. En cambio la mía arde al recordar el beso que nos dimos antes de ir a la feria. Fue un beso cálido y apasionado, reflejo de un amor imposible. Es gracioso que después de eso haya seguido haciéndose la dura.
—No podemos continuar con eso —habla después de pensarlo unos segundos.