Y allí iba él, tan obediente como nunca lo había sido en 20 años de vida, Luce, realmente no se sentía comodo mientras hacía el intento de caminar al auto de su madre, pero ella lo miraba con tanta esperanza que simplemente no podía negarse.
—Esto te hará bien, cariño.
La dulce voz de su madre, le parecía ahora una condena mientras intentaba meterse en el auto, no quería ir a la iglesia, no tenía amor por nada de lo espiritual y nadie le sacaría de la mente que era totalmente innecesario ir y escuchar hablar a otro hombre mundano acerca de Dios, en quien, por cierto... no creía.
—No veo que meterme en el auto para ir a la iglesia me ayude a mejorar el dolor de mi pierna lastimada —le dijo con todo el afán de que su madre le dijera que se quedara —. Esto solo lo empeorará —murmuró.
Una punzada en la pierna lastimada lo hizo gemir del dolor, no se sintió para nada bien.
—Pero debes salir —le dijo ella con una sonrisa de disculpa —, me preocupa que pasarán ya dos meses y ni siquiera intentes ir al jardín o a tus lugares favoritos con tus amigos.
Luce, pensó en Larry, Leam, George y finalmente en su ex novia Stefany, todos ellos lo abandonaron y aunque Larry regresara, su conciencia no le hubiera permitido dejar al otro hijo de su padre medio muerto en la bahia y huir como su amigo se lo recomendo. De seguro estaría enfrentando terribles pesadillas de haber sido así.
—Los amigos que te dejan solo, no son más que cobardes a los que les importa más su propio pellejo —le dijo, con el resentimiento filtrandose en su voz poco a poco —. No quiero saber de ellos.
—Entonces, ¿Cómo harás? —preguntó su madre un poco preocupada por lo soliutario que seguramente se escuchaba —, mañana empiezas la escuela otra vez.
—¡Demonios, lo que faltaba! —y por primera vez en dos meses finalmente era consciente de que tarde o temprano tendría que regresar a la escuela y enfrentar a todo el mundo —, que sea lo que tenga que ser.
Y la conversación murió allí, con su madre conduciendo y llegando finalmente a su destino y él sentado en el asiento del copiloto escuchando ¨Already over de Red¨ sin notar lo rapido que llegaron a su destino y su madre le ayudó a bajar del auto y ubicarse las muletas una a cada lado de sus brazos.
Despues de unos minutos la misa comenzó, tal y como lo poco que recordabade cuando era niño, en cierta forma le atacaba la nostalgia, luego recordó a su padre y asi como llegó el sentimiento se fue, pasaron la primera lectura, el salmo, la segunda lectura, el evangelio y después el sacerdote comenzó con su palabrería.
—El amor es un sentimiento hermoso que te lleva a lugares que nunca has conocido, sentimientos jamás vividos y experiencias maravillosas —Dijo el sacerdote viendo a todos sus feligreses y aquellas caras nuevas que se unían —el amor renueva tu alma y limpia toda inmundicia de ella, es un sentimiento que tiene mucho poder y por eso Cristo se ofreció en la cruz para salvarnos, porque el amor que él tuvo hacia nosotros fue tan grande que lo llevó a esos límites en el que ningún amigo podría llegar por cada uno de nosotros.
Y aquí estaba Luce White escuchando la prédica del nuevo padre en la iglesia, era Domingo, ¡se supone que debería estar durmiendo! No escuchando la palabrería sin sentido de un hombre que de seguro nunca antes ha amado en toda su vida, pero:
¿Quién era él para juzgar a otra persona?
Él nunca ha amado de verdad, tuvo muchas novias, pero pensandolo bien de ellas ninguna lo llevo a sentirse como está diciendo el padre: en lugares desconocidos y maravillosos.
En parte, escuchar al sacerdote hablar del amor de Cristo y lo que es ese sentimiento, no lo iba a admitir en voz alta, pero quería algún día poder experimentar algo tan bonito; porque planteado así como él lo decía, la idea del amor era preciosa, aunque un poco angustiosa por los diferentes caminos que en la vida, una persona puede tomar.
Pero después de todo, él no conoce qué es el amor, aunque siempre había tenido preguntas acerca de eso, jamás le preguntaría a su madre, ya que, aparte de morir de vergüenza por hacer tal pregunta y ella le doleria mucho dar una respuesta por todo lo que hizo el desgraciado de su padre antes de dejarlos solos, no iba a mentir, odiaba sentirse tan solo en una casa tan grande, porque al irse, su papá les dejó una enorme casa, pero un intolerante sentimiento de vacío en sus corazones.
¡El amor no vale nada!
Esa era su conslusión al recordar a su padre, porque escenas regresaban a su mente de cuando los 3 vivían juntos, las promesas que jamas se cumplirían y aquellas palabras que no estaban dirigidas a él, pero que de alguna forma dejarón una profunda herida en su alma.
Por lo que luego de escuchar el parloteo del cura, toda la cuestión paso a ser alegres cantos que de alguna u otra forma lo sacaron de su mundo de sueño al escuchar una voz desconocida.
Era tan dulce, tan maravillosa y tan... pero tan... desconocida.
(Él amor de Cristo lo puedes sentir como una suave brisa,
Que mueve todo a su paso
Si alguna vez te sientes sólo
Llama a Cristo
En oración y el te acompañará)
Fue un solo tan hermoso y la chica era tan linda, pero Luce no tenía porque estar pensando aquello, a él le gustaban y le llovían mujeres por montón, no tenía porque estar pensando en la voz de aquella chiquilla tan simple y poco sensual.
Pero ahí estaba él, con su atención puesta en aquella chica que cantaba con toda las fuerzas de su corazón.
Y es así donde la historia de Luce White comienza, porque comprendió de alguna manera que aunque no puedas ver a Dios, el si puede verte, escucharte y saber lo que realmente necesitas en la vida.